Víctor Arufe, divulgador.
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El divulgador gallego Víctor Arufe: "Cuidar nuestra salud merece un lugar entre nuestras prioridades"
El profesor de la UDC participa este viernes en la Jornada de alimentación saludable de Vegalsa-Eroski. El evento ofrecerá además dos mesas redondas: una sobre la importancia de generar hábitos desde la infancia para estar saludables y otra centrada en el deporte como eje para mejorar el bienestar físico y mental
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Regresa a A Coruña la Jornada de alimentación saludable de Vegalsa-Eroski. El evento, abierto al público mediante inscripción previa (hay plazas limitadas) y que este año se celebra bajo el lema "Buenos hábitos, buena vida", tendrá lugar en Palexco el viernes 2 de octubre y busca dar a conocer proyectos impulsados desde la compañía de alimentación y aquellos que apoya la compañía para promover el cuidado personal.
Una jornada que ya se ha convertido en una cita imperdible para muchas personas como el alumnado y el profesorado del Liceo La Paz, del CIFP Ánxel Casal o de la Escuela de Hostelería de A Coruña que, cada año, comparten y absorben conocimiento sobre una vida saludable. El acto celebra este 2026 su sexta edición y podrá disfrutarse entre las 10:00 y las 13:30 horas de forma gratuita.
El primer contenido del que podrá disfrutar el público es la mesa redonda "Sembrar hábitos para cosechar salud" con la coordinadora de los programas Visita tu súper y Mates en tu súper en Vegalsa-Eroski, Eva Capelete; la profesora de Educación Primaria y Coordinadora de Plurilingüismo en el Colegio Santo Domingo de A Coruña, María Fontal Alonso; y la técnica de Responsabilidad Social Empresarial en Vegalsa-Eroski, Nerea Quintela.
El responsable de Marketing y Relaciones Institucionales del Básquet Coruña y excapitán del club, Álex Hernández; la psicóloga y técnico de Promoción de la salud de la Asociación Española Contra el Cáncer en A Coruña, Rosa Trillo; la responsable de Actividad Física y Deporte en la Fundación ENKI, Tania Monteagudo; y el jefe de eventos de La Voz de Galicia, Luis Veiga; estarán desde las 11:00 horas en la mesa "Cuerpo en movimiento, vida en equilibrio".
La pausa café de las 12:00 horas dará lugar media hora después a la ponencia "Empieza hoy. Estrategias para una vida plena" de la mano del divulgador Víctor Arufe. La intervención está dirigida al público general, que podrá disfrutar de una amena charla del profesor de la UDC, experto en exponer de forma práctica, original y novedosa las estrategias para trabajar variables que mejoran el bienestar de las personas según la ciencia.
Hablamos con Víctor Arufe unos días antes de su participación en el evento y el divulgador nos da unos trucos para empezar a cambiar nuestros hábitos y mejorar nuestra salud.
¿Qué van a encontrarse los asistentes a la VI Jornada de alimentación saludable de Vegalsa-Eroski con su conferencia?
La conferencia es una invitación a repensar qué significa vivir bien, a detenernos en analizar la vida actual que tenemos y cómo podemos mejorarla. Está basada en mi libro Empieza hoy. Estrategias para una vida plena, abordo el bienestar desde la evidencia científica, como algo que se construye atendiendo a varias dimensiones: la física, la psicológica, la social y la afectivo-emocional. Compartiré ideas prácticas para mejorar la salud y bienestar.
No se trata de perseguir una felicidad perfecta y continua ni de añadir más obligaciones a la agenda, sino de hacer pequeños cambios realistas que nos acerquen a una vida más satisfactoria. Me gustaría que cada persona saliera con una pregunta concreta: ¿qué puedo empezar a hacer hoy para vivir un poco mejor?
La frase de François-René de Chateaubriand nos recuerda que la verdadera felicidad cuesta poco; si es cara, no es de buena clase. Es similar a la búsqueda de la ataraxia que buscaban los filósofos griegos antiguos.
¿Qué consejos principales le daría a una persona que quiere adquirir hábitos saludables en su vida?
Le diría que no intente cambiarlo todo de golpe. Conviene elegir una acción pequeña, concreta y posible, asociarla a un momento o contexto habitual y repetirla con flexibilidad.
Por ejemplo, reservar un espacio en el día para moverse, aunque al principio sean diez o quince minutos. A menudo decimos que no tenemos tiempo, pero cuidar la salud también merece un lugar entre nuestras prioridades. No hace falta esperar a que aparezca un problema para empezar: podemos incorporar el movimiento poco a poco, de una forma que encaje en nuestra vida.
También ayuda identificar actividades que nos producen placer y darles un espacio real en la agenda, igual que hacemos con las obligaciones. Y es importante no convertir un tropiezo en un abandono: los hábitos no se forman de un día para otro ni existe un plazo universal.
Un estudio sobre formación de hábitos encontró una variabilidad amplia entre personas y conductas. La clave es la constancia, adaptar el objetivo a la propia vida y volver a empezar cuando haga falta.
"A veces pensamos en grandes cambios y olvidamos que una conversación, una buena alimentación, un paseo o una noche de buen descanso también cuentan"
Víctor Arufe, divulgador y profesor de la UDC
¿Cómo influyen nuestros hábitos en nuestro bienestar mental y emocional?
Influyen mucho porque los hábitos organizan buena parte de nuestros días. Dormir poco, alimentarnos mal o pasar muchas horas sin movernos puede afectar a cómo nos sentimos y cómo afrontamos las demandas cotidianas. Por ejemplo, un paseo por el bosque, el mar u otro espacio natural no quita los problemas, pero los calma, te ayuda a buscar soluciones y te cambia la perspectiva.
A la vez, una alimentación saludable, la actividad física, el contacto con otras personas, con animales, la gratitud o el altruismo, el descanso y las actividades que disfrutamos pueden apoyar nuestro bienestar. No significa que una rutina saludable evite todos los problemas emocionales: la salud mental depende de muchos factores y, cuando alguien necesita ayuda, debe poder buscar apoyo profesional.
Pero sí podemos cuidar algunas condiciones diarias que hacen más probable sentirnos con energía, conexión y equilibrio. A veces pensamos en grandes cambios y olvidamos que una conversación, una buena alimentación, un paseo o una noche de buen descanso también cuentan.
Volviendo a la práctica deportiva, la evidencia científica nos confirma que las personas que tienen el hábito de hacer deporte, ya sea con objetivos de salud, estética o de rendimiento deportivo, son personas que tienen disciplina, constancia, resiliencia, autocontrol y perseverancia, cualidades que mejoran el bienestar emocional.
El deporte modifica nuestra mente, la ciencia muestra que el ejercicio cambia la estructura y función cerebral y mejora la cognición y el estado de ánimo.
¿Cómo nos puede ayudar la ciencia a adquirir estos hábitos y a estar mejor con nosotros mismos?
La ciencia puede ayudarnos a crear hábitos saludables. Hay dos cosas importantes a tener en cuenta.
En primer lugar, los hábitos funcionan como "piloto automático". Nuestro cerebro aprende a repetir lo que hacemos en los mismos contextos. Cuando hacemos algo muchas veces en el mismo lugar o momento del día, deja de necesitar esfuerzo consciente y se vuelve automático. La ciencia explica que no se trata de fuerza de voluntad, sino de repetición en el contexto adecuado.
En segundo lugar, nuestro cerebro cambia físicamente con la práctica. Cada vez que repetimos una acción saludable, el cerebro crea y refuerza nuevas conexiones neuronales. Esto se llama neuroplasticidad: nuestra mente literalmente se reorganiza para hacer más fácil lo que practicamos. Es decir, cuanto más lo hacemos, menos esfuerzo nos cuesta.
Algunos trucos que podemos adoptar para potenciar los hábitos es el "cuando... entonces..." Este truco nos ayuda a decidir el hábito antes: "Cuando llegue a casa, me voy a dar un paseo". Así no dependes del momento de motivación.
"Pequeños pasos, grandes cambios" te invita a proponerte un hábito tan fácil que no puedas decir que no. Dos minutos de ejercicio es mejor que ninguno. Luego seguramente cuando pasen dos minutos sigas haciendo unos minutos más.
Cambia tu entorno. Pon la fruta a la vista, deja las zapatillas en la puerta, desconecta el móvil una hora antes de acostarte... Tu entorno guía tu conducta sin que lo notes.
Y el mindfulness. Poner atención plena a lo que hacemos en el día a día: cuando comemos, cuando caminamos o incluso cuando fregamos, nuestro cerebro reduce la reactividad de la amígdala (la zona que dispara el miedo, la ansiedad y el estrés) y fortalece la corteza prefrontal (la zona que razona y toma decisiones). Nos alteramos menos y decidimos mejor.
Muchos hábitos malos (comer por ansiedad, dejar el ejercicio, reaccionar con estrés) ocurren sin que los elijas conscientemente. El mindfulness te entrena a notar el impulso antes de ceder a él, dándote un instante para elegir mejor.
Por último, destacar que los estudios sobre hábitos muestran que el tiempo para automatizar una conducta varía mucho: por eso es mejor diseñar un paso manejable y sostenerlo que frustrarse con una fecha límite rígida. La ciencia orienta; cada persona debe encontrar una forma viable y, para cuestiones clínicas, consultar a profesionales sanitarios.
"Las personas sí se preocupan más por su bienestar que hace 10 o 20 años, pero el porcentaje sigue siendo pequeño. Hay más conciencia, más herramientas y menos estigma. Pero la ciencia también alerta: el bienestar real no se compra, no se filtra en Instagram y no es solo responsabilidad personal. Es también una cuestión colectiva"
Víctor Arufe, divulgador y profesor de la UDC
¿Ha notado algún cambio en la forma en la que las personas priorizan su bienestar?
Percibo que cada vez se habla más de bienestar, salud mental, descanso... Sin embargo, seguimos con un ritmo de vida que no favorece el bienestar. Hoy en día hay mucha información pero también desinformación. La ciencia también lo confirma, en los últimos años ha habido un giro real en cómo las personas entienden y priorizan su bienestar.
Entre los cambios más importantes para bien, está el hecho de que la salud mental dejó de ser un tabú. Hablar de ansiedad, estrés o agotamiento emocional ya no se considera debilidad. La pandemia aceleró este cambio: mucha gente tomó conciencia de su estado emocional porque no tuvo más remedio que mirarlo de frente.
El autocuidado se convirtió en un objeto de interés. Dormir bien, descansar, poner límites, hacer deporte o meditar ya no se ven como lujos, se perciben como necesidades. Especialmente entre los jóvenes, el descanso se reivindica como algo legítimo y necesario, no como pereza.
La gente busca un bienestar más completo ya no basta con "no estar enfermo". Las personas quieren sentirse bien emocionalmente, mentalmente y físicamente al mismo tiempo. Eso es nuevo.
La ciencia, sin embargo, advierte que el bienestar se ha convertido en un negocio. La industria del wellness (apps, retiros, productos, influencers) ha crecido enormemente. El problema es que mucho de esto vende soluciones individuales a problemas que también tienen raíces sociales, como el estrés laboral o la desigualdad.
Las redes sociales, además, tienen doble filo. El hashtag #selfcare en Instagram tiene millones de publicaciones. Eso ha normalizado el autocuidado, pero también ha creado una presión estética: si tu rutina de bienestar no "se ve bonita", parece que no cuenta.
Y cuidarse no debería ser solo responsabilidad nuestra. Uno de los debates más importantes en la ciencia actual es este: cuando todo el peso del bienestar recae en el individuo ("tú debes meditar, tú debes hacer ejercicio, tú debes gestionar tu estrés"), se ignora que muchos problemas vienen de fuera: del trabajo, del entorno, de la sociedad.
Todavía hay mucho acoso laboral, mucho bullying en las escuelas… que impide a una persona conseguir el bienestar completo.
Por todo ello, las personas sí se preocupan más por su bienestar que hace 10 o 20 años, pero el porcentaje sigue siendo pequeño. Hay más conciencia, más herramientas y menos estigma. Pero la ciencia también alerta: el bienestar real no se compra, no se filtra en Instagram y no es solo responsabilidad personal. Es también una cuestión colectiva.
Al mismo tiempo, la vida cotidiana sigue llena de prisas, pantallas, alimentación poco saludable y exigencias, así que existe una distancia entre valorar el bienestar y poder cuidarlo de verdad.
Por eso me interesa insistir en que no hace falta esperar a tener más tiempo, a que todo esté resuelto o a que llegue un momento ideal. Podemos empezar con decisiones pequeñas y compatibles con nuestra realidad. La jornada es una oportunidad para conversar sobre ello desde la alimentación saludable y ampliar la mirada a otros hábitos que también influyen en una vida plena.