Cuando Raúl Conejero López fue detenido por la Guardia Civil en 2012, llevaba cordones umbilicales y sangre de niños en el maletero de su coche. Eran las herramientas con las que estuvo a punto de conseguir perpetrar el timo perfecto. Sólo la curiosidad de un matrimonio de Albacete consiguió levantar la liebre. Ahora, este comercial del negocio celular ha aceptado 4 años de cárcel por haber estafado a casi 400 familias. 

Raúl Conejero López, de Alcoy (Alicante), se dedicaba a la criogenización de células madre. Su trabajo consistía en ir a las maternidades del levante español en nombre de Stem Cell, la empresa gallega para la que trabajaba. Allí ofrecía un servicio a las parturientas: congelar sus cordones umbilicales. El material genético se enviaría a un laboratorio de Bonn (Alemania) donde se conservaría crionizado por un periodo de 20 años. Si el recién nacido tuviese algún problema grave de salud en el futuro, podría acceder a sus células madre mediante esa vía. 

Conejero siempre gozó de buena reputación en el sector. De trato muy cercano y aspecto afable, no se limitaba a hacer de comercial. Daba conferencias, aconsejaba a los nuevos padres y se implicaba en las relaciones con sus clientes. A cada uno de ellos le cobraba entre 1.200 y 2.200 euros por el servicio.

La estafa perfecta

El problema llegó cuando decidió convertir su trabajo de comercial en la estafa perfecta. Sabía por experiencia que muy pocos clientes acababan recurriendo alguna vez a ese material, por lo que optó por saltarse el proceso. Corría el año 2011 y Conejero trabajaba como siempre, ofrecía congelar los cordones umbilicales y se los llevaba. Pero no lo enviaba nunca a Alemania. En su casa expedía un certificado falso, conforme el material ya estaba a buen recaudo, y se lo entregaba a los padres, que le pagaban en torno a 2.000 euros. Confiados, se olvidaban del tema. Con suerte, si el niño crecía sano, jamás tendrían que preocuparse del cordón umbilical.

Cordones umbilicales intervenidos por la Guardia CIvil

Para regularizar ese dinero, Conejero montó una sociedad llamada Representaciones Biomédicas Levante. Una empresa fantasma con dos “trabajadoras” en nómina. Eran Marta Mellado y Verónica Cifuentes, sus sucesivas parejas y madres de sus hijos que ahora tienen 9 y 12 años respectivamente. Con esta estructura, falsificaba la firma de los médicos para elaborar los certificados falsos, y hacía constar clínicas y laboratorios que nunca existieron.

Un matrimonio de Albacete da la voz de alarma

El plan parecía perfecto, pero hubo una familia de Albacete que desconfió. Toda precaución es poca por la salud de un bebé. Después de pagar el servicio y obtener su consiguiente certificado falsificado, decidieron llamar a la empresa gallega Stem Cell, la firma con la que supuestamente habían contratado la ciogrenización. Allí les dijeron que sus nombres no aparecían en la base de datos. 

Extrañados, dieron el nombre del comercial que les había vendido aquel producto. Ahí saltaron todas las alarmas. En la empresa informaron a los padres que Conejero ya no trabajaba allí. Había sido despedido hacía unos meses. Por dos motivos: el primero era que había bajado su producción un 70% en los últimos tiempos. El segundo, que se había apropiado de una cantidad de material médico especializado que jamás había devuelto. 

El timo del millón de euros

La familia fue a denunciar el caso a la Guardia Civil, que puso de inmediato la llamada Operación Cigoto. La investigación arrojó un balance de 349 familias estafadas en Alicante, Albacete, Valencia, Madrid, Murcia y Salamanca. El montante total de la estafa ascendía a casi un millón de euros. Tras varios meses tirando del hilo mediante escuchas telefónicas, el 27 de marzo de 2012 los agentes detuvieron a Raúl Conejero, Marta Mellado y Verónica Cifuentes por delitos de estafa y falsedad documental. Las dos mujeres fueron puestas en libertad. Conejero ingresó en la cárcel de Fontcalent (Alicante) sin fianza. 

Kits de sangre que Raúl no devolvió a su empresa

Ahora, Conejero acaba de ser juzgado. Pedían para él nueve años de prisión, pero el comercial alcoyano ha alcanzado un acuerdo con la Fiscalía: ha aceptado su responsabilidad y cumplirá una condena de 4 años y medio de cárcel. Conejero ha acudido a la Audiencia Nacional con un aspecto físico que no recuerda en nada al que tenía durante la etapa del fraude: se ha rapado la cabeza, se ha dejado una poblada barba y se ha mostrado muy preocupado porque ocultar su imagen. Ahora ha vuelto a declararse culpable. Ya tras su detención reconoció haber cerrado tratos fraudulentos “al menos hasta en 100 ocasiones” explicó al juez. Un número bastante alejado de los casi 400 que finalmente se demostraron.

¿Quién lo permitió?

Conejero no explicó a los médicos de las maternidades que Stem Cell le había despedido, por miedo a que perdieran la confianza en él, ha dicho en sede judicial. Si lo hizo la empresa, que envió un mensaje a varios facultativos para comunicar su despido. Pero a otros nunca les llegó el mensaje y siguieron trabajando con él. 

¿No les llegó el mensaje o lo obviaron? Este es un asunto que todavía queda por esclarecer. El único condenado por este caso es Raúl Conejero, el auténtico cerebro de la operación, un tipo “Muy reservado, que nunca explicaba cosas sobre su trabajo”; declaró su expareja Marta Mellado. Pero las acusaciones entienden que también deberían sentarse en el banquillo a “ginecólogos y matronas que cobraban suculentas comisiones por recomendar a esta persona y no a otra” y que contribuyeron de este modo a la estafa.

Aunque Conejero ya está en la cárcel, las familias no están tranquilas. Temen que las muestras de sus hijos hayan acabado en el mercado negro. El material que se llevaba de las maternidades era muy valioso “¿Realmente se iba a deshacer de él o lo vendió por otro lado?” se preguntan.