Brais Cedeira Marina Ochoa

-Ella aparca el coche, y me dice: "Ana, ven". Y yo le contesto que para qué. "Pues para ayudarme a sacar el niño". 

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Al asomarse al coche de Ana María Baños, 38 años de edad, a la vecina le extrañó ver la mochila del colegio al lado del cuerpo inerte del menor. El niño no se movía. "Ya lo veía 'negrillo', con los labios 'moraos'. A ella le dije, ¿cómo voy a meter yo el niño en mi casa? Me busco la ruina. Y ella estaba como si nada. Y yo, por cómo estaba el pequeño cuando lo he visto, ya me lo estaba temiendo".

Ella es la vecina que ha llamado a la Guardia Civil para que detuvieran a esa mujer por la mañana en la localidad de El Ejido. Es también a una mujer a la que se le acusa de matar a su hijo de 7 años. Ha sido detenida en las puertas de su casa, en el barrio de las Norias de Daza, a seis kilómetros del núcleo urbano. 

Por teléfono, relata a EL ESPAÑOL cómo en los últimos tiempos la presunta homicida había comenzado a acudir con frecuencia de visita a su casa. Allí fue donde la arrestaron los agentes de la Benemérita. 

Ana María y su marido se encontraban en plena pugna legal por la custodia del pequeño. La mujer se había especializado en el sector turístico, concretamente como agente de viajes en distintos negocios de la zona. Estudió una diplomatura de Turismo en la Universidad de Almería.

Actualmente, tras ir saltando durante años de trabajo en trabajo, llevaba un tiempo sin un empleo estable. Según fuentes próximas a su entorno cuentan a este diario, la mujer no cesaba de repetir: "El niño o es para mí o para nadie".

"¿Qué le has hecho al niño?"

Los primeros indicios apuntan que el niño, de 7 años, ha muerto por estrangulamiento. Los hechos, según fuentes de la Benemérita, ocurrieron en torno a las diez y cuarto de la mañana de este jueves. "He visto cómo estaba, ya me temía yo que algo grave estaba pasando. Así que he entrado para dentro de la casa y me puse a llamar a emergencias -dice la vecina-. Y ella no me ha dejado". Entonces, horrorizada, apreció los labios oscurecidos y violetas en la boca del pequeño. La vecina quedó alarmada al instante: 

-El niño lo que tienes que hacer es llevarlo al hospital, porque al niño le pasa algo. ¿Qué le has hecho al niño?

-No, yo no le he hecho nada.

-Pues algo le habrás hecho porque ese niño no está bien. Si parece que está muerto. ¡Tienes que llevarlo al hospital!

A los pocos minutos llegó la Guardia Civil. Ana María estaba metida dentro del coche y se negaba a salir. Tampoco quería abrir la puerta. Echó el seguro por dentro, bloqueando todas las entradas al vehículo. El cuerpo inmóvil del niño podía verse desde el exterior, en los asientos traseros. 

Con el paso de los minutos, la ahora detenida no mostraba colaboración. Los agentes tuvieron que cerrarle el paso con sus propios vehículos. Ante su actitud, no les quedó más remedio que romper el cristal para poder abrir el automóvil. Y comprobaron, efectivamente, que el pequeño había fallecido y que no se podía hacer ya nada por él.

Custodia del menor

Rodeada con un círculo, la presunta homicida, ya detenida.

Ana María Baños era natural de Alcolea, un municipio situado en las Alpujarras Almerienses. La relación con el padre del pequeño se había terminado tras 17 años de relación. Desde entonces, los dos mantenían una lucha constante por hacerse con la custodia del niño. El menor pasaba un fin de semana con su padre y el siguiente con su madre, alternando, de ese modo, las visitas a ambos progenitores. 

Actualmente la presunta homicida residía en Huércal de Almería. Los litigios se habían prolongado en el tiempo, pero hacía menos de una semana, según fuentes cercanas al caso, que todo comenzaba a resolverse. Figura, no obstante, un historial de denuncias cruzadas entre ambos. Ella le denunció por un delito de violencia de género en el año 2017; su ex salió absuelto. Él a su vez la denunció por acoso hacia sí mismo y hacia otros miembros de la familia.

Según relatan algunos de los vecinos, la mujer estuvo el año pasado ingresada tras haber sufrido un brote psicótico. La Policía Judicial de la Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación, que lleva el Juzgado de guardia de El Ejido.