Parecía imposible, pero el joven concursante de Pasapalabra Pablo Díaz se ha topado con un hueso duro de roer, una razón para sudar, un fantasma capaz de quitarle el sueño por las noches. Se llama Javier Dávila y, aunque es natural de Salamanca, reside en Santander. Este hombre de 58 años ha aterrizado en el programa desbancando el liderato del joven violinista y mandándole dos días seguidos a la temida silla azul. A la tercera, fue Pablo el que mandó a Javier. 

Javier, en cambio, le quita hierro al asunto. “Hubo suerte. Pude hacer 24 el primer día y eso llama la atención”, explica en conversación telefónica con EL ESPAÑOL. Javier es profesor de Derecho Civil de la Universidad de Cantabria y funcionario del Gobierno cántabro, donde trabaja en protección de menores.

En su currículum también está el haber derrocado a dos gigantes en su primera participación en Pasapalabra, cuando el concurso se emitía en Telecinco. También pasó por Saber y Ganar, donde adquirió el título de ‘supermagnífico’. En frente, Pablo Díaz que con solo 24 años ostenta el récord de programas seguidos en Pasapalabra (lleva 185 en total). Hagan juego, que hay bote.

Pablo Díaz aplaude a Javier Dávila en Pasapalabra.

Solo se han enfrentado dos veces y en las dos Javier ha salido airoso. Este mismo jueves, el salmantino se quedó a dos palabras de conseguir el ansiado bote, que ya acumula más de 1,3 millones de euros. Dos combates, dos KO para el joven violinista. No sin razón, antes de su primer enfrentamiento, Pablo confesó que tenía miedo de Javier. Su veterano rival sigue achacándolo a la suerte del momento.

Pero el público siempre prefiere lo conocido a lo desconocido y Pablo cuenta con la simpatía de quienes llevan todos estos programas siguiéndole. “Tengo la sensación de que hay gente que va con él, pero es lógico. La gente tiene una fidelidad. Después de tanto tiempo yo también le cogería cariño. Además, que es un osito, hombre, es un osito. Si no fuera porque soy su rival le desearía que ganara el bote, de no ser porque me perjudica a mí personalmente”.

Marcar territorio

Hace ocho años, Javier Dávila fue quien privó del bote a la estelar Marta Terrasa. Esta mujer eliminó a su primera rival, Paz Herrera, en el primer programa que se midieron las fuerzas. Paz llevaba 54 programas invicta y cayó en el primer asalto. En aquella época una derrota era un pasaporte directo a casa, no había silla azul.

Y, sin embargo, la alegría de Marta Terrasa duró poco. A los dos programas se topó con el incombustible Javier Dávila. Era el 13 de mayo de 2013, una fecha que Marta tardará en olvidar. La eliminó a la primera. Javier terminó su primer rosco con un total de 21 aciertos y sin fallos. Marta, en cambio, alcanzó 18 respuestas correctas, pero sumaba además un fallo. El salmantino llegaba marcando territorio.

Tras Marta llegó otra cara muy conocida de los concursos televisivos, Óscar Díaz (Jordi Hurtado le llamaba Súper Óscar). Este madrileño también había pasado por Saber y ganar e, igual que Javier, también ostentaba el título de ‘supermagnífico’ en el concurso de La 2 de Televisión Española. La batalla se presentaba encarnizada pero, de nuevo, Javier se alzó victorioso en este duelo. 19-17. Ese fue el resultado, favorable al salmantino. Otro gigante caía ante el dominio de las palabras de Javier.

Óscar Díaz y Javier Dávila en su lucha por el bote de Pasapalabra.

Posteriormente, Óscar comenzó su andadura en el programa ¡Boom!, de Antena 3. Su equipo, Los Dispersos, sigue en la batalla por el gran bote del programa que ha dado el mayor premio de la historia de la televisión en España, nada menos que 6,6 millones de euros.

Tras derrotar a Óscar, Javier permaneció invicto en aquella primera etapa durante 14 programas. Parecía que no hubiera quien le tosiera y que tarde o temprano se acabaría llevando el bote. No fue así. Finalmente, en su decimoquinto programa cayó frente a Manuela. La lucha por el bote estuvo reñida. Ambos llegaron a 21 aciertos, pero Javier acumuló tres fallos, frente a su rival que no cometió ninguno. La primera andadura de Dávila en Pasapalabra llegaba a su fin. Se llevó 15.600 euros.

Antes de esto, Javier se había curtido en el que probablemente sea el programa más difícil de la televisión nacional: Saber y Ganar. Javier sabe, y ganó. Vaya si ganó. Es uno de los 15 mejores concursantes de la historia del programa. El presentador Jordi Hurtado ya lo advertía: “Javier siempre va a degüello”. Su paso por el popular concurso de La 2, cita habitual de muchos españoles después de comer, se saldó con más de un centenar de programas y unas ganancias de 90.025 euros. Fue uno de los concursantes más premiados de la historia del programa.

Ahora, con toda esta experiencia acumulada, Javier vuelve a pelear por un premio que no para de crecer a la espera de que alguien lo gane. En estos ocho años que lleva sin participar, solo ha aparecido en especiales de ambos programas, como aniversarios o programas de verano.

Javier Dávila y Jordi Hurtado en el plató de Saber y Ganar.

—¿Cuál prefiere? ¿Saber y ganar o Pasapalabra?

—Es difícil de saber. Cada programa tiene su momento. En su día me gustaba más Saber y ganar, porque realmente ahí no puedes ir con preparación. Pero ahora le he cogido gustillo a repasar palabras, buscar en el diccionario y estudiar. Cuando le coges el gusanillo también te gusta.



—¿Le gusta mucho participar?

—Me gusta participar en cualquiera porque es una cuestión de superación y de emoción. Me encanta.

Para Javier estos programas son un chute de adrenalina que bien podrían sustituir a un deporte extremo. Fuera de estos platós, este hombre hace una vida de lo más normal. “Tengo una mujer, que en España no se pueden tener más”. Y provoca una sonora carcajada que resuena en la redacción de este periódico. 

—¿Se ve con posibilidades de ganar?

—Muy pocas.

—¿Por qué?

—Porque Pablo está muy preparado y además tiene más posibilidades de prepararse todavía más. Cuanto más tiempo pase, más se verá la diferencia. Las posibilidades son pocas pero ahí están.

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