Murcia

De completar dos máster y ser becada para un doctorado de ingeniería matemática y computacional en la Universidad de Stanford a iniciar una nueva etapa formativa sobre la Orden de las Agustinas. De fundar una ‘startup’ en la meca de la tecnología -Silicon Valley- a preparar las pastas que comercializa el horno de las monjas del Monasterio de Santa Ana en Castellón. De ser contratada por Deloitte como directora del área de Analítica Avanzada e Inteligencia Artifical a fichar por una empresa celestial: la Iglesia. Este es el sorprendente giro que dará a su vida Montserrat Medina tras anunciar su salida de la citada consultora para autoproclamarse en su perfil de Linkedin: “Sierva de Dios”.

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En la prestigiosa Deloitte todavía siguen ojipláticos ante el anuncio que en diciembre realizó Monserrat Medina para dejar de ser socia de una de las consultoras más importantes del mundo y donde había ocupado puestos de responsabilidad desde que en 2018 la contrataron por su enorme potencial. “Dejó la firma antes de Navidad: es algo poco usual”, subraya una empleada.

“Montse ha tenido una llamada fuerte del Señor y quiere dejarlo todo”, replica Sor Asunción sobre la decisión de esta valenciana, de 36 años, que está a punto de culminar el periodo de aspirantado a la Orden de las Agustinas. En el Monasterio de Santa Ana que está ubicado en el pueblo castellonense de Sant Mateu hay 13 monjas que aguardan -con gozo- la llegada de esta ingeniera seglar cuyo impresionante currículum bien le podría valer el sobrenombre de ‘Sor Éxito’.

Monjas de clausura en el Monasterio de Santa Ana (Castellón).

Prueba de ello es que en 2011 aparcó sus estudios de doctorado en la Universidad de Stanford para fundar una ‘startup’ de marketing digital: Jetlore. Desde su sede en San Mateo (California), Monserrat Medina y su socio, Eldar Sadikov, realizaban contenidos personalizados para clientes exclusivos como eBay, Inditex o LG. “Silicon Valley invita a emprender”, afirmaba sonriente y segura de sí misma en una entrevista concedida en 2016 a un canal de emprendedores de Youtube.

“Soy muy luchadora”. Y tanto, porque la progresión de Jetlore fue meteórica. En 2017, resultó seleccionada como una de las ‘startups’ que más rápido habían crecido en Silicon Valley (alcanzó el puesto 12). Ese mismo año, Montse, como la llaman sus amigos, recibió la Medalla de Bronce de los Stevie Awards for Women in Business: un galardón internacional para emprendedoras y ejecutivas.

El éxito sonreía a esta treinteañera de melena cargada de rizos oscuros que contrastan con su tez de color blanco angelical y que en 2019 fue incluida por la Revista Business Insider dentro de la lista de 21 jóvenes españoles -menores de 35 años- que estaban revolucionado el mundo ‘startup’.

Hizo negocio con Paypal

Montse también tenía de cara la suerte en los negocios porque PayPal, el gigante estadounidense de pago por internet, puso sobre la mesa un buen ‘puñado’ de dólares para comprar Jetlore. Todos estos triunfos académicos, empresariales y profesionales parece que no llenaban a esta valenciana a la que invitaban a participar en conferencias, mesas redondas y entrevistas para hablar de inteligencia artificial, marketing electrónico, big data... Era un ejemplo a seguir en el mundo de los negocios.

En la mencionada entrevista de 2016 que el mexicano Alex Cormani le realizó a Monserrat Medina en su canal de emprendedores de Youtube, el cuestionario concluía con una pregunta cuya respuesta hoy ha adquirido un significado inesperado para algunas personas que conocen a esta mujer que ha paladeado la fama el dinero y que ha roto algún que otro techo de cristal para las mujeres en el sector empresarial donde los puestos directivos suelen estar reservados para los hombres:

Alex Cormani: ¿Cómo se ve Montse en cinco años?

Monserrat Medina: Nunca se sabe dónde vas a estar en cinco años. Es un periodo de tiempo demasiado largo (...). Posiblemente me uniría a una empresa donde podría aportar.

Dulces que hacen las monjas del Monasterio de Santa Ana.

Pues cinco años después esa empresa es la Orden de las Agustinas. “Nosotros a ella no la conocíamos, parece ser que Montse fue mirando conventos por internet, analizando las normas de convivencia y el carisma de la congregación y eligió el Monasterio de San Mateo: ha sido cosa de Dios”, sentencia Sor Asunción en conversación telefónica con EL ESPAÑOL. Puede que la monja no exagere en su afirmación llena de fe porque algo debió impulsar en su interior a Montserrat para decidir en pleno estado de alarma -con confinamiento domiciliario mediante- plantarse en el convento castellonense.

“Creo que fue en abril de 2020 cuando Montse vino de Madrid a Castellón para hacer un retiro espiritual y como viajaba en coche la paró un control de la Policía: le preguntaron dónde iba y ella les respondió que al Monasterio de San Matero, pero no se lo creyeron porque estábamos con las restricciones de movilidad de la pandemia de coronavirus”.

Al final, la todavía socia de la consultora Deloitte logró acceder al convento. “Estuvo una semana en un piso que hay fuera del monasterio para realizar los retiros espirituales, pero ella todos los días acudía a los rezos a través de la reja y luego participó en una experiencia con toda nuestra comunidad”. A partir de ese momento esta exitosa mujer de negocios inició su aspirantado.

- Sor Asunción, ¿podría explicar en qué consiste el aspirantado?

- Durante un periodo de un año ella ha estado viniendo en varias ocasiones al convento para hacer ejercicios espirituales y realizar pequeñas estancias, de ocho a diez días, con nuestra comunidad. En los doce meses que dura el aspirantado, se permite que una chica seglar alterne los tiempos de convivencia en el monasterio con su vida en la calle. El próximo mes de abril concluirá el aspirantado de Montse y entonces deberá decidir si quiere entrar porque esto es un convento de clausura total.

En el Monasterio de Santa Ana se realiza una férrea vida contemplativa que durante siglos solo se ha visto interrumpida en la Guerra Civil Española cuando en 1936 las hermanas fueron expulsadas del convento por las milicias de la CNT. En la Orden de las Agustinas Contemplativas no resulta extraña la decisión de Montserrat, ya que en otros puntos del país otras mujeres con una trayectoria profesional consolidada también han decidido iniciar una carrera religiosa con estas monjas. “Hay una maestra de Educación Especial que dejó su trabajo en Valencia y una bióloga”, ejemplifica Sor Asunción.

Dulces que preparan las monjas del Monasterio de Santa Ana.

- ¿Cree que a Monserrat Medina le resultará fácil cambiar su estatus social, su elevado nivel de vida y su trepidante actividad laboral por la rutina monacal?

- Comprendo que a ella le va a costar mucho porque entre su vida y esto hay mucho cambio. Ella se ha podido permitir todos los caprichos, ha estudiado en la universidad y ha viajado mucho. A ella le costará más, pero por amor a Dios se hace todo.

Monserrat se mantiene firme en su decisión. Así se lo confirmó a EL ESPAÑOL en una breve conversación mantenida este martes a través de la red social para profesionales Linkedin, cuyo perfil mantiene activo esta ingeniera valenciana para anunciar su nueva vocación como “sierva de Dios” y donde sus contactos laborales pueden leer la carta de despedida que ha hecho pública.

- Periodista: Buenas tardes Montserrat. Me llamo Jorge García Badía, soy periodista de El Español, me ha impresionado su historia y me gustaría entrevistarla.

- Monserrat Medina: Hola Jorge. Gracias por contactar. He recibido muchas otras invitaciones para charlas y entrevistas, pero tras rezarlo mucho, he entendido que ahora mismo es importante que yo desaparezca para que Dios obre en los corazones directamente. El testimonio que he escrito tiene todo lo que el Señor ha querido que comparta hasta el momento. Estáis todos en mis oraciones para que Dios siga obrando en vosotros. Que Dios te bendiga.

- Periodista: Lo endiendo. No quiero causar molestias. Me gustaría conocer a Montserrat: la mujer que ha decidido emprender una vida entregada a Dios.

- Monserrat Medina: Lo siento Jorge, la decisión tiene que ver con la Voluntad de Dios ahora mismo conmigo, no es cuestión de tiempo ni un capricho. Que Dios te bendiga.

En su carta de despedida como socia de Deloitte renuncia a una prometedora carrera mientras lanza reflexiones bastante llamativas en relación a algunas cuestiones preestablecidas por la sociedad actual, más allá de creer o no en la religión católica. Hay que leer entre líneas, al margen de la fe.

“Desde hace años quería decir que sí a Jesús, pero no lo hacía sino intimimamente y solo por dentro. Y mientras demoraba la respuesta verdadera, esa que compromete la vida, usaba todos los talentos que la infinita bondad de nuestro Dios me había regalado, pero los empleaba para mi propia gloria y para acumular riquezas en este mundo. Me apropiaba de los dones recibidos buscando sólo mi propio interés. Y me engañaba a mí misma porque lejos de hacerme feliz, esa actitud solo me provocaba un vacío cada vez más creciente. Ciertamente mi meta no era otra que lo que la sociedad me enseñó desde mi niñez: estudiar, posicionarme con un trabajo bien remunerado, casarme y tener hijos. La idea de servir al Señor estaba lejos de mis pensamientos, me había hecho un Dios a mi medida que debía servirme a mí y ajustarse a mis objetivos y ambiciones”.

La misiva prosige con otra dura autocrítica que posiblemente algún cura le aplicaría a los que acuden a misa para limpiar su conciencia más que por una cuestión devota: “Así, autoproclama ‘buena católica’ por mi asistencia física a la eucaristía dominical, pero enorgullecida por la gloria, poder y dinero que iba obteniendo, mi alma se ba construyedo un lugar privilegiado en el abismo del sinsentido de una vida encerrada en el egoísmo (...)”.

Clausura de rezos y obrador

Monserrat, en su infancia, fue una niña divertida, cariñosa y de misa de domingo, que en breve será de eucaristía diaria, tal y como explica Sor Asunción sobre la vida de clausura que llevan las monjas en el Monasterio de Santa Ana: “En abril iniciará el postulantado y durante 12 meses conocerá la vida de clausura en el convento, irá misa, rezará y recibirá formación religiosa sobre la Orden de las Agustinas y la Iglesia que le ayude a discernir su vocación porque posteriormente tendrá que comenzar los dos años de noviciado antes de profesar sus votos perpetuos”.

Esta empresaria millennial, de costumbres cosmopolitas, cada día se despertará a las seis de madrugada para cambiar el ensordecedor ruido de la urbe por la quietud monacal. Media hora después comenzará en la capilla a rezar el rosario hasta las ocho de la mañana. A las 8:30 horas desayunará y a las 9 horas comenzará a realizar tareas como aprender las recetas de pastas artesanales que la Orden de las Agustinas comercializa a través de su tienda online: El Horno de las Monjas. “Tenemos un obrador donde hacemos pastel de boniato y de calabaza, pedruscos de hojaldre...”, enumera orgullosa Sor Asunción.

La rutina de clausura para Montse proseguirá a la una del mediodía con el rezo que la comunidad de monjas realiza antes de la hora de comer. De dos a tres tocará siesta y luego vuelta a la capilla para orar antes de recibir formación religiosa a las cuatro de la tarde. A las siete acudirá a diario a misa para cenar a las ocho y media en punto de la tarde. “El recreo donde todas nos podemos sentar a hablar es de nueve a diez de la noche, después tres salmos, una lectura de la Biblia y a dormir”.

- Sor Asunción, entiendo que Monserrat ahora mismo no está en el monasterio porque su postulantado no se inicia hasta el mes de abril y responde a mensajes en Linkedin. ¿Correcto?

- Ella ahora mismo está con su familia porque quería pasar tiempo con ellos antes de venir al convento porque Montse es de Valencia, pero ha viajado mucho por Japón y por Estados Unidos y ha estado viviendo en Madrid. Montse quería cuidar de su madre y despedirse de sus hermanos. Ella es una chica muy maja y quiere dedicarse al Señor.

Esa tarea religiosa nada tendrá que ver con el quehacer diario que llevaba Montserrat en la afamada consultora con sede en Madrid y que le reportaba un vacío interior enorme a tenor de lo que esta talentosa ingeniera expresa en su carta de despedida del mundanal sector empresarial.

“He vivido 12 años ‘triunfando’ según los parámetros del mundo: tengo títulos de la prestigiosa Universidad de Stanford, he fundado una ‘startup’ en Silicon Valley que ha adquirido una Fortune 100 y con tan solo 34 años he llegado a ser socia de Deloitte. Yo le decía al Señor: "Mira lo bien que he aprovechado tus talentos". Pero sintiendo un profundo conocimiento de la suciedad de mi alma, me percaté de mi mal entendimiento con respecto a la ansiada ‘perfección’ que buscaba en las cosas del mundo y cuanto más me acercaba a ella, más me alejaba de la verdadera: la perfección del alma que consiste en hacer la voluntad de Dios, verdadera plenitud para la que hemos sido creados”.