Javier Sánchez-Junco (Madrid, 29 de diciembre de 1957) suele decir que le hubiera encantado ser médico. Dependiendo de la especialidad elegida, estaría ahora enfrascado en la lucha contra la segunda ola del coronavirus. Pero en vez de por la medicina, se decantó por las leyes. Estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. En cualquier caso, el 2020 le ha metido, como a los sanitarios, en el centro de un verdadero huracán. ¿El suyo? La defensa ante los tribunales del rey Emérito Juan Carlos I.

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Primero fue Suiza y sus cuentas, en marzo. Y ahora, en noviembre, la Fiscalía Anticorrupción está investigando los gastos de varias tarjetas de crédito que usaban el rey Juan Carlos, la reina Sofía y también varios de sus familiares más directos, como algunos de sus nietos. No obstante, entre los implicados no estarían los actuales reyes ni sus hijas. En principio, según ha adelantado eldiario.es, se trata de tarjetas que se abonaban desde una cuenta en la que ni el rey emérito ni su familia aparecen como titulares. 

Segunda tormenta para la defensa del Rey, en un 2020 en el que la Covid-19 y la lupa judicial sobre el emérito llegaron a la vez. A principios de marzo, el virus comenzaba a hacer estragos en España. Primera ola. 14 marzo. Estado de alarma y confinamiento nacional. Al día siguiente, 15 de marzo, la Casa Real comunicó que el rey Felipe VI renunciaba a cualquier posible herencia de su padre. Tras esa decisión, todo un relato oscuro. Una posible investigación judicial por las cuentas suizas del rey, que podrían haber acogido una comisión millonaria por el AVE del Desierto.

Aquella primera investigación, parece que amaina: porque la comisión de haberla, habría pertenecido a la parte del reinado de Juan Carlos cubierto por su inviolabilidad como Rey, hasta 2014. Por ello, el fiscal encargado de la pre-investigación, el fiscal Juan Ignacio Campos no pretende abrir causa. Pero pasada la primera ola, llega la segunda. Conocida esta semana: hay otra investigación preliminar en la Fiscalía del Supremo sobre dineros del Rey tras dejar de ser inviolable. Es decir, tras su abdicación en 2014. La ha ordenado este mismo martes la fiscal general, Dolores Delgado. Y como con la segunda ola del coronavirus, poco más se sabe de cómo va a evolucionar esta segunda vía de pesquisas sobre las cuentas del Rey.

Abogado y portavoz

El abogado de Juan Carlos I, Javier Sánchez-Junto.

Como el virus, todo comenzó a principios de año. La prensa internacional hablaba de dinero, mucho dinero, de donaciones referidas al AVE de La Meca y de un fiscal de Suiza que estaba investigando al emérito como beneficiario. 100 millones de dólares que salieron en 2008 de Arabia Saudí, llegaron al Rey Juan Carlos a través de una oscura estructura que pasaba por Suiza y terminaron, en parte, en manos de su antes querida y hoy no tanto Corinna. Por lo que pudiera pasar, 12 años después, Juan Carlos I comunicó que tenía un abogado: Javier Sánchez-Junco. Fiscal en excedencia, con una larga trayectoria y conocimiento del Derecho Penal y delitos económicos. A sus espaldas traía acusados ilustres como Mario Conde, y defendidos vip como Emilio Botín –por un caso de supuestos sobresueldos-, el empresario López Madrid –con las tarjetas black- y otros altos cargos de la banca española.

El emérito nombraba así a Sánchez-Junco como abogado y, a la vez, portavoz. En el comunicado de la Casa Real se indicaba que Juan Carlos “había designado para su representación al abogado Javier Sánchez-Junco Mans que, en el ejercicio del derecho a la defensa, sería a partir de este momento quien procedería a dar cuenta públicamente de las informaciones que le pudiesen afectar y se considerasen procedentes”. Tomaba, de alguna forma, el relevo de José Manuel Romero Moreno, el Conde de Fontao, quien fuera el letrado de la Casa Real durante los últimos años del reinado de Juan Carlos. El hombre de confianza del Rey, estuvo durante la anterior tormenta judicial de la Casa: el caso Nóos. Pero entonces –de 2012 a 2018- el protagonista era el yerno. Urdangarin cumple condena (5 años y 10 meses) por malversación, prevaricación, fraude a la administración, tráfico de influencias y fraude fiscal. Entró en prisión en junio de 2018. 

Y siguiendo con titulares, volvemos a marzo. Entonces las noticias de la Covid-19 y las de los dineros del Rey se turnaban en una España ojiplática: subía el nivel de la película de ciencia ficción sanitaria y se enrevesaban las intrigas palaciegas de la Zarzuela: testaferros, amantes y supuestas comisiones millonarias. Personajes conocidos y nuevo abogado. Prácticamente desconocido. Casado y con un hijo, vive en un chalet con piscina en Las Rozas, y le gusta la buena cocina. Tanto que es de los que se pone a los fogones. Tiene su chaquetilla con su nombre. De buen paladar, también le gusta una buena sobremesa. No se pierde las reuniones de empresa con su equipo que suelen ser más comidas que cenas.

Algunos periodistas hicieron a principios de marzo guardia en la puerta del bufete Sánchez-Junco, situado en el exclusivo barrio madrileño de El Viso. No hubo ningún tipo de declaración. Al final, la discreción del abogado y del resto de su equipo no invitaba a esperar. Los periodistas acabaron por retirarse.

Sus aficiones

Quizá en una situación normal, hubieran pillado al abogado en sus salidas al mediodía para hacer deporte. Suele aprovechar ese hueco para jugar al tenis, una de sus aficiones preferidas. No le da la pausa de la comida para el golf, otro de sus hobbies, más de fin de semana.  Se queja siempre de falta de tiempo. También para leer. Deportista, experto en leyes, con una aparcada vocación por la medicina, nos aseguran que es también hombre de letras. Y que lee poesía. ¿Un favorito? Jorge Luis Borges. El titán de las letras argentinas, autor de El Aleph, erudito desde la teta, ha legado a la literatura una irresumible obra. Con sus cuentos de espejos, laberintos y sueños. Y también con sus poemas cargados de paso del tiempo,  de remordimiento: “He cometido el peor de los pecados / que un hombre puede cometer. No he sido / feliz. Que los glaciares del olvido / me arrastren y me pierdan, despiadados”. El universo lírico de Borges habla de amor, de ajedrez, de gatos… y también de España: “España, madre de ríos y de espadas y de multiplicadas generaciones, incesante y fatal”.

Y si su poeta preferido habló de España en verso, a Javier Sánchez-Junco le ha tocado jugar un papel en su historia. A él y a su equipo. En el bufete hay, normalmente, entre ocho y diez abogados más con él. Pero nada de macrodespacho. Más bien un bufete-boutique –con buenas cifras económicas, eso sí-. No obstante, maneja parroquianos selectos. Desde 2001 cuando Sánchez-Junco colgó la toga de fiscal han pasado por su despacho clientes de renombre. Aunque lo de pasar por el despacho aquí es un decir.

En determinadas esferas no se dice eso de voy a ver a mi abogado. Sumamos a eso la pandemia. El despacho Sánchez-Junco, como la mayoría de los centros de trabajo de España, ha combinado el trabajo presencial con el teletrabajo. Según detallan a EL ESPAÑOL quienes le conocen, se han organizado bien con los medios técnicos necesarios. Así, los abogados del bufete mantienen todos los días una reunión telemática a nivel interno para coordinarse. Y la relación con los clientes, nos aseguran, es más intensa si cabe.

Por el momento, respecto a su cliente más real, el bufete sólo ha tenido que salir a explicar que aunque el emérito está fuera de España, no ha regresado de momento, permanece totalmente a disposición de la Justicia. Fue en agosto, cuando se comunicó que el Rey se iba del país. Durante días, ni siquiera se supo dónde estaba. Finalmente, se confirmó Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes. Mientras, esto dijo su abogado:

Comunicado el abogado del emérito Javier Sánchez-Junco.

Carrera judicial

En este caso, la nota dice Ministerio Fiscal porque el caso del Ave del Desierto no está judicializado en España. Y parece que no lo estará. El fiscal del Supremo –tribunal ante el que está aforado el emérito- Juan Ignacio Campos, que ha dilucidado si Juan Carlos pudo cometer delitos de fraude y blanqueo de capitales con unas cuentas dirigidas a través de testaferros, apuesta por el archivo, dada la inviolabilidad del Rey hasta 2014. Las cuentas, movidas a través de dos fundaciones, llegaron a mover 80 millones de euros. Entre medias, la amiga del Rey, Corinna, y su hijo, Alexander, eran beneficiarios de algunas cuentas.

Ingeniería económica con la que está acostumbrado a trabajar Sánchez-Junco. Especialista en delitos económicos, pues fue fiscal anticorrupción –en la época de Banesto y el juicio que llevó a la cárcel a Mario Conde-. Durante sus casi 20 años en la Fiscalía pasó por los Tribunales Superiores de Asturias –comunidad a la que está muy vinculado- y de Madrid. Estuvo en la secretaría técnica de la Fiscalía General de Estado y en la del Tribunal Constitucional. De 1996 a 2001 –cuando se pasó  al otro lado- estuvo en Anticorrupción. De ahí Banesto, donde se persiguió dinero en Suiza.

Él suele recordar que aquel fue un caso complicado. Dos años de juicio, le recalca a su equipo. Tras escuchar a testigos y peritos, pidió para Conde casi 50 años de cárcel (49 y medio, exactamente). La Audiencia Nacional condenó al ex banquero a 10. La Fiscalía recurrió y el Supremo, duplicó la pena: 20 años. Cuando hace memoria de aquella etapa, suele acordarse también del caso de los subasteros, un macro juicio sobre corrupción en venta de pisos embargados por los juzgados, con subastas amañadas y soplos de funcionarios. Hubo 43 acusados en el banquillo por los delitos de estafa y maquinación para alterar precios. De los 16 funcionarios de Justicia juzgados, sólo dos de ellos fueron condenados. 

Colgó la toga

Quienes trabajan día a día con él le definen como “prudente y discreto”, y lo mismo nos dicen compañeros fiscales que coincidieron con él en la Fiscalía Anticorrupción. “Ha participado en los procedimientos más importantes seguidos en España en delincuencia económica, pero en esos es especialmente prudente y discreto, evitando el perjuicio que pueda suponer desvelar cualquier información que afecte a sus clientes”.

La discreción se le da por supuesta al abogado de un Rey, emérito o no. Pero además, el despacho de Sánchez-Junco ofrece otras características a sus clientes. La firma, señala su web, “está especializada en el asesoramiento y la defensa jurídica en el ámbito del Derecho de Empresa y del Derecho Penal-Económico”. La información oficial del bufete refiere además que ofrecen “un asesoramiento completamente personalizado unido a un riguroso estándar de calidad y apuesta de la excelencia”.

Además, incide el bufete en que además de prestar asesoramiento en toda España, mantienen una constante colaboración con despachos internacionales de primer nivel”, lo que le lleva a intervenir en el asesoramiento de opera

ciones con un importante componente internacional. Otro punto importante para el caso del Ave del Desierto, con ramificaciones en Suiza y Panamá y un dinero proveniente, supuestamente de Arabia Saudí.

Allí a casi 5.000 kilómetros de España, nació el primer foco del problema judicial del emérito. Un tren de 450 kilómetros en la que participó un grupo de empresas españolas. En aquellos años, 2011, se vendió incluso como Marca España. El contrato superó los 6.700 millones de euros.  El coste real, los 7.000. Ingeniería civil y económica sobre la que ahora trabajan, aunque no haya nada judicializado, en el bufete de Sánchez-Junco. Por cierto, que el abogado que habla de su otra vocación, la medicina, lo que vio en casa fue precisamente eso: ingeniería.

El padre de los Sánchez-Junco, familia numerosa, ocho hermanos, era ingeniero industrial. Al menos uno de los hijos siguió sus pasos. De hecho, estuvo en el Ministerio de Industria entre 1980 y 1989, donde llegó a ser Director general de Industria. Hablamos de José Fernando Sánchez-Junco, recién nombrado presidente de honor de Maxam (la antigua Unión Española de Explosivos), tras 25 años ocupando su presidencia ejecutiva.

En aquellos años 80, mientras su hermano estaba en el Ministerio, Javier arrancaba su carrera de Fiscal. Una oposición que se sacó en dos años. Era entonces, la misma para jueces y fiscales. De hecho, a su promoción judicial, la número 29, Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial.

De gran parecido físico con su hermano José Fernando, a ambos les gusta participar en conferencias y foros de colaboración con colegas. José Fernando está en el Círculo de Empresarios. Javier es uno de los consejeros de la llamada Fundación FIDE que se define a sí misma como “un think-tank jurídico económico que permite conocer de primera mano las resoluciones, normas o cuestiones que surgen a diario en el entorno jurídico-empresarial”. Aúna a jueces, abogados y economistas. Preguntamos en la Fundación por Sánchez-Junco pero nos responden que no hacen comentarios sobre sus socios. Sí sabemos por un vídeo de la misma, que el abogado del rey emérito reconoce eso que nos cuentan de él. Que tiene poco tiempo más allá del trabajo:

Habla Sánchez-Junco en este breve vídeo de reflexión y aprendizaje. Él, que se queja de falta de tiempo, lo ha sacado para impartir clase. Ha sido profesor en el Máster de Derecho Penal Económico de KPMG, en el Master de Acceso a la Abogacía de la Universidad Carlos III y de Derecho Penal en ICADE. Hombre de los que cree en el esfuerzo, con el caso real sobre la mesa, le faltan dos años para poder jubilarse. Preguntamos en su entorno, ¿lo haría? “A día de hoy tiene mucho trabajo y sigue haciéndolo todos los días”. Única respuesta.
Con un perfil cuasi renacentista: ciencias, leyes y letras… Todas las artes y mucho trabajo le va a hacer falta a Sánchez-Junco para sacar al emérito de sus entuertos.