Sinaí Giménez es presidente de la Sociedad Gitana Española, excandidato a la Alcaldía de Vigo, tataranieto de Don Paulo I Rey calé hace más de 200 años y autodenominado príncipe. Es, en definitiva, muchas cosas. Pero, sobre todo, es la cara reconocible de la denuncia puesta contra Rober Bodegas por faltar el respeto al colectivo que representa. Eso, a priori. A posteriori, su historial daría para una película. Quizás, incluso, para una serie de Netflix. “Mis antecedentes son blancos como los de una paloma”, comienza y termina su conversación con EL ESPAÑOL. “Me han criminalizado por ser yo. Si la denuncia la hubiese puesto Mariano Rajoy o Pedro Sánchez...”.

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Aun así, él mantiene sus acusaciones. “No lo podemos permitir porque puede crear precedente. Imagina que mañana sale otro gracioso por ahí y se aprovecha de los gitanos para ser una persona conocida”, reconoce. “Me está difamando con los contenidos que está publicando en sus redes sociales”, prosigue. Aceptando las disculpas –las presentó el cómico poco después de recibir “400 amenazas”– y condenando los insultos, pero manteniendo la denuncia.


Acusaciones aparte, su polémica con Rober Bodegas no es la primera de su vida. A Sinaí le va la ‘marcha’. En 2015, se presentó a la Alcaldía de Vigo bajo el lema de ‘El Obama gallego’. “Me lo pusieron porque era el momento de romper los estereotipos. Yo fui el primero en tener una candidatura”, explica. “Hubo una campaña centralizada contra mí después de que saliera una encuesta en la que se me daba el 75% de los votos a través de las redes”. Pero ahí acabó su carrera política. No consiguió buenos resultados y lo dejó. “Aprendí mucho y a partir de ahí vi cómo se pueden ganar unas elecciones”, explica sin cerrar su posible vuelta al mundo de la política. “Quizás cuando tenga más tiempo. No estamos preparados para que un gitano gobierne un ayuntamiento”.


Ese fue su primer fogonazo, su primera gran aparición pública. El último, dos semanas antes de denunciar a Rober Bodegas, fue a raíz del desplome del paseo marítimo de Vigo durante el festival de O Marisquiño. Entonces, como delegado del Presidente de la Asociación de Afectados e Indignados por el Accidente, comenzó su cruzada contra el alcalde. “Mi hijo tiene lesiones y ha ido al médico. Quizás tengan que operarlo porque tiene coágulos de sangre”, explica a este diario. “El alcalde está acostumbrado a tomarnos el pelo y cree que somos imbéciles”, añade.


Entre un incidente y otro, denuncias por conducir sin carné, y demandas a periodistas, alcaldes y abogados. Declaraciones no del gusto de todo el mundo y una condena de dos años y nueve meses en primera instancia. “Y también cosas buenas”, incide. “Por ejemplo, la creación de 450 puestos de trabajo directos con la creación de un mercadillo, cursos para personas con dificultades de lectura y comprensión –entre ellas, 150 mujeres gitanas–...”. A todo ello vamos.


DENUNCIADO POR CONDUCIR SIN CARNÉ


Sinaí también puso una demanda a un periodista por llamarlo “delincuente”. “Me acusó de haber cometido una serie de delitos que eran mentira”. Le pidió que rectificara y, según el príncipe gitano, lo hizo. Aquello quedó resuelto. “Mi expediente penal es blanco”, ratifica. La otra demanda se la puso a la alcaldesa de Porriño por habilitar un segundo mercadillo. “Lo abrió para una familia”, la acusa. En este caso, incide, todo se resolvió a favor de la asociación que puso la queja.


Lo que sí tuvo que asumir es su equivocación al conducir con un carné portugués. “Tuve que pagar más de 1.000 euros porque no lo había canjeado. Fue una multa administrativa; nada de cárcel. Yo creía que se podía porque estaba dentro de la Unión Europea”. Sin embargo, en aquella ocasión, salió perdiendo. Niega el resto de acusaciones, tanto el tiroteo que le atribuyen algunos medios (“yo no sé nada de eso”) como aquello de que agredió a un colectivo de vendedores ambulantes (“eso se demostró que es falso con una sentencia”).

Sinaí Giménez.


Además, también se le ha apropiado (“erróneamente”, según él) la pelea en la que se habrían enfrentado el clan de los Morones (el suyo) contra el de los Zamoranos. “Ellos son los que se enfrentaron a nosotros. Eran 150 para cuatro. Los agentes les arrebataron los hierros y los neutralizaron. Están imputados". Y también niega una supuesta agresión a un abogado: “Quedó contrastado que nosotros no habíamos hecho nada”.


Todo ese historial culmina con una causa abierta. Sinaí Giménez está condenado en primera instancia por la extorsión a vendedores en los mercadillos ambulantes. De hecho, estuvo en prisión provisional por esa misma causa en 2016 al negarse a declarar. Entonces, por las redes sociales, pidieron su liberación como el ‘Mandela gallego’. “Hay que tener en cuenta (en referencia a la jueza) una serie de cosas importantísimas. Su hermano trabaja en el grupo Atresmedia, que le echó una mano al alcalde de Vigo. Dejo la duda en el aire”, explica.


Aun así, mientras se resuelve la causa, tendrá que salir al paso de las acusaciones de Rober Bodegas, que, en un tuit, lo ha acusado de corrupción: “Si algo he aprendido de todo esto es que lo que tenemos en común payos y gitanos es que ambos elegimos a líderes corruptos que atentan contra nuestro propio pueblo”. Por eso, él mantiene su denuncia. Una más. Lo normal en la vida de Sínai, que responde a los que quieren ocupar sus cargos. “Se quieren ganar mi sillón”. Y no lo va a permitir. Ya lo dijo al comenzar y terminar: “Mis antecedentes son blancos como los de una paloma”.