Beatriz ha pasado 43 días sin ver a sus hijas, sin acariciarlas, abrazarlas o besarlas. Siete semanas en las que ha pasado por todos los estados anímicos imaginables e inmiaginables. Horas anclada en una montaña rusa de emociones. A ratos, esperanzada; a ratos, confirmando sus peores presagios. Y, a fin de cuentas, desmoronándose en este fatídico 10 de junio, cuando recibió la peor noticia posible, la del hallazgo del cuerpo de la mayor de sus hijas, Olivia, de seis años.

Noticias relacionadas

Su cadáver fue encontrado por el buque del Instituto Español de Oceanografía Ángeles Alvariño, que llevaba semanas rastreando las aguas canarias en busca de algún indicio. El cuerpo de Olivia se encontró a una milla náutica del puertito de Güimar en dirección a Santa Cruz de Tenerife, donde los investigadores ya habían dado con la lancha a la deriva de Tomás Gimeno, el padre de las menores.

Él, precisamente, según apuntan todas las hipótesis, se habría lanzado al mar con la intención de acabar con su vida y la de sus niñas. De hecho, el cadáver de Olivia fue encontrado en una de las dos bolsas de deporte atadas al ancla de su lancha. Un hallazgo demoledor para cualquier esperanza, por muy firme que sea. Y eso que Beatriz, hasta el último día, entre ese torbellino de emociones, había tratado de imaginar a sus hijas con vida.

Anna y Olivia, las dos niñas desaparecidas en Tenerife.

Su último audio

Beatriz, hasta horas antes del hallazgo, no quiso tirar la toalla. “Estoy más positiva que nunca porque creo que todo es un teatro”, reconocía, en el primer audio hecho público tras la desaparición de sus hijas. Sin embargo, todo se torció. El hallazgo desmoronó todas sus esperanzas por recuperar a Olivia y Anna.

Beatriz, desde aquel 27 de abril, cuando su exmarido Tomás Gimeno, con el que había tenido una ruptura matrimonial abrupta, le dijo que no “las volvería a ver”, había mantenido viva la llama de reencontrarse con ellas. Para ello, creó una cuenta de Instagram: Bring back home Anna and Olivia. En ella, durante las largas jornadas de búsqueda, ha ido colgando cartas y fotos de sus pequeñas.

Esa cuenta de Instagram ha sido su único desahogo. Beatriz no ha hablado con la prensa en ningún momento durante estos largos e infinitos 43 días. No ha querido y no se lo han recomendado los investigadores. No querían que nada pudiera poner en peligro la búsqueda y el hallazgo de Olivia y Anna. La madre coraje le cedió la labor de informar se la cedió a Joaquín Amills, presidente de SOS Desaparecidos.

Y mientras, ella, a través de la mencionada cuenta de Instagram ha ido comunicándose con todos aquellos que, ya sea desde España o desde el extranjero, le han ido mandando mensajes de ánimo. “Quiero agradecer al mundo entero la increíble colaboración de búsqueda”, escribía tras los primeros mensajes de apoyo.

Desde entonces, ha recopilado infinidad de cartas –algunas de ellas dirigidas a su exmarido– y vídeos de los pequeños en diferentes versiones. Pero, mientras tanto, todo indica a que Tomás Gimeno se había tirado al mar para acabar con su vida y con la de Anna y Olivia.

Separación abrupta

Tomás y Beatriz se habían separado tras una relación difícil, entre múltiples amenazas y enfrentamientos –aunque nunca hubiera denuncias de por medio–. Algo que él no se tomó demasiado bien. Cuando se vio solo, alejado de sus hijos –estaba por decidirse quién tenía la custodia de los niños– llegó a contratar da detectives para espiar a su mujer.

A la izquierda Tomás Antonio Gimeno y, a la derecha, sus hijas, Olivia y Anna Gimeno. SOS Desaparecidos

Estaba, mantienen los más cercanos a Tomás, obsesionado con su exmujer, que había acordado con él dejarle a las niñas. De hecho, el día de la desaparición, Tomás tenía que haber entregado a Anna y Olivia en casa de su madre a las 21:00 horas. Pero no lo hizo.

Beatriz, ante su ausencia, fue a la casa de Tomás para ver qué ocurría. Pero allí no encontró a nadie. Entonces, lo llamó y él le contestó que no se preocupase, que había salido a cenar con ellas y que las acercaría a su casa más tarde. Pero mintió.

A las 22:00 horas, Anna y Olivia seguían sin llegar a casa de su madre y Beatriz volvió a llamar. “No vas a volver a ver a las niñas jamás. Tampoco a mí. Yo me haré cargo de ellas para que estén bien cuidadas”, le contestó.

Beatriz denunció a su exmarido esa misma noche. El resto está escrito. Han sido 43 días de búsqueda intensa en la casa de Tomás, en su lancha, en el mar… Hasta que este fatídico 10 de junio dieron con el cuerpo de la más mayor, Olivia, de seis años. Falta por saber qué será de la segunda y dónde estará Tomás. Aunque todo indic, tristemente, a que se tiró con ellas al mar.