La doctora gallega Ana Patiño.

La doctora gallega Ana Patiño. Manuel Castells - Universidad de Navarra

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La gallega Ana Patiño investiga cómo curar el cáncer infantil con virus: "Es la misión que tenemos en la vida"

La especialista en genética forma parte de un equipo de la Clínica Universidad de Navarra

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Hace algo más de 30 años, Ana Patiño (A Coruña, 1968) acababa sus estudios en Biología en Navarra. Desde entonces, esta doctora se ha especializado en genética clínica y es directora de la Unidad de Medicina Genómica de la Clínica Universidad de Navarra (CUN). Junto a la doctora Marta Alonso, como investigadora principal, y el doctor Jaime Gallego, neurólogo, la gallega forma parte de un equipo que desarrolla terapias avanzadas para tumores pediátricos.

Pero el interés de Ana por la genética no comenzó centrado en el cáncer. De familia trabajadora en el muelle coruñés, la doctora tenía en casa ejemplos de trabajo duro y constancia, pero no del ámbito biológico, un interés que le viene desde niña. "Me recuerdo siempre queriendo ser lo que soy. Hoy en día hacemos bastante mentorización para que las personas más jóvenes vean dónde están los palos en la rueda, pero yo tenía ya una idea clara de lo que quería ser, aunque no tenía claro cómo llegar a serlo".

Genética clínica, la especialidad de la doctora Patiño, se imparte a día de hoy solamente en una institución. Y cuando ella estudiaba, en los años 80, su padre fue quien la impulsó a finalizar sus estudios en Navarra.

"Mi padre me decía que hiciera Medicina, pero a mí me gustaba la biología porque me gustaba la genética y la tecnología. No me arrepiento, pero sí creo que estaba acertado él, porque igual hubiera llegado más fácil a través de la medicina", cuenta recordando con cariño a su padre. Más rápido o más despacio, la coruñesa logró su objetivo: "Yo quería ser una persona que se dedicara a la investigación en enfermedades genéticas; a buscar terapias".

Ahora, desde la CUN, la doctora Patiño se centra en tumores pediátricos. "El cáncer me deslumbró desde que lo descubrí y cuando vino Marta Alonso fue el encaje perfecto".

Un complemento a las terapias más habituales

Desde Navarra, Patiño trabaja en un laboratorio que desarrolla terapias avanzadas para tumores pediátricos, principalmente del sistema nervioso o sarcomas, su área de trabajo.

Aquí trabajan para pacientes para quienes las terapias habituales no son suficiente. "Es un compromiso que adquirimos hace tiempo, el dedicarnos a, dentro de las enfermedades raras que son los tumores pediátricos, pues a los que no iban bien o para los que no existía ninguna cuota con las terapias actuales".

Su trabajo se basa en el uso de virus o adenovirus modificados, aunque también usan otras herramientas como la terapia de células CAR-T porque "como queremos curar, le estamos dando a todos los palos".

El equipo siempre recuerda que "no queremos privar a los niños de ninguna terapia que haya demostrado alguna utilidad clínica, de manera que nuestros tratamientos tienen que ir bien con quimio, con inmuno, con radio o con lo que se le vaya a dar al paciente".

"Nuestros tratamientos tienen que ir bien con quimio, con inmuno, con radio o con lo que se le vaya a dar al paciente"

Doctora Ana Patiño, genetista centrada en tumores pediátricos

El complemento de estas terapias consiste en virus modificados en su laboratorio que se convierten en "herramientas contra los tumores infantiles".

Pero, ¿cómo un virus se transforma en un aliado? "Cuando empezamos a mí me parecía ciencia ficción, pero Marta me decía: 'No. Solo es ciencia'. Luego lo vi en el laboratorio. El virus tiene una estructura de ADN en la que puedes hacer un corta y pega. Puedes producir el genoma del virus en la configuración que has modificado, aunque tiene un límite, porque no queremos que el virus pierda su capacidad de infectar y de matar".

Estas modificaciones, que parten de una colaboración con Houston y el doctor Ramón Alemany, son dos principalmente: una de ellas cambiando el "enganche", para que entren en receptores de los tumores pediátricos, y la segunda haciendo el virus defectivo en una proteína.

Así se consigue que el virus aunque infecte una célula normal no le afecte y que, si infecta una célula tumoral, debido a sus proteínas, logre acabar con el ciclo celular a través de nuevos viriones.

"De esta manera haces al menos dos efectos. Uno, al estar poniendo un virus dentro de la cabeza haces un reclamo al sistema inmune al lugar de infección y, además, cuando el virus infecta la célula tumoral la mata, mientras que si infecta una célula normal no", resume la doctora.

Esta aplicación de la medicina personalizada permite tratar tumores cerebrales en los que no se pueden realizar intervenciones quirúrjicas. "Nos parecía una estrategia muy buena tratarlos puestos en el paciente, que es lo que hace la radioterapia. Por eso nuestros virus van muy bien con ella", añade. En este caso, el virus completa el trabajo de la radioterapia, algo ya demostrado en el plano teórico. En la práctica, con el desarrollo de esta investigación, "algunos pacientes que no tenían opciones en esa vía de tratamiento pueden tenerla".

Un compromiso "de por vida"

Lo que en su día fue el impulso de su padre, Ana Patiño lo vive ahora con las familias de los pacientes. "Este tipo de vínculo y de débito que tenía hacia mi padre, nosotros como laboratorio lo tenemos hacia los pacientes. Va muchísimo más allá de lo que nos dan, de lo que nos pagan".

Detrás de investigaciones como la suya, además de fondos de administraciones, están las donaciones de diversas fundaciones como la de Martín Álvarez Muelas. "Eso nos habla de la fortaleza que tienen. Es un acto de generosidad sin fronteras que tú dediques el resto de tu vida o una parte muy importante de tu tiempo a que esto no le pase a otras personas, esté el niño con nosotros o no", comenta.

Patiño cita otro caso particular: "Una de las personas más peleonas que conozco sigue desde que su hijo se curó en el año 1990. Piensas, ¿por qué no descansará? Pues por el mismo motivo que no descansamos nosotros, porque es la misión que tenemos en la vida".

Para la investigadora, "que una fundación decida colaborar contigo hace que adquieras un compromiso de por vida".

Avances en el diagnóstico y el tratamiento

En sus décadas de trayectoria, la doctora Patiño ha sido testigo de grandes avances científicos.

"En el diagnóstico del cáncer pediátrico en España en este momento no nos podemos quejar", explica la coruñesa, citando el proyecto nacional PENCIL de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátrica que "democratiza el acceso a las pruebas genéticas en el diagnóstico de un paciente con cáncer", abriendo toda una red nacional de intercambio de muestras de los pacientes, independientemente de dónde se encuentren.

Otros avances se dieron en el campo de las biopsias para la detección de tumores del sistema nervioso central o en el de la medicina personalizada, que también se puede aplicar a niñas y niños.

"Sigue habiendo desequilibrios en las comunidades, pero hemos mejorado muchísimo", resalta.

"En las ciencias, las mujeres somos muchísimo más numerosas pero no estamos representadas donde se toman las decisiones"

Doctora Ana Patiño, genetista centrada en tumores pediátricos

En Galicia, el Centro de Protonterapia será el primero público de España, algo que la doctora conoce de primera mano en Navarra y que celebra para su tierra porque "es muy importante tener este tipo de técnicas disponibles en el mayor número de comunidades posibles".

Poca representación femenina en una profesión llena de mujeres

Los avances en el sector no se limitan a lo científico. Con el paso de los años, Patiño ha visto un incremento en el número de mujeres científicas, aunque queda terreno por conquistar. "En las ciencias, las mujeres somos muchísimo más numerosas en todos los grados, pero no estamos adecuadamente representadas donde se toman las decisiones. No estamos".

A pesar de que Patiño cita el aumento de mujeres en los ministerios o en la dirección de algunos centros como el Instituto de Salud Carlos III, lamenta que "en la industria, los boards están formados por hombres, igual que las consejerías o las gerencias de los hospitales", señala.

Compañera de promoción de la también gallega Marisol Soengas —a quien define como "el sol" mientras el resto "eramos polvo de estrellas"— la doctora añade que en su carrera "nunca he sentido ningún techo de nada, ni de cristal ni nada".

"Mi compañera Marta probablemente te dirá que tenemos que pelear más. Igual tenemos que hacerlo, pero eso también nos da otros atributos que nos favorecen", concluye.