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Salud

Cirugía refractiva: corregir la miopía y recuperar la libertad de ver sin gafas

Las técnicas láser y las lentes intraoculares fáquicas ofrecen diferentes alternativas para corregir la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Conocer sus posibilidades, requisitos y riesgos es el primer paso para tomar una decisión informada

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Despertarse y ver el reloj sin buscar las gafas, practicar deporte sin lentillas o disfrutar de un día de playa sin preocuparse por la graduación. Así, para muchas personas con miopía, dejar de depender de una corrección óptica no es una cuestión estética, sino una oportunidad para mejorar su calidad de vida.

La cirugía refractiva permite corregir determinados defectos de refracción mediante técnicas láser o implantes de lentes intraoculares. Pero ¿qué opción es la más adecuada? ¿Todo el mundo puede operarse? ¿Y qué ocurre con los miedos a una intervención ocular?

Desde el Instituto Oftalmológico Victoria de Rojas - Centro Médico Ribera Assistens, en A Coruña, explican las alternativas y la importancia de estudiar cada caso de manera individualizada.

Láser o lente intraocular: dos formas de corregir la miopía

La miopía provoca una visión borrosa de los objetos lejanos porque las imágenes se enfocan por delante de la retina. Las gafas y las lentillas permiten compensarla, pero la cirugía refractiva es el único método de corrección definitivo.

Las técnicas láser actúan sobre la córnea, modificando su forma para corregir la graduación. Entre las más utilizadas se encuentran el FemtoLASIK, la PRK y el SMILE.

El FemtoLASIK utiliza un láser de femtosegundo para crear una fina lámina corneal y un láser excímer para realizar la corrección. Permite una recuperación visual muy rápida, pudiendo hacer vida normal al día siguiente de la intervención.

La PRK es una técnica de superficie que no necesita crear una lámina corneal. Puede ser una alternativa en determinados pacientes con córneas más finas, aunque la recuperación suele ser un poco más lenta y ocasionar alguna molestia.

Por su parte, el SMILE permite extraer un pequeño lentículo de tejido corneal a través de una microincisión. Se emplea habitualmente para corregir miopía y astigmatismo y puede resultar especialmente interesante en personas que practican deporte o realizan actividades físicas.

"Las principales diferencias entre las distintas técnicas láser son la velocidad de recuperación y las molestias postoperatorias, pero todas ellas son igualmente eficaces en la corrección de la miopía", explica la Dra. Victoria de Rojas.

¿Qué requisitos debe cumplir un paciente para someterse a cirugía refractiva?

Depende de la técnica. Las intervenciones con láser se realizan generalmente a partir de los 18 años y los implantes fáquicos, de los 21, siempre que la graduación se haya mantenido estable durante al menos dos años. Además, una exploración preoperatoria rigurosa es esencial. La topografía y la paquimetría corneal, la valoración de la lágrima, aberrometría y el estudio de las estructuras oculares permiten identificar a los pacientes que pueden beneficiarse de la intervención y descartar aquellos en los que no sea recomendable.

¿Cuándo se recomienda una lente intraocular fáquica?

Las lentes intraoculares fáquicas se colocan detrás del iris y delante del cristalino natural, que se conserva.

Estas lentes pueden utilizarse para corregir miopía, hipermetropía y astigmatismo en pacientes seleccionados. La lente fáquica presenta una serie de ventajas frente a la cirugía corneal con láser: no induce ojo seco, siendo más adecuada para pacientes con problemas de sequedad ocular; no retira tejido corneal, lo que permite tratar pacientes con córneas finas o alteradas en los que no es posible aplicar el láser, y no altera la forma de la córnea por lo que no induce aberraciones ópticas, lo cual es importante en la corrección de graduaciones altas de pacientes jóvenes, conservando la sensibilidad al contraste y ofreciendo una excelente calidad visual. Permite tratar además graduaciones elevadas que se encuentran fuera del rango de la corrección con láser.

Se trata de un procedimiento aditivo reversible que no altera ni la córnea ni el cristalino. Ello lo hace especialmente interesante a futuro porque no limita las opciones que se presentan cuando el paciente desarrolla catarata y se puede optar, como en cualquier otro paciente no intervenido, por el implante de lentes de visión simultánea para la corrección de la presbicia.

En todo caso, conviene insistir en que no hay una técnica, láser o lente implantable, que sea la mejor de forma universal; gracias a la existencia de ambas alternativas podemos ofrecer soluciones personalizadas a un abanico más amplio de pacientes.

Actualmente, la elección entre láser e implante de lente intraocular no depende únicamente de las dioptrías. La edad, la estabilidad de la graduación, la córnea, la superficie ocular y las expectativas del paciente son factores que deben analizarse cuidadosamente antes de decidir qué alternativa proporciona la mejor combinación de resultados visuales, seguridad, calidad visual y estabilidad a largo plazo. Y si en la exploración se encuentran contraindicaciones o los resultados que puede ofrecer la cirugía no coinciden con las expectativas, en algunos casos no se puede realizar la cirugía ni con láser ni con lente implantable, o puede ser necesario esperar.

Más allá de la técnica: la importancia del cirujano

La doctora Victoria de Rojas cuenta con más de 25 años de experiencia en cirugía refractiva, de cataratas y en el tratamiento médico y quirúrgico de patologías del segmento anterior del ojo.

Recientemente, ha sido elegida presidenta de la Sociedad Española de Cirugía Ocular Implanto-Refractiva (SECOIR), tras la celebración de su 41.º Congreso en A Coruña. Compagina su actividad clínica y quirúrgica como jefa del Servicio de Oftalmología del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC) con la dirección médica del Instituto Oftalmológico Victoria de Rojas y su labor docente como profesora asociada de Ciencias de la Salud de la Universidad de Santiago de Compostela.

Tiene múltiples publicaciones en revistas de impacto y participa activamente en los congresos más importantes de la especialidad. Recientemente, en el último congreso de la Sociedad Europea de la Catarata y Cirugía Refractiva celebrado en Londres (la más importante del mundo en esta especialidad, con más de 13.000 oftalmólogos asistentes), participó tanto como ponente como miembro de jurado; además presentó un video de una cirugía que acabó siendo elegida como uno de los contenidos más destacados del congreso.

Su trayectoria pone de manifiesto la importancia de que este tipo de procedimientos sean realizados por profesionales con formación especializada, experiencia quirúrgica y actualización científica continua. Por ello, a la hora de elegir operarse, la experiencia y cualificación del cirujano que llevará a cabo la intervención debe ser un factor tan importante como valorar que el centro elegido disponga de tecnología de última generación o pueda llevar a cabo todas las técnicas disponibles.

Los miedos más frecuentes antes de operarse

El temor a que algo salga mal durante una cirugía ocular es una preocupación habitual. También lo son el miedo al dolor, a perder visión, a no colaborar correctamente durante la intervención o a no conseguir el resultado esperado.

Sin embargo, las técnicas actuales se realizan con anestesia tópica y de forma ambulatoria. En ningún caso la intervención resulta dolorosa. En el postoperatorio pueden aparecer molestias leves, cuya intensidad y duración varían según el procedimiento.

"El motivo más extendido es el miedo y el rechazo visceral o instintivo a que nuestro ojo sea manipulado desde el exterior», señala la doctora Victoria de Rojas. “La información rigurosa, transparente y basada en la evidencia es una herramienta fundamental para afrontar estos temores", apunta.

¿Te planteas dejar de depender de las gafas?

La cirugía refractiva es una decisión personal y electiva. No todas las personas necesitan operarse ni todas son candidatas a las distintas técnicas. El objetivo debe ser conseguir una visión adecuada y mejorar la calidad de vida sin comprometer la salud visual.

Si la miopía limita tu día a día y te estás planteando una solución definitiva, solicita una valoración oftalmológica y descubre qué alternativas pueden adaptarse a tus ojos y a tus necesidades.

En el Instituto Oftalmológico Victoria de Rojas, en la calle Federico García de A Coruña, se realiza un estudio individualizado para valorar las opciones disponibles, desde la cirugía láser hasta las lentes intraoculares fáquicas.