Irene se levanta y toma la palabra. Está en clase de oratoria, en 3º de la ESO, rodeada de dos docenas de compañeras, dos profesoras y un crucifijo. Al fondo, ve público inesperado, y carraspea. La incertidumbre dura sólo un segundo, pero planta los pies, se recoge un poco la falta escocesa, amolda el jersey y arranca a hablar. El tema de hoy: las religiones del mundo. Tras el trompicón inicial, no se detiene.

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Es alumna de Fuenllana de Alcorcón, el colegio concertado bilingüe que acaba de repetir como mejor centro educativo español según el informe 'PISA para colegios' de la OCDE. Las pruebas, realizadas el pasado mes de febrero entre las alumnas de 15 años, como Irene, se pueden comparar con los resultados del último PISA a nivel mundial, en el que Finlandia, Corea, Singapur y Japón obtuvieron las mejores puntuaciones. En España, la media fue de 496 puntos. Aquí, de 542.

María Ruiz, directora del centro, sonríe por debajo de la mascarilla y se quita importancia. “Estamos orgullosas, pero no es para tanto”, concilia en su despacho a EL ESPAÑOL. “La clave es que ofrecemos un proyecto continuo desde de Infantil hasta Bachillerato”, resume. Pero el método va más allá, y se nutre de otros pilares, desde la educación diferenciada por sexos hasta la importancia de la religión, no tanto como doctrina sino como transmisión de valores. Los resultados, al final, saltan a la vista: el mejor colegio de España a pesar de tener sólo 15 años de vida.

Un grupo de alumnas de Fuenllana durante el recreo. Esteban Palazuelos

En total, más de 25.500 metros cuadrados repartidos en seis edificios, 1.560 alumnas desde infantil hasta grados superiores y un tutor para cada una que ofrece guía, orientación y un seguimiento pormenorizado, también en los valores cristianos promovidos por el Opus Dei.

“Pero eso no quiere decir que sea excluyente”, matiza Ruiz. “Es cierto que damos catequesis y preparamos para la primera comunión, pero no excluimos a nadie. Tenemos alumnos y padres de otras religiones, que no están bautizados… y no hay problema. Nuestra tarea está impregnada de humanismo cristiano, sólo eso”, señala. Al final, dice, “nos eligen por la educación”.

Varias alumnas de Fuenllana rezan en la capilla. Esteban Palazuelos

Los resultados son los que son, y empiezan a prepararse desde el principio. No en vano, recuerda Ruiz, "es una formación continua"; esto es, desde que entran hasta que salen. Interrelacionada. Se ve en los más pequeños.

En las aulas de Infantil, varios niños y niñas repasan los tipos de animales. Uno de cinco años, Rodrigo, quiere ser científico, y se nota. Sentado en el suelo, con la cabeza baja, como con vergüenza por el público inesperado, recita de memoria familias de invertebrados que el que escribe no había escuchado en su vida. Uno por uno, completa la lista. Nada como un paseo con los más pequeños para curar de humildad a un plumilla. 

Una clase de infantil en Fuenllana. Esteban Palazuelos

Educación diferenciada

La cosa cambia a partir de Primaria. Desde entonces, el centro apuesta por la educación segregada por sexos y los chicos se van al Andel, a pocos metros. Eso, como se puede intuir, influye en los resultados. María Ruiz levanta una ceja.

No vamos a descubrir el fuego si decimos que las chicas sacan mejores notas que los chicos.

—No, bueno, claro. Desarrollan mejor el estudio, sí, pero su convivencia es más complicada, por ejemplo. Cada uno tiene lo suyo, no somos clones, pero creo que es bueno que la educación sea diferencial, que maduren sus competencias y capacidades de un modo distinto sin niños en clase.

La tasa de idoneidad a los 15 años, es decir, quienes terminan la Enseñanza Obligatoria sin repetir ningún curso, así lo demuestra. La diferencia entre hombres y mujeres a esa edad es de 8,6 puntos, casi un 10%, que también juega un papel importante a la hora de valorar centros diferenciados por sexo. Que sólo haya mujeres en Fuenllana ayuda a tener mejores resultados, sí, pero no hace milagros.

Una clase de bachillerato en Fuenllana. Esteban Palazuelos

Lo que sí los hace, podría decirse, es el papel de la religión, crucial para entender el funcionamiento del centro. Nada más entrar al recreo, 10.30 de la mañana, un grupo de jóvenes en chándal se arremolinan frente a una estatua de la Virgen María. Es el mes de mayo, de ella, y tanto la estatua, fuera, como la capilla, dentro, están llenas de alumnas. La formación cristiana, insiste Ruiz, inspira a todo el colegio. 

“El lema es educación 360º porque es una educación integral, completa, bilingüe y personalizada. No sólo formamos alumnos, sino personas”, concreta. En este caso, insiste también PISA, la relación profesor-alumno influye mucho en los resultados.

Varias niñas se arremolinan en el recreo de Fuenllana durante una actividad, con la estatua de la Virgen de fondo. Esteban Palazuelos

En el caso de Fuenllana, este vínculo es más fuerte. Cada alumna tiene un tutor personal asignado desde su llegada al colegio, una profesora que, si bien no tiene por qué ser su docente, la acompaña en cada etapa como una guía e intermediaria entre la familia y el colegio. “Se encarga de realizar un seguimiento de las alumnas no sólo en las clases, sino en lo que necesite”, precisa Ruiz.

Inteligencias múltiples

Lejos de lo que pueda parecer, para alcanzar la excelencia, el centro no dispone de ninguna metodología propia en las aulas, sino que se apoya en las inteligencias múltiples mediante proyectos.

Una alumna de Fuenllana camina junto a su tutora. Esteban Palazuelos

En este caso, el colegio fomenta un Programa de Desarrollo de la Inteligencia Emocional y Creativa promoviendo la comunicación y mejora la convivencia y forma parte de la red de Centros Educación Responsable de la Fundación Botín. En el pabellón, por ejemplo, han improvisado un curso de robótica para alumnas de 6º de Primaria, que con 11 años ya pueden presumir de haber programado su propio coche eléctrico. Casi nada.

El resumen: sus alumnos destacan en lectura, matemáticas y ciencias respecto a otros centros educativos no solo de nuestro país sino también a nivel internacional. Si se compara con Finlandia, el referente europeo en temas educativos, Fuenllana sigue saliendo bien parada, y supera la media del país en el informe PISA, tanto en sus actitudes hacia el aprendizaje como en el entorno escolar.

Dos alumnas entran en el colegio Fuenllana. Esteban Palazuelos

Los resultados

En lectura, la media de rendimiento de los estudiantes de Fuenllana es de 542 puntos, que es significativamente más alta que la media de rendimiento de 496 puntos obtenida por los estudiantes en toda España en la evaluación PISA 2015 y del promedio de los países de la OCDE (487 puntos) en PISA 2018.

En matemáticas, la media del centro se situó en los 521 puntos, 40 puntos más alta que de los estudiantes españoles en la evaluación PISA 2018 (481 puntos) y del de los países de la OCDE (489 puntos)

Alumnas de Fuenllana, en el espacio del recreo, durante una clase de teatro. Esteban Palazuelos

Por último, en ciencias, la media de rendimiento de Fuenllana fue de 499 puntos, algo superior a los 483 puntos obtenidos de media por el conjunto de España en PISA 2018. También por encima del promedio de los países de la OCDE (489 puntos).