Nusrat Jahan Rafi, de 19 años, fue al colegio a hacer los exámenes finales. Iba concentrada, segura en sí misma, contenta y serena. Así, normalmente, era ella. Y aquel día no iba a ser menos. No sabía, eso sí, que era el último día que iba a acudir a su centro escolar en Bangladesh. Al llegar, una de sus amigas le dijo que fuera a la azotea porque una de sus compañeras tenía problemas. Ella subió para ayudar. Qué otra cosa podía hacer. Sin embargo, al entrar, se encontró a varios estudiantes cubiertos con burkas. Le exigieron que retirara los cargos contra el director del instituto, al que había acusado de acoso. Ella se negó.

Noticias relacionadas

Sus compañeros la rociaron con queroseno y le prendieron fuego. Ella logró huir. De hecho, la ambulancia llegó a trasladarla al hospital. Allí, ella contó lo sucedido antes de morir. Su historia no sólo ha dado la vuelta al mundo, sino que ha despertado la conciencia de todo el país asiático. El horror del suceso ha dejado una consternación que las autoridades están tratando de corregir mediante la justicia.

La historia comenzó el 27 de marzo, hace menos de un mes. Entonces, la llamó el director del centro escolar al que acudía. Allí, él le realizó tocamientos y ella huyó. Se pudo ir a tiempo y la cosa no fue a más. Pero, después, ella decidió dar un paso al frente. Muchas mujeres, por miedo a represalias, se quedan sin hacer nada, paralizadas por el estigma social de una sociedad machista.

Sin embargo, ella fue a la comisaría a denunciar a su director por acoso sexual. Grabaron en vídeo su declaración. “Pero no es gran cosa”, espetó el agente, delante de ella, que avergonzada se tapaba la cara mientras contaba los hechos deplorables a los que se vio sometida. De nuevo, la cosa habría podido quedar ahí. No lo hizo.

Su vídeo, con su testimonio, fue filtrado a los medios de comunicación, que le dieron cobertura a lo sucedido. El director fue detenido y algunos estudiantes -pese a lo que se pueda imaginar- organizaron manifestaciones para que lo dejaran en libertad. Mientras, acusaban a la chica de lo sucedido.

Hasta que los dimes y diretes acabaron con el trágico suceso. Ella, como contábamos, fue al instituto para realizar su último examen. Allí, la bañaron en queroseno produciéndole quemaduras en 80% de cuerpo. Y, posteriormente, falleciendo.

Ante el suceso, muchos ciudadanos acudieron a las manifestaciones por la protección de las mujeres. Desde entonces, han sido detenidas 15 personas y el primer ministro ha pedido justicia. Deseando que la tragedia no se repita. Que tan solo quede como una página negra de la historia del país.