Cuando Pablo vio cómo las calles de Logroño, su Logroño, la ciudad que le está viendo crecer, se inundaban de actos vandálicos, de disturbios, quemas de contenedores y destrozos en el mobiliario urbano en la noche de este sábado, algo hizo click en su cabeza.

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Aquello no estaba bien, pensó. Las protestas de negacionistas de la pandemia dejaron un panorama dantesco: escaparates reventados, tiendas saqueadas, fuegos... que requirieron que los Antidisturbios cargaran. Al final, tarde o temprano, la revuelta se sofocaría, claro, pero allí quedarían los restos. Y, desde luego, eso poco o nada importaba a los responsables.

Algo tenía que hacer. Y se puso manos a la obra. No fue complicado: ya venía comentando junto a su grupo de amigos los incidentes en una conversación grupal en Whatsapp.

La idea era sencilla, pero no por ello menos efectista y, sobre todo, necesaria. Organizar a los adolescentes de su ciudad, la capital de La Rioja, para recoger la basura y arreglar, en la medida de lo posible, los destrozos.

Echar una mano

Pablo Alcaide López es un chaval más de La Rioja. A sus 16 años, su rutina es la habitual. Pero su fuerte conciencia ciudadana, quizás debida a que su madre sea una empleada de los servicios municipales de limpieza, le hizo reaccionar. El motivo era sencillo: echar una mano y, de paso, hacer ver que no todos los jóvenes son iguales.

"Yo me frustré mucho porque tengo una madre barrendera que se desloma", cuenta Pablo en un vídeo que se ha difundido en redes sociales y aplicaciones de mensajería. "Entendí que hoy van a tener que traer refuerzos y trabajar mucho y por eso empezamos a pensar en venir a limpiar", afirma, rodeado de sus amigos y otros menores de edades similares que se fueron uniendo.

Porque la convocatoria fue pública en todo momento. Colocaron un mensaje en Stories de Instagram, y otro en Facebook. Ambos corrieron como la pólvora, y el escuadrón de limpieza fue más amplio de lo esperado desde las nueve de la mañana, hora desde la que Pablo y sus amigos se presentaron para limpiar en dos zonas claras de su Logroño: el Espolón y en el Parque del Ebro.

"Lo de ayer no era una manifestación, era una guerrilla", dice uno de sus amigos en las imágenes difundidas. "Vandalismo, vergüenza...", apunta el resto. Ninguno se ve reflejado en esas imágenes, y, por eso, decidieron actuar. "Con lo que pasó ayer nos van a tener en el punto de mira y queremos demostrar que no todos somos como ellos", suspiran.

La convocatoria fue clara: cada uno se podía traer bolsas, guantes, incluso escobas, para "solucionar todo y poder arreglar lo máximo posible, porque estamos ya hartos de pagar todos los adolescentes por un grupo nada más".

El resultado ha sido espectacular: no sólo han recogido piedras, ramas u otros deshechos. También han recolocado los carteles del 13º Concurso Fotográfico Naturaleza de La Rioja. Han mostrado un ejemplo que ha resonado en todo el país. De hecho, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha agradecido esa labor en Twitter destacando su "admirable reacción".

Siete menores por los destrozos

La delegada del Gobierno, María Marrodán, ha denunciado este domingo con rotundidad los actos violentos ocurridos en Logroño. "Presenciamos la peor actitud en el peor momento". También ha querido agradecer su labor a la Policía Nacional y ha deseado la pronta recuperación de los siete agentes que resultaron heridos de forma leve.

Ha detallado que se han producido siete detenciones en Logroño pero se prevé que vayan a producirse más. Los retenidos tienen una edad de entre 15 y 24 años, todos son de nacionalidad española y se enfrentan a cargos de desorden público, daños y robo con fuerza. también se han realizado identificaciones. En el Hospital San Pedro se hicieron numerosas identificaciones, pero de momento sin detenciones.

Marrodán ha detallado que había una mezcla de colectivos y personas que se fueron sumando convocadas por redes. De los 400 convocados, la mitad aproximadamente tuvieron un comportamiento violento.