“Yo no sé si Nacho Vidal cobró por lo del veneno del sapo; yo lo que te puedo decir es que todo el mundo lo hace. Que es un negocio y que por aquí cada vez hay más gente que ofrece este tipo de ceremonias. Suelen cobrar unos 200 euros por jornada, te recomiendan que pases dos o tres noches y utilizan varios tipos de drogas. Yo fui para quitarme de adicciones, aunque no me sirvió de mucho”.

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Lo cuenta a EL ESPAÑOL Jaume, un usuario valenciano de este tipo de servicios. El veneno del sapo alvarius, el de la rana del kambó, las plantas de la ayahuasca, las semillas de yopo… Todas estas palabras que suenan a chino son psicotrópicos llegados de América. Sustancias que se están ofertando sin control por toda España en rituales chamánicos con todo tipo de indicaciones. Desde curar adicciones (como la cocaína o el tabaco) hasta resolver traumas infantiles. Más de una veintena de entidades operan en nuestro territorio ofertando el elixir de la verdad interior. Lo que sucede es que a veces sale mal y el cliente no sale vivo para contarlo, como le sucedió al fotógrafo José Luis Abad, fallecido tras una toma de bufo (sapo) alvarius.

En la semana en la que el actor Nacho Vidal ha sido detenido por presunto homicidio imprudente en una de estas ceremonias, EL ESPAÑOL se adentra en este negocio que está en boga, como el resto de (pseudo)terapias alternativas, y que mueve millones al año. Las principal asociación espaola dice estar presente en 40 países, y llegar a atender a más de 10.000 clientes anuales. Si la noche sale a 200 euros, son cifras millonarias.

Y aunque están repartidas por todo el territorio español, Valencia y Cataluña concentran la mayor parte de estos ritos con sapos y drogas, sin aparentes controles médicos. El sapo remonta Levante arriba, como hizo el bakalao en sus tiempos, y se va de ruta. Hemos hablado con dos de estas asociaciones para que nos expliquen por dónde se sigue al sapo.

En las fincas apartadas de Valencia

Un chalé en una finca rural en mitad del campo, apartado del ruido de la ciudad. Piscina, naturaleza, intimidad, paz y aire puro. Como la ‘mansión Playboy’ de Nacho Vidal en Enguera (Valencia) en la que murió el fotógrafo José Luis Abad. Así son los “epicentros”, que es como en este negocio se llama a las casas donde se ofrecen este tipo de servicios. Un grupo de chamanes, maestros, facilitadores, dadores… tanto da el nombre, que cada uno lo llama distinto. Ellos son los que prometen experiencias inolvidables que cambiarán tu vida de raíz.

Son asociaciones que se anuncian en páginas de internet, en Facebook y en Instagram. Tienen canales de Youtube con testimonios de clientes satisfechos. Ofrecen retiros espirituales en los que prometen desde conseguir dejar de fumar hasta curar depresiones, en un fin de semana. Para ello se emplean una serie de sustancias que “te llevarán a un estado de conocimiento interior que te permitirá decidir sobre tu vida, que es algo que nunca has experimentado antes”, le promete a este diario Mayra, una de las personas que guía este tipo de experiencias. Es peruana, pero lleva 10 años residiendo en Valencia. Y omitimos el nombre de su asociación porque no nos atiende como a periodistas, sino como a potenciales usuarios.

Ella, que se define como ‘dadora’, cobra 340 euros por pasar dos noches en su finca de Puzol. Allí, acompañada del resto de su equipo (un varón brasileño, una dominicana y dos españoles), ofrece a los usuarios todo tipo de experiencias: “Te podemos ayudar a todo. Desde conectar con tu alma hasta a superar heridas que hay en tu interior sin que lo sepas”, cuenta con un tono místico. Garantiza la seguridad del usuario en todo momento. “A mí nunca se me ha muerto nadie ni se ha quedado loco, siempre controlamos las dosis y te acompañamos todo el rato. Esto de Nacho Vidal seguro que pasó porque no se pueden poner estas sustancias en según qué manos”.

El programa de actividades varía en función de la empresa, pero tiene muchas similitudes. Las sesiones suelen ser en grupos de entre 3 y 10 personas, que llegan por la mañana (y Mayra nos suelta una larga teoría de por qué los chakras a esa hora y otras muchas cosas). Les ofrece un desayuno vegetariano en el que comparten espacio, experiencias y Mayra les explica acerca 'la magia' del lugar. Después de comer se imparte un breve curso de preparación (básicamente otra charla de Mayra y su banda) y a media tarde se lleva a cabo la toma. “Y de eso depende el resto de la jornada, que previamente ya hemos programado Si la toma es de ayahuasca, que se toma por vía oral porque es como una infusión. el efecto dura entre 4 y 5 horas. Si es el sapo alvarius, que es inhalado, la experiencia es muy distinta y dura entre 15 y 20 minutos”.

No es el único animal que se emplean en este tipo de ritos. Es muy popular utilizar kambó, que es el veneno de una rana verde que procede del Amazonas. La aplicación aquí es distinta y mucho más invasiva: el chamán practica unos pequeños cortes en la piel del que lo va a probar, y ahí introduce el veneno. También se entra en una especie de trance. Mayra asegura que sus aplicaciones son distintas a las del sapo o la ayahuasca, y que “purifica la salud de la persona para un año, demostrado científicamente (sic)”.

El sapo viene de Castellón

¿De dónde salen estos animales de los que se extrae el veneno? Originalmente de América. El bufo alvarius, por ejemplo, abunda en el desierto de Sonora (México). Pero a estas casas llega desde mucho más cerca. Concretamente desde una tienda en Castellón de la Plana, justo en el centro de esta nueva ruta de los chamanes. El mayor distribuidos de España de bufo alvarius se encuentra ahí. Todos los anunciantes de internet que ofertan este tipo de animal acaban remitiendo a “la tienda de Castellón” como el que les suministra los ejemplares.

En la tienda de Castellón declinan participar activamente en el reportaje “porque estamos hasta arriba con el tema de la peluquería de animales después de la parte dura de la cuarentena”, pero acceden a explicar a EL ESPAÑOL que “el precio de un bufo alvaris oscila entre los 150 y los 400 euros, depende de lo grande que sea el sapo. Vienen de México y sí que sabemos que la mayoría de los que vendemos los compran grupos de personas para ceremonias y rituales, Tampoco te puedo decir más, porque nosotros lo que vendemos son animales. Tenemos iguanas, camaleones, otros reptiles. Nosotros no le preguntamos al cliente qué va a hacer con él ni nos interesa. Somos una tienda de animales”.

De hecho, el sapo no es ilegal en España. Lo que si está fiscalizado como droga es el DMT (la molécula de dios), que es la sustancia que surge de extraerle el veneno al sapo y dejarlo secar. Cuando está seco, es inhalado con una pipa de cristal: “No es exactamente fumado, no le das caladas. La pipeta se llena de humo y tú pegas una aspirada lenta y fuerte. Te la tienen que sujetar porque enseguida pierdes el control. Lo aguantas a pulmón… y ahí es donde yo me fui a la mierda”

“A mí me habían dicho muchas cosas de conexiones y conocimiento, pero yo no soy muy espiritual, no creo en estas cosas. Yo fui para desengancharme, que me llevó un amigo bastante jipi, que él se quitó así de la coca. Pero yo probé el sapo y para mí fue como un mal viaje de drogas, me mareé, perdí el equilibrio y vomité. Pasé como media hora muy mala. Luego me dormí, me desperté tiritando… No me quise quedar la segunda noche y las adicciones no se me han curado”, concluye Jaume, el joven de 33 años que fue a curarse de adicciones.

Millones de euros en Barcelona

Es una experiencia negativa, porque de positivas está lleno internet. Estas asociaciones (que operan todas como empresas, aunque no todas tienen tributan como tales) suelen editar vídeos como reclamo con testimonios agradecidos por la experiencia. La que más presencia tiene en las redes es una asociación fundada por un argentino, que tuvo problemas con la justicia en Francia y que lleva operando más de 15 años en España. De aquí, afirman en su equipo, se ha extendido a medio mundo. “Tenemos epicentros en más de 40 países”; cuenta C., la persona que atiende a EL ESPAÑOL.

Aunque en España convocan retiros por toda la geografía, en la provincia de Barcelona tienen un “epicentro” fijo; una casa en la que se realizan este tipo de ceremonias cada 15 días. También tienen presencia en lugares como Madrid o (oh, sorpresa) Valencia, donde alquilan casas para llevar a cabo estos ritos de forma periódica. El programa de sus retiros es similar al que nos explica Mayra, aunque estos reciben por la tarde en lugar de por la mañana: “Ofrecemos una merienda vegetariana, con tofú, lentejas, arroz… aunque de vez en cuando se cae algo de jamón de york”, reconoce C. entre risas.

La toma de ayahuasca se hace por la noche “dura unas 4 horas y cuando estás en trance tocamos música con instrumentos o ponemos ruidos que te pueden hacer conectar con tus sentimientos más primarios y conocerte a ti mismo. No curamos adicciones, no curamos nada, pero la sustancia te da las herramientas para averiguar por qué tienes adicciones y cómo eliminarlas. Suelen estar relacionadas con traumas no resueltos”, relata.

“Te puedes sentir Buda”

Ellos resuelven esos traumas por 190 euros la noche, aunque recomiendan pasar la experiencia completa que son, como mínimo dos. Por la mañana se hace la toma del bufo alvarius “que dura un cuarto de hora y es el enteógeno más potente del mundo. No se sabe lo que va a pasar. Te puede dar por vomitar o por cantar. Te puedes sentir Buda o sentir el dolor de otra persona” dice C. Por la tarde se practica se inserta el veneno de rana kambó en incisiones practicadas en la piel, si es que quieres experimentar el lote. 

Y todo ello, por casi 400 euros el fin de semana. Otros piden 500 por 3 noches, y Nacho Vidal cobró 600 por la ceremonia del sapo a José Luis Abad, según asegura la Guardia Civil en su atestado. La asociación que tiene su sede fija en Barcelona asegura que atienden a 10.000 personas cada año, lo que habla de beneficios millonarios. Se estima en una veintena el número de asociaciones que operan en España, y la mayoría se encuentran por la zona levantina y Cataluña. La revista Vice hizo un reportaje en la que dos redactores asistían a una de esas pruebas, que se llevó a cabo en Tarragona. En los anuncios de internet también se puede encontrar alguna asociaciones en el Garraf (Barceona) e incluso en alguna zona costera de la provincia de Girona.

Y hasta ahí, hasta la frontera. En Francia no juegan a eso. No se puede emplear la ayahuasca “pero no por ser considerada una droga, sino por una cuestión legal de asociación de sectas: nuestro fundador estuvo preso allí por este motivo”, asegura C. en su conversación con EL ESPAÑOL. En realidad está incluida en el registro de narcóticos del país galo desde 2005.

Es por ello que cada vez son más los franceses (e italianos, según nos cuenta Mayra) que se dejan caer por la costa mediterránea española para asistir a este tipo de rituales. El turismo enteógeno. Es lo que está de moda, y el este de España es el epicentro: ya se han celebrado dos congresos mundiales de ayahuasca: uno en Ibiza y otro en Girona. El negocio de la espiritualidad mueve millones; la gallina de los huevos de oro es ahora un sapo que suda veneno y que, a veces, se lleva alguna vida por delante.