Aldoris con su familia de acogida y otras personas voluntarias

Aldoris con su familia de acogida y otras personas voluntarias Cedida

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De África a A Coruña para operarse del corazón: así consiguió Aldoris (10 años) su segunda oportunidad

El programa "Viaje hacia la Vida" ha permitido que 136 menores con enfermedades graves hayan sido tratados en Galicia desde 2003 gracias a la implicación de hospitales, voluntarios y familias de acogida

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Cuando Alicia y Paco asistieron a la cena de Navidad que la Fundación Tierra de Hombres organiza cada año en Santiago, en 2016, no imaginaban que aquel encuentro acabaría cambiando su vida. Allí conocieron de cerca el programa "Viaje hacia la Vida", una iniciativa que traslada a España a niños y niñas de países en desarrollo con enfermedades graves para que puedan recibir tratamientos que serían imposibles en sus lugares de origen.

Aquella primera toma de contacto despertó su curiosidad. Antes de abrir las puertas de su casa quisieron conocer el proyecto desde dentro, por lo que comenzaron como voluntarios acompañando a una menor ingresada en el hospital. Poco después dieron el paso definitivo: convertirse en familia de acogida temporal.

Hoy, casi una década después, ya han acogido a cinco menores. Uno de ellos fue Aldoris, un niño con una grave cardiopatía cuya historia sigue muy presente en la memoria de la familia. "Después del primer acogimiento nos dimos cuenta de que este proyecto merecía la pena. Ahora llevamos cinco y volveríamos a hacerlo sin dudar", explican.

El viaje que cambió el destino de Aldoris

Aldoris llegó a Galicia con apenas seis años. Su corazón necesitaba una intervención que no podía realizarse en su país, por lo que fue trasladado dentro del programa "Viaje hacia la Vida". Tras las primeras revisiones médicas, el pequeño se instaló en la casa de Alicia y Paco, en Santiago, mientras esperaba la operación en el Hospital Materno Infantil de A Coruña.

Ellos recuerdan perfectamente aquel primer encuentro. "Pensábamos mucho en cómo sería la adaptación porque ya era un niño mayor y no sabíamos cómo nos comunicaríamos. Pero nos sorprendió muchísimo. En muy poco tiempo ya entendía y hablaba español", añaden.

La adaptación fue mucho más sencilla de lo que imaginaban. "Comía de todo, dormía toda la noche y era muy cariñoso. Se integró enseguida en nuestra forma de vida", afirman.

Pero aquellos primeros días convivían con una preocupación constante: la operación. "La espera es de lo peor que se lleva. Son momentos muy duros en los que solo esperas que lleguen buenas noticias", añaden.

En el caso de Aldoris, los primeros momentos tras la intervención fueron especialmente delicados: "Al principio las noticias no eran demasiado esperanzadoras, pero después se recuperó muy bien y pudo volver con su familia".

Durante el tiempo que los menores permanecen en Galicia, Alicia y Paco intentan que la enfermedad no marque su día a día. "Nuestra intención es que formen parte de la familia. Que compartan nuestras comidas, nuestras reuniones familiares, nuestros amigos… No somos sus padres, pero intentamos que su vida aquí sea lo más normal posible", añaden.

Ese cariño termina creando recuerdos imborrables. Uno de ellos ocurrió el día que Aldoris vio el mar por primera vez. "Se quedó impresionado. Al principio le daba respeto entrar en el agua, pero después no había manera de sacarlo", declaran.

Son momentos sencillos, pero que reflejan que la acogida va mucho más allá de ofrecer un techo mientras dura un tratamiento médico.

El momento de decir adiós

La recuperación llega, las maletas vuelven a prepararse y el regreso a casa pone el punto final a una experiencia tan intensa como breve. "Todas las despedidas son tristes porque se crea un vínculo muy fuerte", reconocen.

Aun así, aseguran que la satisfacción pesa mucho más que la tristeza: "Vernos regresas sanos con su familia hace que todo haya merecido la pena".

Las normas del programa establecen que las familias de acogida no mantengan contacto posterior con los menores, una condición que aceptan desde el primer momento quienes deciden participar en esta iniciativa solidaria.

Detrás de cada historia, una gran red solidaria

Historias como la de Aldoris son posibles gracias al programa "Viaje hacia la Vida" de la Fundación Tierra de hombres España, una iniciativa que funciona desde 1994 y que llegó a Galicia en 2003.

El proyecto ofrece una oportunidad a niños y niñas con enfermedades graves que no pueden ser tratados en sus países por falta de recursos, tecnología o medios económicos. El proceso comienza con la valoración médica y social en el país de origen y continúa con el traslado a España, donde los menores cuentan con el acompañamiento de voluntarios, familias de acogida y equipos sanitarios especializados durante todas las fases del tratamiento.

La colaboración del Servizo Galego de Saúde ha sido clave para el desarrollo del programa. Hasta julio de 2026, 136 menores habían sido tratados en Galicia, la mayoría con cardiopatías complejas, gracias al trabajo conjunto de cirujanos, cardiólogos, personal de UCI, enfermería, trabajadores sociales, voluntarios y las familias que, como Alicia y Paco, convierten su hogar en una segunda casa.

Desde Tierra de Hombres destacan que el éxito del programa reside precisamente en esa cadena solidaria, formada por decenas de personas que trabajan coordinadamente para ofrecer una nueva oportunidad de vida a niños especialmente vulnerables.

Un compromiso que continúa

Cinco acogimientos después, Alicia y Paco siguen teniendo claro qué responderían a quienes dudan si participar. "Que no se lo piensen. Todos los miedos desaparecen en cuanto llega el primer niño a casa. Es una experiencia muy difícil de explicar porque hay que vivirla", añaden.

La experiencia también les ha transformado a ellos: "Hemos aprendido a dedicar nuestro tiempo y nuestro cariño a personas que lo necesitan para seguir viviendo y tener esperanza de futuro".

Y cuando se les pide resumir en una sola frase qué significa abrir las puertas de su casa a un niño como Aldoris, la respuesta llega sin apenas pensarlo: "Amor incondicional y esperanza de vida".

Tierra de hombres recuerda que el programa "Viaje hacia la Vida" continúa buscando familias de acogida, personas voluntarias y colaboradores que quieran contribuir a que más niños puedan acceder a tratamientos médicos. Quienes deseen recibir información pueden contactar con la delegación de Galicia en el correo electrónico deleg.galicia@tierradehombres.org.