La Audiencia de Lleida ha condenado a Francisco Blanco y Margarita Garau, los padres de la niña Nadia, a cinco y tres años y medio de cárcel por estafar más de 400.000 euros en donativos que recaudaron en campañas solidarias simulando que eran para tratar a su hija de una enfermedad rara.





En su sentencia, la Audiencia condena también a los padres de Nadia a multas que suman 5.000 euros, así como a devolver los donativos a las personas estafadas, tras concluir que aprovecharon la enfermedad de la menor para "urdir un plan" con el que enriquecerse mediante campañas solidarias.

La niña sufre una enfermedad llamada ticotriodistrofia, una de las llamadas enfermedades raras, que provoca "alteraciones cutáneas, oftalmológicas y trastorno del desarrollo y del lenguaje en un contexto de inteligencia límite". Lo que no había, como argumentaban los padres, era "riesgo vital inminente". 

Los padres de Nadia, condenados a cinco y tres años y medio de prisión

Precisamente, la madre de Nadia, Marga, un día antes de conocerse la sentencia, se enfrentó a Ana Rosa por no poder ver a Nadia: "Mi mundo se paró desde que nació mi hija. Desde entonces, lo primero ha sido ella. Dejé mi vida apartada para cuidar de mi hija, una niña enfermita que es lo más cariñoso y amoroso del mundo. Es una niña que me necesita. Tiene un vínculo muy grande conmigo. Mi hija es mi hija y la he parido yo… ¿Supuesta estafa? ¿Hay alguien que tenga una prueba de que yo le he hecho algo a mi hija? Mi hija es mi hija, cojones”. 

La realidad, sin embargo, ha chocado con sus quejas este miércoles. La condena impuesta a ambos padres es por haber estado recaudando fondos con la excusa de ser destinados al tratamiento de su hija. "Acudieron en multitud de ocasiones a diferentes programas de televisión, concedieron entrevistas a diversos periódicos y llegaron a emplear a su hija en actos benéficos con público en directo". 

La madre, sin embargo, tras conocer la sentencia, se excusó en Espejo Público: "No he hecho nada. Yo me creía lo que me contaba Fernando y veía que gracias a los tratamientos a los que se sometía, estaba más tiempo con nosotros. Yo nunca fui a las operaciones que se le hacían supuestamente al niño. No he viajado con mi marido porque tenía miedo a volar y porque la niña estaba con el padre. Yo no tenía motivo para desconfiar de él. Pueden decir que yo he pedido dinero, pero no lo he hecho".  

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