Cuando a Mónica le llegó aquel mensaje privado a través del messenger de Facebook, la joven se quedó boquiabierta, aunque también se le escapó alguna carcajada. Ocurrió a las 18.11 horas del 15 de febrero de 2016. Quien le escribía, un tal Berru, antes le había realizado 22 llamadas mediante dicho chat.

“Hola, me llamo Carlos y tengo el pene más pequeño de España (…) Atiendo las 24 horas por videollamada (…) En persona también la enseño, me mide tres centímetros y doy 20 euros si alguien quiere reírse de mi pene en persona. Sólo sería mirar, nada más, en algún baño o calle que pase poca gente”. En el mensaje también incluía su teléfono particular por si Mónica (nombre distinto al real) quería contactar con él.

La joven, mayor de edad, no podía creer lo que acababa de leer. Durante las horas posteriores siguió recibiendo nuevas llamadas de Carlos, que también le mandó un vídeo. Fue el colmo para ella. En aquellas imágenes se veía a un chico grueso y de aspecto aniñado que le mostraba su miembro viril mientras se masturbaba.

La joven no lo dudó y presentó una denuncia en la comisaría de Málaga. Sin embargo, nunca más volvió a saber nada de Carlos, que jamás volvió a molestarle. Fue entonces cuando decidió retirar la acusación y un juez archivó el caso.  

Sin embargo, el Grupo de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional, a instancias de la Fiscalía, comenzó a seguir el rastro de Berru. Fue entonces cuando los investigadores conocieron que un año antes, el 9 de julio de 2015, Carlos le había escrito un mensaje similar a una adolescente de 15 años. “(…) Hola, me llamo Carlos. Tengo un micropene (…) Doy 20 euros por enseñarla en público y que os riais de ella”. Como la menor no respondió, Berru se olvidó de ella.

Pero diez meses después, el 22 de abril de 2016, volvió a la carga. Berru llamó de nuevo a aquella chica con insistencia, volvió a enviarle mensajes similares y le mandó varias fotos de su diminuto pene.

Mensaje que Carlos envió a una joven a través del chat de Facebook. La Fiscalía lo incluye en su escrito de acusación. E. E.

La investigación policial llegó al Juzgado de Instrucción número 11 de Málaga. El pasado 3 de abril la Fiscalía presentó el escrito de acusación contra Berru, cuyo nombre es Carlos B. G.. En él, el ministerio público solicita dos años de prisión para el acusado de cometer los delitos de exhibicionismo ante menores y de acoso por las telecomunicaciones.

EL ESPAÑOL contactó con Carlos este viernes pasado. En conversación telefónica con el periodista, Berru aseguró que cometió "un error". "Me equivoqué -añadió-. Se lo reconozco a usted, como ya lo hice cuando declaré en comisaría. Pido disculpas". 

El acusado añadió que envió esos mensajes por su dificultad para entablar relaciones personales con mujeres. "Sólo lo hice para ligar. Nunca pensé que tendría estas consecuencias para mí." 

ACTIVO EN WEBS PARA ENCONTRAR PAREJA

Carlos B. G. nació el 26 de febrero de 1987. Hace menos de tres meses cumplió los 30 años. Aficionado al baloncesto, a la música, al cine y a salir de noche, tiene abiertos varios perfiles en redes sociales que ya no usa y otros en webs para encontrar pareja. En estas últimas se muestra muy activo.

En una de ellas, Twoo.com, Berru se define así: “Soy moreno, mido 1.78, soy normalito de cuerpo, ojos azules. Me encanta el deporte, ni bebo ni fumo y me gusta salir con mis amigos, el cine, la música y la buena compañía”.

Berru envió un vídeo en el que aparecía masturbándose a una joven, que le denunció.

En dicho perfil, Carlos, que dice residir en un pueblo de Málaga, asegura que estudia “administrativo”, que es “hetero” y está “soltero”, que le gustan las mujeres y que busca una relación a largo plazo.

“Soy un chico sencillo y sensible, y mu enamoradizo, asike tener cuidado. Un bsss”, añade. Además, incluye varias fotos suyas en distintos contextos: con americana junto a un árbol de Navidad, con sudadera sentado sobre una cama medio abierta, o vistiendo un polo verde delante de una parada de autobuses.

APERTURA DE JUICIO ORAL

En el escrito de acusación, fechado a principios de abril, el fiscal Jacobo Fernández-Llebrez Castaño solicita al juez instructor la apertura de juicio oral contra Carlos B. G.

En él detalla los dos casos en los que Berru, “guiado por su ánimo libidinoso”, acosó a dos mujeres (una de ellas, menor). Para ello, usó su perfil de Facebook en ambas ocasiones.

El fiscal reconstruye los hechos y aporta dos de los mensajes enviados a las jóvenes mediante el chat de dicha red social. En ellos, el acusado habla del tamaño de su pene (tres centímetros), asegura que es “el más pequeño de España” y añade, entre otras cosas, que está dispuesto a pagar 20 euros para que se rían de él mientras le observan su miembro viril.

Férnández-Llébrez Castaño explica que dichos hechos son constitutivos de un delito de exhibicionismo en el caso de la menor (artículo 185 del Código Penal), y otro de acoso por telecomunicaciones en el de Mónica (art. 172).

En su escrito, que se le trasladará al abogado de Carlos B., el fiscal solicita un año de prisión para él por cada uno de los dos delitos que le imputa. También pide la prohibición de acercarse a la menor en un radio de 500 metros.

En su escrito de acusación, el fiscal solicita para Carlos B. G. dos años de prisión. E. E.

EL 0,14% DE LA POBLACIÓN MASCULINA TIENE MICROPENE

En los humanos se conoce como microfalosomía a cuando un varón adulto tiene un micropene. Se trata de un miembro viril de longitud sumamente corta -menos de 7 centímetros en erección- medido desde el hueso pubiano hasta la punta del glande.

Según la publicación especializada BJU International, el referente para las asociaciones y sociedades de urología en el mundo anglosajón, un 0,14% de la población masculina del planeta sufre esta condición. Aunque no existe una solución definitiva para el micropene, a algunos jóvenes se les prescribe terapia hormonal para estimular el crecimiento de sus genitales.

Desde tiempos remotos se ha reforzado la idea de que la hombría y la virilidad dependen del tamaño del pene, una cuestión que preocupa a la mayoría de hombres. Éstos con frecuencia se comparan con los demás y piensan que el suyo es más pequeño. Se conoce como el síndrome del vestuario, el cual conlleva frustraciones, soledad y obesidad.

La longitud del pene no está relacionada con el placer sexual del varón pero sí con el de la mujer. El placer de las féminas está relacionado con el contacto con el clítoris, la zona exterior de la vulva y la entrada de la vagina. Por tanto, la microfalosomía no permite que la mujer alcance un orgasmo vaginal durante el coito.

“PROBLEMAS PARA LA PENETRACIÓN”

“Un pene que mide menos de ocho o nueve centímetros en erección puede tener problemas para la penetración y, por tanto, para el coito”, apuntaba a EL ESPAÑOL recientemente el doctor Eduard Ruiz Castañé, especialista en andrología, la parte de la medicina dedicada a la función sexual y la reproducción masculina, de la Fundación Puigvert de Barcelona. 

Según un estudio publicado en la BJU International en 2015, la longitud media del pene flácido a nivel mundial es de 9,16 centímetros (en erección, 13,2). Ese dato lo extraía un grupo de cinco investigadores que hicieron acopio de las medidas genitales de algo más de 15.500 hombres procedentes de 17 países de todo el mundo.

En la muestra se consideraron miembros desde Tanzania y Nigeria, hasta Estados Unidos y Corea del Sur, pasando por varias naciones de Oriente Medio y Europa. Pero entre ellas no figuraba España. Berru, de medir su pene esos tres centímetros de los que hablaba, habría bajado la media. Aunque en la conversación que mantuvo con EL ESPAÑOL se desdijo. "No tengo un micropene. Me mide más de esos tres centímetros de los que hablaba".

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