El vídeo de la cámara de seguridad muestra con nitidez la destreza de María del Carmen Tehijovich. A simple vista se trata de una inofensiva anciana que está de compras en una tienda de artículos de decoración de Salamanca. La señora, de 70 años y chaparra -mide apenas 1,60 metros de altura-, mira a un lado y a otro, pero no se decide por nada. En la cabeza lleva un gorro de color rosa. Viste un fular ancho y un abrigo moteado. También usa gafas graduadas. Pero todo es un simple disfraz.

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De repente, la anciana coge un cojín que usa de muleta para ocultar sus manos y se acerca a una joven que lleva una mochila en la espalda. María del Carmen se pone detrás de ella y, sin que ésta se percate, se la abre. Porque debajo de esa señora de baja estatura con piel de cordero se esconde una maestra de carteristas, quizás una de las más hábiles de España para la Policía Nacional y la Guardia Civil. Probablemente, la más vieja de las que siguen en activo. Y está en la calle, tal vez detrás de usted, aunque ni siquiera la vea.

En su historial delictivo cuenta con 55 detenciones en 13 provincias españolas. Se mueve con sutileza por supermercados, ferias, mercadillos, centros comerciales, conciertos, autobuses... "Tiene en la cabeza un calendario con las fechas de los pueblos en fiestas", dice un funcionario policial. "Donde hay acumulación de gente se mueve como una serpiente", comenta otro.

Pero el día de la grabación, el 12 de octubre de 2018, a María del Carmen no le importan sus problemas con la justicia. Está decidida a hacerlo una vez más. En la sangre lleva los genes de los grandes ladrones. Segundos después de abrir la mochila de la mujer, María del Carmen vuelve a acercarse a ella, mete la mano y roba su cartera. Luego, la Koplovich de Salamanca, como también se le conoce en los bajos fondos de la ciudad charra, sale del establecimiento sin ruborizarse. Ha tardado 63 segundos en dar su último golpe. Aunque ella es capaz de hacerlo aún más rápido.

La matriarca de un extenso clan

María del Carmen Tehijovich nació en Castillejo de Martín Viejo. Se trata de una diminuta población salmantina vecina de Ciudad Rodrigo y a 10 minutos en coche de Portugal. La localidad no alcanza hoy los 300 habitantes censados.

La Koplovich charra adquirió las dotes de carterista siendo niña. En su pueblo cuentan que sus padres ya se dedicaban a lo mismo. Ahora, con el paso de los años y la experiencia ganada es la matriarca de un “conflictivo” clan de “corte merchero” afincado en Salamanca, según explican fuentes policiales que conocen la trayectoria de la delincuente.

Los mercheros -o quinquilleros- son un grupo social tradicionalmente nómada en España. Dieron origen a la palabra ‘quinqui’, que en un principio era una derivada de quincalleros, es decir, personas que se dedican a la quincallería (venta o tratamiento de metal barato). Pero con el paso de los años se ha convertido en sinónimo de delincuente o de persona de mal aspecto, razón por la que los mercheros la consideran despectiva. Poseen costumbres en muchos aspectos similares a los grupos de etnia gitana.

Por su carácter nómada, la familia de María del Carmen se ha ramificado por Andalucía y Extremadura. Hay Tehijovich afincados en Sevilla, Huelva, Dos Hermanas… Casi todos han decidido saltarse la ley. “La gran mayoría de sus miembros se dedican al mundo de la delincuencia”, afirman las citadas fuentes del Grupo de Hurtos de la Policía Nacional en Salamanca.

María del Carmen Tehijovich, pese a tener un apellido oriundo de países del Este de Europa, se ha criado en España. Tiene diez hijos. Cuatro hombres y seis mujeres. La mayoría de ellos cuentan con numerosos antecedentes penales, sobre todo por delitos relacionados con el patrimonio y el tráfico de drogas. Algunos de los descendientes de María del Carmen se encuentran en prisión en la actualidad.

Las fuerzas policiales no son capaces de cifrar los miembros que componen el ‘clan de los Tehijovich’. Lo que sí tienen claro es cómo la familia ha dividido su actividad delincuencial según el sexo de sus componentes. Los hombres son más proclives a los robos con fuerza o la extorsión. En cambio, las mujeres han seguido la senda marcada por la matriarca del clan. Ella, en respuesta, ha ejercido de maestra de carteristas entre sus hijas, nueras, sobrinas y, desde hace unos años, también entre sus propias nietas. En uno de sus últimos robos se le ve dándole indicaciones a una menor. “Podemos hablar ya de una tercera generación”.

Así da clases

Aunque en muchas ocasiones María del Carmen actúa en solitario, a veces se lleva con ella a otras mujeres de su clan. Pero lo normal es que las Tehijovich, salvo la matriarca, cometan sus robos en pareja. Para ello hacen un reparto de papeles.

Suelen acceder a los establecimientos por separado y buscan a su víctima. Prefieren que sean mujeres de edad avanzada, con pocos reflejos, y jóvenes con mochilas a la espalda, bolsos grandes, sin cierres, o con carritos de bebé, donde es habitual que cuelguen sus pertenencias. También ponen su objetivo en turistas extranjeros por una razón: saben que, de ser descubiertas, probablemente no se presenten el día del juicio porque ya habrán vuelto a sus países de origen. De esa forma el caso queda archivado.

Momento en el que la carterista salmantina, de 70 años, abre la mochila de su víctima. EE / CNP

Las Tehijovich son listas. Modifican su aspecto rutinario, normalmente desaliñado, para evitar que se les pueda reconocer a posteriori mediante la grabación de las cámaras de seguridad de los establecimientos en los que roban. Como María del Carmen, usan un disfraz: gorros, gafas con falsa graduación, bufandas grandes, ropa ancha...

Sus robos se convierten en un ritual que parece sacado de un documental de animales. Una vez seleccionada la víctima, las carteristas hacen una aproximación a ella y la rodean. Mientras una de las componentes de la pareja, casi siempre la más inexperta, entretiene a la futura presa con algún empujón brusco o llamando su atención con algún pretexto, la otra accede al bolso desatendido. En cuestión de segundos roban la cartera.

María del Carmen es casi con total seguridad la carterista en activo de mayor edad en España. Gracias a esa experiencia de décadas en el oficio de birlar lo ajeno, ella siempre da una serie de consejos a sus alumnas. Uno de ellos es clave: han de usar una muleta. Puede servir una prenda con percha, una carpeta, una bufanda… El objetivo es evitar que otros, y en especial sus víctimas, vean los movimientos de sus manos.

Una vez conseguido el botín, suelen deshacerse de la cartera en el propio establecimiento. Antes habrán cogido todo el dinero. Es la manera con la que evitan llevar encima algún objeto o documento de identidad de la víctima si la Policía las sorprende por la calle. Además, si un empleado del negocio las ve, ellas actúan de forma escandalosa y amenazante para marcharse lo antes posible de allí.

Una ladrona desconfiada

Si puede, María del Carmen Tehijovich trabaja sola. Es una ladrona desconfiada pese a que en los ultimos meses se le ha visto acompañada de alguna de sus nietas, quienes podrían encontrarse en el proceso de convertirse en carteristas, si es que no lo son ya. La abuela sabe que la forma más rápida de aprender el viejo oficio es viéndolo hacer. Así aprendió ella y ahora es una experta maestra.

Pero María del Carmen también falla. En su expediente policial constan 55 detenciones. Tiene arrestos en media España: Salamanca, Cáceres, León, Zamora, Cádiz, La Coruña, Valladolid, Ávila, Pontevedra, Málaga, Sevilla, Huelva...

La última vez que se le detuvo fue el 12 de marzo de 2019. A la Koplovich de Salamanca la arrestaron en el mercadillo callejero de la localidad charra de Vitigudino. Iba acompañada de una nuera, del ‘clan de los Ríos’, otro grupo familiar conflictivo y dedicado a la delincuencia. Un hijo de María del Carmen mantiene una relación amorosa con una mujer del citado clan.

Ese día María del Carmen y su acompañante, de 39 años y con una veintena de detenciones, estaban robando carteras. Pero a ella se le detuvo por una requisitoria judicial. “Quien la hace, tarde o temprano, la paga”, aseguran fuentes de la comisaría provincial de Salamanca.

Instante en el que María del Carmen Tehijovich arrebata de la mochila de la víctima la cartera sin que éste se percate. EE / CNP

María del Carmen Tehijovich no sólo roba carteras. También comete hurtos en supermercados. “En Salamanca es habitual que haga la compra”, explican fuentes policiales. “Recientemente sustrajo una caja de carabineros, lo que nos indica que tiene un pico fino”. A finales del año pasado, en Zamora, la Policía Nacional detuvo a la carterista. Se quería llevar de un supermercado el carro de un cliente cuyo valor superaba los cuatrocientos euros.

La matriarca del clan no tiene estudios pero sí sabe de leyes. En muchas ocasiones los robos que cometen María del Carmen y sus alumnas no exceden los 400 euros, por lo que el hurto, explican desde la Policía Nacional, se tramita como un juicio rápido por delito leve.

Si se les condena sólo se enfrentan a una multa económica que pagan al instante. Tienen tanta experiencia en los juzgados, y disponen de solvencia económica pese a no disponer de empleos, que rehúyen de abogados del turno de oficio y contratan a letrados de confianza. Por eso, y aunque ya ha probado el regusto amargo de la prisión, la reina de las carteristas sigue sin jubilarse.