09.00 horas. Sábado 10 de octubre. Puerto de Las Palmas de Gran Canaria. Un grupo de cuatro personas queda en la sede de la empresa acuática 7 mares, ubicada en Las Canteras, para iniciar posteriormente un día de submarinismo junto a varios instructores en la zona trasera del muelle Reina Sofía, donde se encuentran tres barcos hundidos.

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La idea de estos submarinistas, entre los que se encuentra la investigadora oceanográfica María Casanova, es bucear junto al pesquero coreano Soo Yang, conocido como el Narcótico, que se hundió en diciembre de 1990, después de que fuera abandonado en el puerto. Una actividad que ya habían realizado en otras ocasiones. 

Con todo listo, un pequeño barco traslada al grupo al punto exacto, donde se sumergen y llegan hasta al pecio, a 41 metros de profundidad. Pasada una hora, los cuatro se encuentran en el interior del barco cuando, de repente, tres se dan cuenta de que María no está. El barro en suspensión en el agua, llamado limo, había limitado la visibilidad y la habían perdido. 

Instantes después, la localizan. Se había introducido en uno de los camarotes del pesquero y había quedado atrapada. Sus compañeros actúan lo más rápido posible, intentan rescatarla, pero no lo logran. El tiempo juega en su contra, María, de 28 años y doctoranda en la Universidad de Las Palmas, se queda sin oxígeno. A las 11.36 horas, la persona que se encuentra en el exterior, en la embarcación alerta a Salvamento Marítimo, que a su vez traspasa el aviso a la Guardia Civil. 

El rescate

La fallecida, María Casanova.

Entonces, comenzaba un angustioso, difícil y largo rescate que no lograría recuperar con vida a la investigadora. María Casanova fallecía al quedar atrapada en uno de los compartimentos del buque hundido, a más de 40 metros de profundidad. Y su cuerpo no sería rescatado hasta 24 horas después. 

Tras recibir el primer aviso, la Salvamar Nunki y varios componentes del Grupo Especial de Actividades Acuáticas (GEAS) parten hacia la parte trasera del muelle Reina Sofía. Los buzos se sumergen en el lugar del aviso, pero encuentran varias dificultades: limo, estructuras metálicas cortantes, cuerdas, cabos...

Aún así, logran superarlos y a las 15.00 horas, cuatro después de que se diese el aviso, el Instituto Armado localiza el cuerpo de la joven dentro de un camarote. Sin embargo, no pueden sacar el cuerpo del compartimento. Tras varios intentos, los agentes deciden posponer la recuperación del cadáver a primera hora de la mañana del domingo, con más luz, para llevarlo a cabo con mayor seguridad. 

A las 11 de la mañana, 24 horas después del accidente, el GEAS consigue retirar el cuerpo de la submarinista del interior del barco, que es trasladado en el buque de Salvamento Marítimo hasta el muelle Wilson del Puerto, según informó La Provincia

Investigación

El buque coreano en el que quedó atrapada la víctima.

Ahora la Policía Judicial ha iniciado una investigación para dilucidar las causas de lo ocurrido. En concentro, investiga a la empresa que los cuatro submarinistas contrataron para la expedición acuática, de nombre 7 mares. 

Y lo hace por posibles negligencias tanto del instructor como del material que llevaban para la incursión en el fondo marino, entre el que se encontraban las bombonas de oxígeno para la inmersión. 

Tras tener conocimiento de la noticia, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha lamentado el fallecimiento de María Casanova, que realizaba su doctorado, que estaba a punto de concluir, sobre corrientes marinas, en el área de Oceanografía Física del Instituto de Oceanografía y Cambio Global, en dicho centro. 

La joven, según ha informado la universidad canaria, había publicado recientemente dos trabajados de investigación en una revista de prestigio sobre la corriente de Canarias y de otras como la de Islandia.