Es una fría tarde de febrero en una cafetería de Kiev. Recibimos un mensaje de texto de Olga L., una ucraniana de 27 años. No va a acudir a la cita. Finalmente declina la propuesta de EL ESPAÑOL de participar en un reportaje sobre su pasado como modelo. La misma respuesta obtenemos de Jana C., otra joven de Kiev de 28 años que trabajó para el mismo polémico estudio. Amablemente rechaza hablar y ruega: “No os volváis a poner en contacto conmigo por este tema, por favor. Nunca más”, escribe antes de bloquearnos para asegurarse.

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Hace unos años, esas chicas se convirtieron en estrellas internacionales. Eran el objeto de deseo de miles de internautas de todo el mundo. Eran auténticas musas en los rincones más sórdidos de internet. Contaban con una legión de perversos seguidores y admiradores clandestinos de todo el planeta. Eran símbolos sexuales. Eran… niñas de entre 7 y 14 años que se desnudaban frente a una cámara.

El 28 de julio de 2004 cayó la mayor organización mundial de producción de pornografía infantil de la historia. Hubo 1.500 niñas involucradas en el caso. La policía ucraniana, con la colaboración del FBI, detuvo al principal responsable, Alexander Chursin, y cerró su millonario negocio: un turbio estudio de fotografía llamado LS-Studio.

El revuelo fue tan grande que la información sobre la operación la dio directamente el Ministerio de Interior ucraniano, por medio del jefe Vitaly Yarema. Agencias de noticias de todo el mundo se hicieron eco de la historia. Se preveía una condena ejemplarizante dada la magnitud del caso. Misteriosamente, ninguna de las 1.500 familias quiso denunciar. Ni siquiera colaborar con la investigación. Alexander Chursin salió libre al poco tiempo. El mayor escándalo de pornografía infantil de la historia quedaba sin castigo.

Paralelamente, todo aquel material grabado entre 2001 y 2004 se viralizaba sin control a través de foros clandestinos y comunidades pedófilas de internet. Cayó el negocio pero nació la oscura leyenda. La deep web se convertía en una especie de templo de LS-Studio. Miles de adoradores creaban mesas de discusión, vídeos tributo y páginas de homenaje a aquel estudio. Se traficaba con las fotos y los vídeos. Las niñas se convertían en celebridades de los lugares más oscuros de la red. Todavía lo son. La mayoría de ellas no lo saben. 

LS-Studio, la oscura leyenda

¿Qué fue exactamente LS-Studio? El proyecto de vida de Alexander Chursin, un fotógrafo veinteañero de Kiev con dos obsesiones: el modelaje femenino y las niñas preadolescentes. Allá por 1999 se armó con una cámara digital y empezó a convencer a niñas de su ciudad (de no más de 14 años) para hacerles sesiones de fotos. Ucrania es un país pobre donde el modelaje es una de las principales salidas profesionales femeninas. No le costó, por tanto, encontrar candidatas dispuestas a dejarse filmar a cambio de 300 grivnas (10 euros). Muchas veces contactaba a través de los padres de las crías. Se las llevaba a su casa y les ponía música en un viejo radiocassette. Las niñas hacían un striptease a su manera y él mismo las grababa.

Empezaba el nuevo siglo e internet era un invento nuevo donde acudía gente de todo el mundo a hacer fortuna. Chursin probó subiendo aquel material bajo el nombre Alex Models. Los resultados fueron mucho más rotundos de lo que esperaba. Enseguida empezó a recibir ofertas por aquel material, procedentes de internautas estadounidenses, canadienses y alemanes. 

Esta es la única foto pública que hay de Alexander Chursin. Fue durante su detención.

En dos años había amasado un buen patrimonio. Pero Chursin quería más. En 2001 decidió dar el paso definitivo para que aquel turbio hobby se convirtiese en un millonario imperio: expandir el negocio. Puso un anuncio en la televisión pública ucraniana en el que Alex Models pedía niñas de entre 7 y 14 años para sesiones de modelaje. Pagaba 50 dólares la hora. Cientos de familias acudieron a la llamada, ignorando (o no) que sus hijas iban a ser filmadas desnudas.

“Las puso a jugar y se hizo rico”

Con todos esos mimbres y con una inyección de dinero que no se sabe de dónde salió, Chursin se puso a pensar en grande. Decidió darle un giro a su modelo de negocio y le cambió el nombre. Alex-Models pasó a ser LS-Studio. Empezó a producir una cantidad ingente de fotos y vídeos que luego subía a una web. Lo dividía en varios canales: 

LS-Land, donde las niñas solamente posaban.

Ls-Show, donde las ponían a bailar.

LS-Magazine, donde varias chicas jugaban juntas y hacían actividades cotidianas como dibujar o cocinar. 

En todos los casos, las crías se iban quitando la ropa hasta quedarse desnudas. “Ese tío puso a unas niñas a jugar, las grabó y se hizo rico”, resume John, un internauta norteamericano de los que ahora participa en foros tributo a aquel estudio.

Una mujer para tranquilizar a las niñas

Lo primero que hizo Chursin fue quitarse del medio. Dejó de hacer fotos. Para sacarle todo el jugo a la situación, puso en su lugar a una fotógrafa ucraniana de unos 25 años. La chica interactuaba con las crías, que se sentían mucho más seguras con ella que con un hombre. Ella era la que les mandaba cómo jugar o cómo quitarse la ropa. Ella fue clave en esta historia.

Cada dos semanas se publicaba una actualización con 3.000 nuevas fotos y una veintena de vídeos. Cada número era temático. Por ejemplo, en el set titulado Cowboys, disfrazaban a las niñas de vaquero. En otro llamado Merry Christmas, las chicas iban vestidas con motivos navideños.  

Los números eran temáticos y disfrazaban a las niñas

Los sets se grababan en un rudimentario estudio en Kiev o en un modesto apartamento que alquiló Chursin. A menudo rodaba en exteriores y se llevaban a las niñas a una isla próxima, donde nadie pudiese descubrirles. A esos sets los llamó LS-Island.

Auge y caída del estudio

El negocio subió como la espuma. Empezaron a llegar suscripciones de todo el mundo y dinero a espuertas. Chursin se compró un Porsche. La empresa amplió plantilla: contrató a maquilladores, decoradores, sastres, modistas, montadores de video… y algún fotógrafo varón que trabajó en la recta final de la vida del estudio y que ya forma parte de su leyenda negra. 

“LS-Studio era como un Playboy de niñas y también tenía una estructura de empresa, con un montón de trabajadores que rotaban a menudo”, cuenta un alemán que fue suscriptor hasta 2004. Es conocedor a fondo de la historia de LS. “No me considero un pedófilo. No lo soy. Un cuerpo desnudo no es sexo. Aquí no hubo sexo en ningún momento. Ni siquiera las tocaban. Las niñas jugaban y se divertían”, dice para justificar su afición a este material.  Está obviando que las niñas aparecían desnudas y en poses claramente sexuales.

Dos figuras en la sombra

Cuenta la leyenda que el éxito de LS-Models fue posible exclusivamente gracias a otros dos socios de Chursin que no fueron procesados y cuyas identidades permanecieron siempre en la sombra: un ruso que aportó el capital para la empresa y un norteamericano que habría sido el que consiguió la protección para el estudio; un supuesto personaje importante y con contactos en las más altas esferas, que evitaba que el estudio fuese siquiera investigado por la justicia. Cuenta la leyenda...

Algo sucedió a principios de 2004 que lo trastocó todo. Chursin empezó a ponerse nervioso y a reivindicar en los foros que lo que él no estaba cometiendo delitos, que él hacía arte. Aseguraba estar tranquilo porque decía estar cumpliendo todas las legislaciones internacionales, sabedor tal vez de que contaba con algún tipo de protección extraoficial. Pero aquella protección se le terminó acabando. 

El cierre: tres versiones sin contrastar.

En julio de 2004, la policía ucraniana y el FBI dieron golpe. Realizaron redadas en tres ciudades ucranianas: Kiev, Kharkhiv y Simferopol. Cerraron el estudio y detuvieron a Chursin, que había amasado una fortuna. Le congelaron las cuentas y lo metieron preso. Le intervinieron millones de dólares y el Porsche.

Varias son las teorías sobre los detonantes de la operación aquel verano: la primera, la oficial, es que la policía llevaba mucho tiempo detrás de aquel caso y lo liquidó en cuanto el FBI les echó una mano. La segunda dice que en la última época de LS-Studio, Chursin contrató a un fotógrafo varón que se sobrepasó con alguna de las niñas; ella lo contó y desencadenó la tormenta.

La tercera versión, la favorita de los conspiranoicos, habla de una pelea entre el presunto socio norteamericano y las altas esferas que le ofrecían protección. El motivo habría sido puramente económico. “No olvides que el anuncio buscando niñas salía hasta por la televisión pública ucraniana. Este caso no fue sólo Chursin. Hubo gente muy importante metida. ¿Qué pintaba el FBI ahí?. Igual fue un asunto de estado. O de estados. Pero nunca se sabrá”, cuenta uno de los foreros que se apunta a esta teoría.

La noticia la dio Vitaly Yarema, Fiscal General de Ucrania

Sea como fuere, el caso estalló y se convirtió en el escándalo mediático veraniego de 2004 en Ucrania. Mikhail Andreyenko o Sergei Bakaev, conocidos funcionarios públicos, salían por la tele a contar detalles. El Fiscal General Vitaly Yarema ofrecía toda la información y prometía dureza. Jamás se había desmantelado una red de producción de material pedófilo con 1.500 víctimas.

Pero, inexplicablemente, el caso se apagó enseguida. Pronto desapareció de los medios. Ninguna de las 1.500 familias afectadas quiso colaborar con la investigación. ¿Sabían lo que había pasado con sus hijas? ¿Estaban amenazadas? ¿Preferían olvidar y que sus nombres no saliesen salpicados? No se sabe y las familias siguen sin querer hablar de ello. La única certeza es que Chursin fue juzgado en 2005 y puesto en libertad. No se sabe qué acuerdo alcanzó con quién, ni por qué su caso quedó sin castigo.

La misteriosa carta de Maya Poprotskaya

De las 1.500 chicas implicadas, 15 o 20 son las protagonistas principales de esta historia. Las más habituales. Por el número de sets que protagonizaron y por la legión de seguidores que obtuvieron. Una de las más conocidas, cuyo nombre artístico era Dasha, habló en 2014 sobre su experiencia en LS-Studio. Diez años después del cierre. Lo hizo en un foro ruso y adjuntó a su declaración fotos de cuando era pequeña y otras actuales, para demostrar su identidad. La chica se llama en realidad Maya Poprotskaya, nació en diciembre de 1992 y vive en Kiev. Tenía 22 años cuando escribió la carta. Actualmente está casada y tiene una hija. 

Maya Propotskaya fue una de las modelos más populares

Sorprendentemente, Maya cuenta ahí que aquellos fueron los mejores años de su vida. Que nadie la tocó. Que aquello no le supuso ningún trauma. Que volvería a hacerlo y que, si tuviese las mismas garantías, permitiría a su hija de 3 años posar desnuda igual que lo hizo ella. 

Maya, en la actualidad, está casada y tiene una hija

Ucrania y la sexualización de las niñas

Al fondo de esta carta, la obsesión de los admiradores. “Ni siquiera tenemos la certeza de que esa carta la haya escrito ella. Ni siquiera sabemos si Maya Poprotskaya existe o es el invento de una mente enferma. Tal vez sí que es la autora. O igual fue un admirador que consiguió fotos suyas actuales y suplantó su identidad. Dasha fue una de las modelos más populares. Hay mucha gente obsesionada con esas niñas; las buscan por redes sociales, trafican con sus datos, les escriben… Las chicas eran muy pequeñas entonces y ahora quizás ni lo recuerdan. Igual ni entienden de qué les están hablando cuando les entra un pervertido a su Facebook a decirles cosas. Ellas son leyendas, pero no lo saben”, cuenta un internauta de los foros Chan, uno de los lugares de internet donde más información hay sobre este caso.

Y mucho más al fondo, la mentalidad ucraniana. Un país con una conciencia mucho más laxa sobre la desnudez infantil que España. Dimytro es un fixer de Kiev que ha estado trabajando con EL ESPAÑOL durante este reportaje y revela que “no hace mucho le propuse a mis amigos periodistas que investigasen sobre una academia de baile infantil de Kiev que enseña a niñas de entre 10 y 12 años a hacer striptease. Eso está pasando hoy, no hay que irse a 2004. No es extraño encontrar cosas así aquí.”. 

Los exteriores eran grabados en una isla próxima a Kiev

“Ucrania es un país de mujeres. ¿O es que no lo sabes?”, te cuentan en Kiev cuando sacas el tema. Y tienen su parte de razón. Aunque ahora las cifras están mucho más equilibradas, Ucrania ha tenido históricas desigualdades demográficas en materia de género. Las sucesivas guerras han ido abrasando generaciones enteras de varones. Por eso, durante algunos lapsos de tiempo, la proporción de mujeres en este país ha sido mucho mayor que la de los hombres. 

Este escenario, unido a que se trata de uno de los países más pobres de Europa y adolece de una mentalidad machista, da como resultado una mercantilización casi rutinaria de las mujeres. Desde pequeñas. Sostienen algunas fuentes que las familias del caso LS sabían que a sus hijas las fotografiaban desnudas, pero que no les pareció grave. Más allá de eso, Ucrania en la actualidad está en el ojo del huracán por haberse convertido en destino habitual de turismo sexual y por cuestiones relacionadas con los vientres de alquiler. Otra prueba de las escasas salidas económicas que hay para las mujeres en esta exrepública soviética.

Los protagonistas, hoy

EL ESPAÑOL, tras una larga investigación, ha logrado dar con algunos de los personajes de esta historia. Todos ellos siguen en Kiev o alrededores. Alexander Chursin vive fuera del foco y continua dedicándose a la producción de pornografía, pero ahora sólo toca material legal con chicas de más de 18 años. Al menos esa es la versión oficial.

También hemos localizado a tres de aquellas niñas. Una de ellas es Maya Poprotskaya, que nunca contestó a nuestra carta. Sus redes sociales están inactivas desde hace 3 años. Indicio de que, tal vez, Maya no existe y nunca escribió aquella famosa carta publicada en un foro ruso en 2014. O tal vez sí.

Las otras dos chicas localizadas (Olga L., conocida como Lena y Jana C., cuyo nombre artístico era Lesya) prefieren olvidar. “Entiéndelo. Hablar de ese tema implica reconocer que sus padres las llevaron cuando eran niñas a que les hiciesen fotos desnudas. No es agradable. Ni eso, ni poner tu nombre en Google y verlo relacionado con un caso de pornografía infantil”; nos razona nuestra traductora para justificar esa negativa. Ambas cursaron estudios universitarios y ninguna se dedica ya al modelaje.

Pequeños altares a niñas que ya no existen

¿Y los admiradores? Más activos que nunca. Algunos incluso han creado un software para clasificar a las niñas. La deep web es casi un santuario de este estudio. Más que de cualquier otro: "Hoy en día sigue habiendo miles de este tipo por todo el mundo. En Colombia, Brasil, Camboya... Pero LS fue el primero, el que se lo inventó", cuenta un usuario de un foro temático LS. Ser pionero fue una de las claves del éxito, pero no la única: "Los colores, los disfraces, la naturalidad, el concepto... Hay algo en esas fotos que te atrapa y no lo he encontrado en ningún otro sitio", resume otro internauta.

Las protagonistas quieren olvidar, pero la memoria de nuestro tiempo se llama internet. Y ahora, en los rincones más turbios de la red, pequeños altares rinden homenajes a unas niñas que ya no existen más. Que crecieron y se olvidaron de lo que pasó. Chicas que no son conscientes de que fueron estrellas rutilantes. Que ahora ya son mujeres, pero cuya infancia ya ha quedado grabada para la eternidad en el lado más perverso de la web.

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