Pepe Barahona Fernando Ruso

No hablan de milagro, pero casi. Las Hijas de la Caridad, una comunidad de religiosas que atiende a las personas sin hogar en Sevilla, ha visto en pocos días cómo su llamamiento desesperado ha tenido una desbordada respuesta gracias al altavoz de las redes sociales. Pedían mantas para repartirlas entre quienes duermen en la calle y, llegado el invierno, lo que podría llamarse la multiplicación de los cobertores y el abrigo, ha tenido más que ver con la intervención humana que con la divina. Aunque haya entre las monjas quienes miran al cielo para dar las gracias.

 

Las 500 mantas que pedía Sor Teresa, la máxima responsable de esta congregación de monjas, han llegado directas desde Osuna. La firma de moda masculina Álvaro Moreno es la responsable de este gesto solidario que ha contagiado a muchas más personas anónimas, que también han aportado más cobertores hasta superar el millar. “Le estamos muy agradecidas, porque nos hacía mucha falta, y no sabemos cómo devolverle este cariño”, explica la superiora, con la voz ronca por un resfriado, a este periódico 

 

La misma marca protagonizó hace semanas otra de las noticias de EL ESPAÑOL, esta vez a cuenta de la hipercomentada sonada de mocos del humorista Dani Mateo en la bandera de España durante una de sus parodias en el programa El Intermedio. La firma originaria de Osuna (Sevilla) y con 37 tiendas repartidas por todo el país, tras la ofensa, decidió retirar su colaboración al programa que emite LaSexta. “Fue un ejercicio de responsabilidad”, defendía en este periódico el gerente de la marca a la que da nombre, Álvaro Moreno. Su decisión de no ceder sus diseños “de forma inmediata” al espacio dirigido por el Gran Wyoming fue bien aplaudida entre sus clientes.

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De hecho, no fue la única marca que se sumó al boicot de El Intermedio. Álvaro Moreno dejó 'desnudo' a Dani Mateo, pero otras muchas siguieron su estela. Clínicas Baviera, por ejemplo, fue la primera en retirar el patrocinio. Después, vendrían muchas otras: Pinceles Vendetta, Temptu España... y suma y sigue. 

 

“Pedid y se os dará”

 

Jesús dijo a sus discípulos: “Pedid, y se os dará; porque todo aquel que pide, recibe”. Y como buenas cristianas y haciendo valer lo leído en las Santas Escrituras, las Hijas de la Caridad del Pumarejo comentaron entre sus voluntarios que la reserva de mantas era exigua dadas las esperadas noches de frío. 

 

Así recuerda Antonio Lancha —uno de los colaboradores del comedor social San Vicente de Paúl, gestionado también por estas religiosas— cómo surgió la idea de ir pidiendo esta ropa de abrigo entre entidades y hermandades de Sevilla. “Por estas fechas nos dedicamos a buscar entre diversas asociaciones; hablamos con don Carlos, el párroco de San Carlos Borromeo de El Porvenir, que decidió hacer un llamamiento a sus feligreses durante su homilía. Uno de ellos lo subió a Facebook y de ahí saltó a la prensa”, relata el voluntario.

 

La petición de Sor Esperanza y sus Hijas de la Caridad llegó, a fuerza de rebotes, a las páginas del periódico ABC de Sevilla. Y la noticia firmada por la periodista María Jesús Pereira, también a fuerza de rebotes —para las monjas, por intervención divina—, llegó hasta la fábrica de Álvaro Moreno en Osuna, donde despertó el resorte solidario entre los trabajadores. Él mismo narra en una carta dirigida a las religiosas cómo surgió la idea de enviar las 500 mantas para las personas que duermen al raso en Sevilla. Las han llamado ‘Mantas con alma’.

Los empleados de Álvaro Moreno envuelven las mantas para mandárselas a las monjas. Fernando Ruso EL ESPAÑOL

 

Las 500 ‘Mantas con alma’

 

Les pusimos ese nombre porque somos una empresa muy familiar, siempre nos implicamos todos en lo que hacemos y nos gusta poner el alma y el corazón en todo lo que emprendemos”, explica el gerente de la marca. Y sigue: “Queremos que sean algo más que mantas que quiten el frío, queremos que sean unas prendas que transmitan cariño, ilusión, cercanía…”.

 

Es jueves y las Hijas de la Caridad tocan con cálido cuidado las mantas rojas llegadas desde Osuna. El ritmo es frenético en estos días, medio centenar de monjas deambulan en un trasiego constante por su casa, situada en la plaza del Pumarejo, en la zona norte del casco antiguo. Un belén da la bienvenida al centro, aunque al comedor que ellas gestionan se accede por otra calle. Allí comen diariamente unas 290 personas según los cálculos de Sor Teresa Pastrana, responsable de la cocina.

 

“Le echo a la olla unos 40 kilos, ya sean de lentejas, chicharos o garbanzos. Esa es la cifra mágica, la de la multiplicación de los panes y los peces”, explica a EL ESPAÑOL. La religiosa cuenta que reciben ayuda de Mercadona, del Banco de Alimentos o de Kentucky Fried Chicken. Gracias a estos últimos los usuarios del comedor social almuerzan pollo frito tres veces por semana. “Huele de maravilla y apenas tenemos que darle una pequeña pasada en la freidora”, puntualiza la monja. Y en días en los que los alimentos escasean en la alacena, zanja Sor Teresa, “es cuando llamamos a la providencia, y la providencia viene”.

El empresario Álvaro Moreno inició junto a otras marcas el boicot a El Intermedio. Fernando Ruso EL ESPAÑOL

 

Tanto de lo mismo sucede en el ropero que gestiona Sor María Dolores. “Estoy todo el día entre ropas y pobres”, confiesa la religiosa. El servicio que ella regenta se divide entre los martes y viernes, donde además de una ducha se ofrece ropa interior sin usar y de abrigo donada; y los miércoles y jueves, cuando acuden las familias a por vestimenta para los niños.

 

Diariamente se duchan en el Comedor Social San Vicente de Paul entre 30 y 40 personas, la mayoría hombres procedentes de Marruecos, Rumanía o países latinoamericanos. Además de aseo, demandan ropa de abrigo, pantalones gruesos, sobre todo vaqueros, y zapatos. Su ropero sobrevive gracias a las donaciones particulares, que ella misma clasifica con mimo. “A veces los pantalones llegan sin cremalleras y ellos se quejan, pero tenemos que hacerles ver que lo que les damos es lo que nos dan”, resuelve Sor María Dolores.

 

El efecto contagio, la multiplicación de las mantas

 

Ella dio la voz de alarma al percatarse de que el frío apremiaba y había ya pocas que repartir. Era tal la escasez de cobertores que las monjas se veían abocadas a gastar mil euros para cubrir la demanda. De ahí su llamada a la providencia. 

 

“Y la providencia viene”, insiste. Por eso narra con alegría el día en el que las mantas llegaron. “Da mucha satisfacción saber que alguien la necesita y se la puedes dar”, sostiene la religiosa, sorprendida por el efecto contagio que la acción de la firma de moda masculina Álvaro Moreno ha tenido entre los sevillanos.

 

Hoy hay cajas apiladas en la casa de las religiosas, que las muestran a EL ESPAÑOL en la capilla, delante de un crucificado y un Niño Jesús custodiado por unas flores de pascua. Ninguna de ellas duda arroparse con ellas o en mostrar la marca de Álvaro Moreno, presente en las mantas y del que recibieron una carta en forma de vídeo.

Las monjas enseñan las mantas que han recibido de Álvaro Moreno. Fernando Ruso EL ESPAÑOL

El gerente, en su misiva a las Hijas de la Caridad, subrayaba su deseo de que “otros se sumen a esta iniciativa y lleven el calor a quienes carecen de él”. Y así ha sido. Han llegado mantas hasta de Granada. “Dos furgonetas y media a tope”, contabiliza el voluntario Antonio Lancha.

 

Mantas con Alma’ no es una acción puntual de enviar unas mantas porque leímos en el periódico que hacían falta —explica a EL ESPAÑOL el empresario Álvaro Moreno—, sino que es un proyecto que va a tener continuidad. Sentimos mucha admiración por quienes dedican su vida a entregarse a los demás, como las Hermanas de la Caridad, por eso tenemos los brazos abiertos para colaborar con quien nos lo pida y encaje en nuestros valores”.

 

Queremos devolver a la vida todo lo que nos está dando y pensamos que ésta es una buena manera de hacerlo, ayudando en lo que podemos donde hace falta”, zanja Moreno, que prepara la expansión internacional de su marca. 

 

De momento, en Sevilla, la necesidad de mantas está satisfecha, por ahora. “Al vivir en la calle están muy expuestos —relata el voluntario Lancha—; las mantas se las dan y se las quitan, se mueven de su sitio y cuando se dan cuenta se las han llevado...”.

 

Hay más de mil en el ropero de las Hijas de la Caridad del Pumarejo para paliar el frío de unas tres mil personas sin hogar que acuden mensualmente en busca de ayuda. En la congregación todavía no se explican cómo su llamada de emergencia ha tenido tan rápida respuesta. Aunque ante el milagro de las mantas y los cobertores muchas sigan mirando al cielo. “Pedid, y se os dará”.

Las monjas posan con las mantas de Álvaro Moreno. Fernando Ruso EL ESPAÑOL

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