El padre, tras vivir siete años con su pareja, fue condenado por malos tratos. Ahora, abusa presuntamente de su hija, de ocho años, obligada a convivir con él. Eso es lo que denuncia su madre y lo que han corroborado informes de diferentes profesionales y declaraciones ante la Policía. Sin embargo, de momento, la pequeña no tiene otra opción. Importa poco que llore o que tenga ansiedad. Tiene que visitar forzosamente a su padre. 

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La niña, en julio, después de pasar 15 días con su padre, dijo que “tenía que hacer pipi”, pero que no quería porque sentía escozor. “Yo pensé que habría cogido una infección de orina”, reconoce la madre en declaraciones a la cadena Ser. Sin embargo, la pequeña contó en el centro de salud algo más escabroso: su padre le mete los dedos en la vagina “hasta un hueso que tenemos”. La doctora, tras comprobarlo, mandó a la niña de ocho años a urgencias y el forense reconoció que “en ese momento no llevaba nada, pero que eso no significaba que no lo hubiese llevado. Si la niña lo refiere es que lo ha tenido”.  

Entre las pruebas que acredita su madre para demostrar que su hija recibe malos tratos están las de la psicóloga, a la que le dice que tiene mucho miedo y que no quiere ir con su padre; las de la Policía, a la que la niña le cuenta todos los malos tratos que recibe; y las del juzgado, donde hace lo propio. Incluso, un vídeo en el que el padre intenta llevársela a la fuerza al colegio. “La lleva como un saco. De ese vídeo y de esa agresión hay lesiones que fueron vistas por el forense”, explica la madre. 

El padre, siempre según la versión de la madre, la amenaza. “¿Cómo puedes decir que te he violado? Eres tan mala como tu madre. Tienes que dejar de decir eso porque a mí me van a meter en la cárcel”, inquiere. La niña repite eso una y otra vez, sin mentir. Mientras, su madre pide justicia. “Que no obliguen a los niños a ir con los maltratadores, porque cuando un hombre es un maltratador nunca será un buen padre”. Y pide que vean los vídeos, que escuchen a los testigos y que actúen. Sobre todo, para que la niña no sufra.