Néstor P.M. (48 años) decidió dejar su trabajo como abogado en su Caracas natal y vino a España hace tres años, a buscarse la vida como buenamente podía. Empalmó trabajos como rider para diversas plataformas y la noche de este domingo acabó falleciendo tras una colisión con un camión de la basura en Madrid. “Era un extranjero que venía a emprender y no es fácil. Como los españoles que fueron a Venezuela. Siempre trató de ser el mejor ciudadano posible, en su día a día”, comenta en conversación con EL ESPAÑOL Marcos, su hermano.

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El siniestro tuvo lugar a las 23.30 de este domingo, en la esquina de la calle Embajadores con Tomás Borrás, en el distrito de Arganzuela de Madrid. Según Emergencias Madrid, se trató de una colisión frontolateral entre Néstor, que iba en motocicleta, y un camión de la basura justo en el cruce. La Policía Municipal está investigando las causas del accidente ya que aún no están del todo claras.

La primera atención que recibió Néstor vino por parte de unos vecinos sanitarios que vieron el accidente y bajaron a socorrer. Dos de ellos son enfermeros del Hospital Clínico y otro trabajaba para el Samur, aunque ya está jubilado. Sin embargo, todos sus esfuerzos fueron en vano. Néstor recibió múltiples traumatismos, uno en el pecho y otro severo en la cabeza, y los miembros de Samur-Protección Civil no pudieron más que certificar su muerte.

Le servicios de Emergencias de Madrid intentando reanimar al repartidor fallecido. Emergencias Madrid

Aunque en el momento del accidente llevaba una mochila de Glovo, el hermano de Néstor ha confirmado a este diario que en ese momento estaba trabajando para Deliveroo. La plataforma ha mandado un mensaje a todos sus riders en el que traslada su pésame a sus compañeros y familia. De todas formas, el suceso no hace sino subrayar las condiciones precarias en las que trabajan estas personas que, día tras día, reparten comida a muchas casas españolas.

Siempre de 'rider'

La vida de Néstor antes de llegar a España había sido relativamente sencilla. De Caracas, estudió la carrera de Derecho y empezó a ejercer como abogado. Sin embargo, la situación en Venezuela, como ya se sabe, ha ido empeorando paulatinamente y su familia decidió venirse a España a probar suerte. Primero, llegó su hermano Marcos, hace cinco años, y después le siguió Néstor, hace tres. Vino con su mujer, aunque en la actualidad estaban separados. No tiene hijos, aunque en Caracas deja a otro hermano.

“Al principio, cuando llegó a España, estaba trabajando en lo que podía. Pues a veces ayudaba en alguna mudanza o cualquier cosa que saliera. Luego empezó a trabajar para Glovo y ahora lo hacía para Deliveroo. Por eso llevaba la mochila amarilla”, explica Marcos en conversación telefónica. “Trabajaba muchas, muchas horas para intentar llegar a fin de mes… pues como todos nosotros”, apuntala el hermano.

La familia ha difundido un mensaje por redes sociales en el que ha pedido dinero para afrontar los gastos del funeral. “Son 2.402,86 euros los que necesitamos, y me dijeron que era la manera más económica de todas”, remarca Marcos.

La empresa Deliveroo ha mandado un mensaje a todos sus trabajadores en el que lamentan lo ocurrido. “Néstor Alexander era muy apreciado en la comunidad de riders. Estamos conmocionados y desolados por este trágico suceso, y todos nuestros pensamientos y condolencias están con la familia, sus allegados y con vosotros, sus amigos”, aseguran en un comunicado interno al que ha accedido este diario.

Néstor, de joven. Cedida por la familia

“Entendemos también que este suceso es muy preocupante para todos vosotros como miembros de la comunidad de riders”, sigue Deliveroo. “Queremos trasladaros nuestro apoyo y animaros a todos los que así lo deseéis a que contactéis con nosotros si necesitáis hablar de cualquier tema”, añade.

El joven de Barcelona

La muerte de Néstor ha recordado a un hecho parecido que sucedió en mayo de 2019, cuando un rider de origen nepalí y 22 años de edad falleció en Barcelona. Era de noche, también, y el percance fue, igualmente, con un camión de la limpieza. El joven había llegado cuatro meses antes a la ciudad condal y, como Néstor, buscaba la forma de ganarse la vida.

La proliferación de compañías de reparto de comida a domicilio -como Glovo, Deliveroo, Uber Eats o Just Eat- ha llevado a la creación de múltiples plataformas para la defensa de sus derechos que, en múltiples ocasiones, denuncian la precariedad con la que trabajan los repartidores.

“Lo único que pedimos es que estas empresas cumplan la prevención de riesgos laborales y que paguen un salario digno a los trabajadores”, explica a este diario una portavoz de Riders x Derechos. “Creemos que estos factores van directamente relacionados con las probabilidades de accidentarse, pues la precariedad mata. También pedimos que las empresas no eludan sus responsabilidades ante hechos como la muerte de Néstor”, pide.