El Ministerio de Hacienda está analizando la posibilidad de llevar a cabo una reforma del actual modelo de impuesto de matriculación y de circulación. El objetivo será penalizar a los vehículos antiguos y más contaminantes, tal y como recoge el borrador actualizado del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030. Este plan se incluye dentro del Marco Estratégico de Energía y Clima del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico.

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Esta revisión forma parte de las medidas anticontaminación que se implantarán para reducir el impacto sobre el medio ambiente de la movilidad. Entre ellas, destacan también la renovación del parque automovilísitico y el impulso del vehículo eléctrico, así como de la infraestructura de recarga. 

De esta forma, Hacienda considera necesario reorientar los criterios actuales del impuesto de circulación, vinculándolos a la normativa Euro o la etiqueta medioambiental de la Dirección General de Tráfico (DGT). Es decir, la medida nace para penalizar los vehículos más antiguos, que son aquellos que generan más emisiones contaminantes, al tiempo que registran un mayor consumo de combustible y mayores emisiones de dióxido de carbono (CO2). 

Otro de los objetivos del Ministerio de Transición será mejorar la eficiencia energética del parque automovilístico promoviendo su renovación por vehículos más eficientes. En España, la edad media del parque es de doce años. Asimismo, los nuevos vehículos puestos a la venta serán más eficientes y su penetración en el parque disminuirá los consumos del conjunto de forma gradual. En el caso de los turismos, tal y como apunta el borrador, se promoverán aquellos clasificados como A o B. "En el resto de categorías se tratará de que solo se beneficien de las medidas aquellos vehículos que consigan una reducción mínima y sea demostrable", apuntan desde el Ministerio. 

Por tanto, serán las autoridades públicas las responsables de la ejecución y del seguimiento de estas medidas. En este caso, el Ministerio de Hacienda, las Entidades Locales y las Autoridades Autonómicas serán los encargados de regular el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) y el Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte (IEDMT) o impuesto de matriculación. 

Las diferencias entre los impuestos

Pero, ¿cuál es la principal diferencia entre el impuesto de matriculación y el de circulación? El impuesto de matriculación se tiene que abonar de una sola vez, mientras que este a este último se tiene que hacer frente una vez al año. La matriculación tiene mucho que ver con las emisiones oficiales marcadas por el fabricante, por lo que no todos los vehículos tienen que pagar lo mismo. Es simple; cuanto menos consuma el coche, menos se tendrá que pagar. Por ello, casi un 80% de los vehículos no tienen que hacer frente a esta cantidad. 

A diferencia del impuesto de circulación, el de matriculación está gestionado por las comunidades autónomas y es igual en todo el territorio nacional. Aunque es diferente dentro de unos márgenes; es por eso que hay coches empadronados en un sitio diferente a dónde realmente circulan. ¿Por qué? Es más económico el impuesto. 

La hoja que permite obtener el impuesto de matriculación.

Por su parte, el impuesto de circulación depende del ayuntamiento de cada ciudad. Este se paga cada año a partir del uno de enero y, dependiendo del ayuntamiento, llega en una u otra fecha. Este se denomina también "impuesto sobre vehículos de tracción mecánica" y hay ciudades en las que se están haciendo descuentos como es el caso de Sevilla, Barcelona o Madrid. Allí rondan en torno al 70%. 

La nueva reforma

El Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico -dirigido por Teresa Ribera- ha actualizado el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. En el mismo, se plantea la prevención de impactos ambientales, a la vez que se plantean recomendaciones. Esta nueva versión ha tenido en cuenta las recomendaciones de Bruselas, así como las alegaciones recibidas en el proceso de consulta pública abierto el pasado mes de febrero. Este pretende alcanzar la neutralidad política no más tarde del 2050. Esta nueva hoja de ruta, se enfoca en una descarbonización para la próxima década, así como la movilización de fondos públicos para el impulso de las renovables. 

Teresa Ribera, vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra de Transición Ecológica. EFE

El principal objetivo es reducir las emisiones de gases efecto invernadero, además de los principales contaminantes primarios que afecten a la calidad del aire. Como es el caso de los vehículos antiguos. Además, esta reforma permitirá adelantar la paridad de precio entre vehículos de combustión y eléctricos. 

"La electrificación masiva del parque de vehículos solo se conseguirá cuando se alcance la paridad de precio entre vehículos eléctricos y de combustión", afirma el documento. También, Hacienda analizará una reforma fiscal "verde" del sector del automóvil, con el fin de orientar la decisión final de compra de vehículos por parte de los clientes hacia modelos de menores emisiones. En coordinación con las entidades locales, se promoverán actuaciones de restricción de tráfico y de gestión del aparcamiento junto con los ayuntamientos para penalizar a los coches de mayor antigüedad. 

El objetivo a corto plazo

A partir de 2023, será obligatoria la delimitación de las zonas de bajas emisiones, con acceso limitado de aquellos vehículos más contaminantes en los núcleos de población con más de 50.000 habitantes. Esto se combinará con los Planes de Movilidad Urbana Sostenible, por parte de las entidades locales, y los Planes de Transporte al Trabajo, de la mano de las empresas. Además, el borrador actualizado del PNIEC incluye la implementación de medidas orientadas a impulsar la expansión del vehículo eléctrico. En tres años, el parque circulante de modelos de este tipo se situará en cinco millones de unidades en España. 

Además, esta cantidad de vehículos -incluyendo turismos, furgonetas, autobuses y motocicletas eléctricas- permitirán ahorrar energía entre 2021 y 2030. En total, será una cantidad aproximada de 3.524,2 kilotoneladas equivalentes de petróleo al año. Para poder lograr todos estos objetivos, España formará parte de la estrategia europea que contempla que desde 2040 los turismos y los vehículos comerciales no emitan dióxido de carbono. De esta manera, se diseñarán programas de ayuda a fondo perdido "que multipliquen el presupuesto puesto a disposición de los particulares y empresas" para la compra de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de recarga en planes anteriores como el Movele, el Movalt, el Movea o el Moves.