Los dos últimos años en la vida de Sergio, el niño que apareció muerto en el coche de su madre este jueves en Las Norias de Daza, una pedanía de El Ejido (Almería), no resultaron sencillos. Sus padres, Sergio Fernández y Ana María B., rompieron su relación en 2017. Desde entonces, el menor ha estado en medio de una guerra por ver quién se quedaba con su custodia. A partir de ahí se vio inmerso en un período de denuncias cruzadas entre sus progenitores, visitas al juzgado, llamadas de alerta a la autoridad policial y reproches entre familias.

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Fruto de todo ello, el niño, de siete años, envió señales de auxilio a su padre y a sus abuelos paternos. “La muerte de mi sobrino se pudo evitar, pero nadie, absolutamente nadie, hizo nada. El niño mandaba audios a su padre y a sus abuelos diciéndole que su madre le pegaba”, explicaba este sábado a EL ESPAÑOL Juan José Fernández, tío del niño fallecido y hermano del padre.

"Nos hemos dirigido al Servicio de Protección del Menor, a los Servicios Sociales de Huércal de Almería, a la Guardia Civil y al Colegio La Jarilla -continúa el hombre- ¿Por qué toda esa gente no ha hecho nada? Hoy mi sobrino estaría vivo”.

El funeral por la muerte violenta del menor se ofició a las cuatro de la tarde del sábado en Alcolea, pueblo natal de ambos progenitores. Unas horas antes el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de El Ejido, en funciones de guardia, decretó el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza de Ana María B. A la mujer se le investiga indiciariamente por un delito de asesinato. La causa se encuentra bajo secreto de sumario.

[Más Información:La locura de Ana María: el juez iba a notificarle que perdía la custodia de su hijo y lo mató el mismo día]

Nueve días en salud mental

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) informó que Ana María B., la presunta filicida, presentó una denuncia por maltrato contra su expareja y progenitor del niño el 5 de abril de 2017. Ese mismo día, el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Almería fijó una orden de protección sobre la madre, a la que le concedió el uso de la vivienda que tenía en común con su ex y también la custodia del niño.

Ana María B., la presunta filicida. E. E.

Tras la instrucción de la causa, ésta recayó en el Juzgado de lo Penal número 4 de Almería, órgano judicial en el que se dictó una sentencia absolutoria en febrero de 2019. “Todo era mentira. Decía que mi hermano había intentado envenenarla. Una pura invención”, explicaba por teléfono el tío del menor desde el tanatorio de Alcolea. "El padre de ella tiene la misma culpa que la propia madre. Él la incitaba a denunciar".

Por otro lado, en el ámbito civil, el Juzgado de Violencia sobre la Mujer dictó una sentencia -tras el acuerdo de ambos progenitores- sobre las medidas de guardia y custodia del niño muerto. En dicha sentencia, fechada el 23 de enero de 2019, se concedía la guardia y custodia del menor a la madre con un régimen de visitas del padre. Sergio Fernández podría convivir con su hijo de jueves a domingo en semanas alternas y un jueves por la tarde.

Pero el padre del niño volvió a intentar quedarse con la custodia del menor. Tras ese acuerdo, en ocasiones la madre entregaba al menor a su padre estando sucio y sin haber comido. Había días que no lo llevaba al colegio. Mientras el menor estaba con su familia paterna, Ana María B. llamaba sin cesar al padre y a los abuelos paternos. El abuelo paterno del niño la denunció por acoso, un caso del que todavía no hay sentencia, explica Juan José Fernández.

En julio de 2019, el Juzgado de Primera Instancia número 8 de Almería obligó a la madre del niño a ingresar en una unidad de salud mental hospitalaria en contra de su voluntad. Permaneció ingresada nueve días. Los médicos le prescribieron medicación al darle de alta.

El 6 de septiembre de 2019, el padre recurrió. Presentó una demanda de modificación de medidas en la que solicitaba que se le concediera a él la guarda y custodia del menor, al considerar que “la madre no estaba cuidando de forma diligente del mismo en asuntos como asistencia al centro escolar o comidas equilibradas".

Fuentes judiciales aseguran que la familia del menor no especificó situaciones de riesgo para el niño, aunque según ha podido este periódico el abuelo paterno del menor había denunciado con anterioridad por maltrato a la madre ante la Guardia Civil.

"Temíamos por su vida"

"Yo sé todo lo que mi hermano y mi familia hemos intentado hacer para que este momento no llegara: denuncia, sobre denuncia y más denuncias -añade el tío del menor fallecido-. Desde el primer momento temíamos por la vida del niño y al final no nos hemos equivocado".

El pasado 4 de octubre se celebró una vista en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Almería para dilucidar dicha demanda. Tres días más tarde, la magistrada acordó en una nueva sentencia que la guarda y custodia del menor se atribuyera al padre del niño fallecido. 

La resolución se encontraba en trámite de notificación a las partes, según explica el TSJA. Sergio Fernández se enteró de su victoria judicial este pasado jueves, pero su hijo ya estaba muerto desde hacía unas horas. Llegaba demasiado tarde. Los investigadores de la Guardia Civil sospechan que Ana María B. se enteró antes y que su reacción fue quitarle la vida al niño.

“No estaba bien totalmente. Eso lo tengo claro”, explica Ana, la expareja del padre de Ana María B. y a cuya casa acudió este jueves con el cuerpo del niño sentado en el asiento trasero de su coche. En ese momento ya había fallecido. La presunta filicida le pidió que le ayudara a bajarlo del vehículo porque el chiquillo se encontraba mal.

La mujer, que lo vio amoratado, se negó y llamó a la Guardia Civil. En las próximas horas o días está prevista una reconstrucción de los hechos en la casa de Ana María B. También se le realizará un examen psiquiátrico, aunque por el momento no hay fecha para ello.