No me entra en la cabeza lo que he hecho. Lo único que quiero es pagar por ello”. Así se excusaba Cándido Chimeno Vara, un antiguo jefe de la Seguridad Social castellanoleonesa que manipuló varios documentos públicos para enriquecerse durante más de 15 años. El ex funcionario ‘resucitó’ administrativamente a su abuelo fallecido para cobrar su pensión. La resurrección se produjo en el 2000 y fue cazado en 2016, cuando su pariente cumpliría 118 años. Acabó por embolsarse más de medio millón de euros.

La Audiencia Provincial de Zamora le ha condenado a siete años y tres meses de prisión por un delito continuado de estafa y falsedad en documento oficial, además de fraude a la Seguridad Social. El acusado, que había sido el jefe de la sección de control de pensiones del INSS, reconoció los hechos durante la vista.

Cándido Chimeno utilizó su propio usuario y claves para adulterar distintos documentos. Su delito más llamativo fue cuando restauró la pensión de su abuelo, ya fallecido, para cobrarla él en su lugar. El ex jefe “rejuveneció” a su pariente alterando su fecha de nacimiento para no levantar sospechas. Cándido cobró un total de 549.591,21 euros en 16 años.

Cándido durante el juicio, acompañado por su abogada Rocío Fernández Colino EFE

Durante el juicio, el condenado explicó que el dinero lo había gastado “en diferentes cosas, como el juego” y que no disponía de él “porque tenía muchas deudas”. Sin embargo, su abuelo no fue el único familiar con el que hizo caja abusando de su puesto de trabajo en el INSS. 

Solidaridad con sorpresa

En 1995 intervino en la pensión de su padre y le agregó sendos complementos: primero fue una invalidez absoluta y luego una gran invalidez. Así, el progenitor de Cándido cobró casi 190 euros de más al mes hasta que falleció en 2011. La suma estafada asciende a 35.946 euros en total.

El ex funcionario también encontró hueco en su apretada agenda para ayudar al prójimo. Lo hizo con Maricela Martínez Parra, la camarera del Perro Verde Café, en Zamora. Este local está situado a tres minutos andando desde la sede zamorana de la Seguridad Social y era frecuentado por el hombre. La mujer, que a través de su abogado declaró sentirse “víctima de un engaño” por parte de Chimeno, cobró 13.263 euros gracias a una pensión de viudedad adulterada. También ha sido condenada. 

La verdadera titular de dicho sueldo era una mujer latinoamericana que falleció en su país de origen. Cándido Chimeno sólo tuvo que quitar su nombre y poner el de Maricela, cuyo hijo también se embolsó un total de 5.147,40 euros por una falsa orfandad. El verdadero esposo de la camarera aparece registrado en la propia Seguridad Social como “afiliado sin datos laborales”.

Maricela “creía que todo se estaba haciendo de forma legal”, según su letrado Gabino Carro Espada.

El acusado “se ofreció a hacerle toda la tramitación” y ella se fió de él “por el cargo que ostentaba”, aunque le sorprendió que no le pidiera ningún dato. Tan sólo utilizó la firma de la chica, que consiguió mediante “un abuso de confianza” en palabras de Cándido. “Yo no falsifiqué (la firma)”, alegó el hombre durante la vista. Su trabajo como jefe de sección del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) consistía precisamente en gestionar el acceso y control de las pensiones.

Disfrute indebido de pensiones públicas

Pero la Audiencia Provincial de Zamora no ha otorgado credibilidad alguna a esta versión: ella debía tener pleno conocimiento porque su colaboración fue necesaria para cometer el delito. Por ello, ha sido condenada a un año y diez meses de cárcel por un delito continuado de disfrute indebido de pensiones públicas de la Seguridad Social.

Maricela, la camarera y colaboradora de Cándido E.E.

Al igual que Cándido, ella tampoco tiene los 19.259,77 euros que estafó a mano porque los había utilizado para abonar una deuda superior a 5.000 euros que contrajo con el mismo ex funcionario. El tribunal ha sentenciado que ambos deberán pagar 20.000 euros de forma solidaria a la Seguridad Social por el perjuicio causado.

El propio INSS, representado por el abogado José Luis Gómez Rodríguez, aseguró durante el juicio que el ex funcionario actuó “abusando de sus conocimientos y posibilidades de acceso al sistema” por su “especial posición”. Para la institución, Cándido “ha tenido el peor comportamiento que puede darse en un funcionario de la Seguridad Social”.

"Liberado"

Además, el antiguo jefe era conocido por sus compañeros como una persona “muy hábil” con el programa, al que “siempre” acudían cuando tenían problemas con el sistema. El letrado del INSS apoya esta versión: “(Cándido) era perfectamente conocedor de este mecanismo. (...) Sabía dónde estaban los controles de seguridad y por su pericia pudo evitarlos”.

El condenado, natural de Litos -una pequeña localidad del municipio de Ferreras de Abajo, en Zamora- alteró varios datos personales como DNIs, apellidos o cuentas bancarias. Según la Fiscalía “tenía intención de modificar el programa” para “recuperar prestaciones” y continuar cobrando estas pensiones “tranquilamente”.

Aunque tranquilidad no es lo que asegura haber tenido el antiguo jefe durante las últimas décadas. Tras reconocer los hechos en el juicio y conocer su condena, Cándido Chimeno ha declarado que “llevaba mucho tiempo con esta carga” y que “interiormente” se sentía “liberado”.

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