-"Agárrate bien para ahí, y colabora un poco. Que ya das bastante por saco. Eres igual que un mueble. Hay días que os cogía y os estampaba".

Hay veces que el silencio es duro, seco e impactante. Tanto como las palabras que lo acompañan. Es una de las características de los audios a los que ha tenido acceso EL ESPAÑOL y en los que se aprecia el presunto maltrato de dos auxiliares de enfermería a los ancianos de la residencia Montamarta, Zamora. En ellos, las vejaciones van crudas, sin cortar, sin música de fondo, sin ningún sonido ambiental. 

Los mayores apenas balbucean, abrumados ante las intimidaciones que se ven obligados a soportar. En las múltiples grabaciones a las que ha tenido acceso este diario es exactamente lo que se advierte: toda clase de palabras malsonantes, golpes y malos tratos ante los cuales las víctimas se encuentran totalmente indefensas.

Se intuye que todo transcurre en las escenas cotidianas propias del interior de un geriátrico: el momento de la limpieza, de la comida, de cambiar las sábanas de la cama, de mudarles la ropa a los internos. Durante estos quehaceres del día a día, los ancianos tienen que soportar el infierno al que les estaban sometiendo varias de sus cuidadoras.

Para preservar la intimidad de las víctimas, EL ESPAÑOL ha distorsionado las voces que aparecen en los audios y ocultado con un pitido el nombre de los afectados que aparecen en las grabaciones.

-"A ver si espabilamos un poco también. Para venir a atenderos a vosotros sudo la gota gorda. Estoy ya sudando como una gilipollas, me cago en la puta...  Agárrate a los hierros. Te pego un tortazo que te espabilo".

Los hechos están ya denunciados y la Fiscalía se encuentra en plena investigación de los mismos. La primera denuncia fue formalizada por el concejal del PSOE en la localidad, Rogelio Conde. Después, algunas compañeras de trabajo de las dos auxiliares denunciadas por los presuntos malos tratos se unieron a esa reacción y también las han señalado ante la justicia.

Mientras tanto, la hija de una de las víctimas que viven en la residencia ha presentado también su propia denuncia. En ella se observan fotografías que demostrarían una presunta agresión a su madre en el interior del centro. 

"Tú cabeza la tienes torcida, macho"

Hay fragmentos de audio en los que las vejaciones llegan a tal extremo que resulta imposible escucharlos del tirón. El relato y la crudeza de los hechos, no obstante, son los que son. Los quejidos de los residentes, sus gemidos y sus gritos no se pueden obviar. 

Uno de los comedores del interior de la residencia Montamarta.

La grabación continúa y luego se corta, y la presunta maltratadora eleva el tono ante los gritos y quejidos de uno de los residentes: "¿Quieres callarte, por favor? ¿Te callas? ¿O me enfado contigo? Esto es hablar en bobo. Le da lo mismo so que arre. ¡Ayuda, hija, coño. Ayuda, coño!. Levanta la pierna por dios".

Las amenazas prosiguen en otras grabaciones sin solución de continuidad. Algunos de los ejemplos de la clase de mensajes que han tenido que soportar algunos de los ancianos del centro son las siguientes: 

1)"Como vaya para ahí te cojo el culo y te pega una azotaina que verás".

2) "Eres pesada. Eres pesada de cojones. A cómo llamas tú que esté todo el rato chillando. Berreando todo el santo día de hoy". 

3) "Eres una marrana".

4) "Tú la cabeza la tienes torcida, macho".

5) "No hay ni un puto día que no estés cagada. Joder, maja. De verdad".

6) "Cállate que te pego un bofetón, tanta tontería. Te doy con la zapatilla".

Una residencia 'modélica'

La residencia Montamarta fue inaugurada el 1 de octubre del año 2015 y parecía tenerlo todo para convertirse en un oasis de tranquilidad. 15 habitaciones, 9 dobles y 6 individuales, capacidad para 25 residentes. Atendidos todos ellos por cinco gerocultores, dos cocineras, un fisioterapeuta, un terapeuta ocupacional, un enfermero, un médico y dos limpiadores, además del director gerente.

Cada una de las habitaciones está dotada de armario y aseo. Hace tres años, desde el Ayuntamiento de Montamarta aseguraban a La Opinión de Zamora que los ancianos vivían en unas condiciones "excelentes".

El centro cuenta con una unidad especial para a ancianos y ancianas con demencia y alzheimer. También trabaja allí un especialista en geriatría, un psicólogo geriátrico y un trabajador social. Los precios de la residencia: entre 925 y 1.390 euros al mes para los no empadronados en el municipio. A los vecinos de Montamarta les sale a 832, 50 euros la mensualidad. 

Un trato, a priori, privilegiado. Pero eso no es lo que detallan los audios publicados por este periódico, ni tampoco las denuncias contra las presuntas maltratadoras. Humillaciones, insultos, bofetadas, maltrato físico, empujones. Una de ellas, según apuntan las denuncias, llegó a desconectar el sistema de comunicación con el que los ancianos pueden comunicarse con el exterior durante la noche, por si tienen alguna necesidad de urgencia. La sensación es del más absoluto desamparo, hasta tal punto que muchos no eran ni tan siquiera atendidos.

Exterior de la residencia Montamarta, en Zamora.

En uno de los audios se percibe a una señora mayor suplicando ayuda y auxilio. "Por favor, que me ahogo". Una de las trabajadoras denunciadas le responde: "Pues no te ahogues".

Dos graves casos en un mes

En otra de las grabaciones, un anciano parece aquejado de severas dificultades para levantarse. El hombre se queja del trato que está recibiendo, aunque apenas se le entiende. La cuidadora responde con el veneno en la palabra.

-Cago en dios no, que te dejo caer, eh. No me vengas con tonterías. No hagas esfuerzo, que te caes. Este hombre... Dios mío, de verdad. Eso te tenía que pasar muchas veces, por marrano. Te has resbalado tú solo. Por guarro. Te tenía que haber dejado caer en el suelo, para que te partieras la cabeza".

El caso salta a la luz varias semanas después de conocerse los malos tratos y las vejaciones a los ancianos de la residencia madrileña de Los Nogales. En las imágenes y vídeos que se grabaron en las habitaciones, se podía ver cómo les retorcían el pecho, cómo les pegaban y el modo en que amenazaban a los inquilinos. Llegaban a decir que iban a "arrancarles la cabeza". 

El caso guarda similitud con lo que ahora se acaba de conocer en Zamora. También son dos auxiliares las acusadas por los malos tratos y las vejaciones en la residencia. En uno de los últimos audios, se llega a escuchar. "No pegues, porque te pego yo a ti. Quieto. Tanta tontería".