Víctor Manuel en uno de sus conciertos

Víctor Manuel en uno de sus conciertos Cedida

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Víctor Manuel vuelve a A Coruña: "Es una ciudad que quiero y que siempre recuerdo con cariño"

El cantautor asturiano actuará el 12 de diciembre en el Palacio de la Ópera con su gira "Solo a Solas Conmigo"

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Víctor Manuel regresará a A Coruña el próximo 12 de diciembre con una cita que va más allá de la música. El cantautor asturiano actuará en el Palacio de la Ópera dentro de su gira Solo a Solas Conmigo, un espectáculo en el que repasará más de cinco décadas de trayectoria a través de canciones que han marcado a varias generaciones.

La ciudad herculina ocupa un lugar especial en su memoria. Fue precisamente en A Coruña donde conoció a Ana Belén, con quien acabaría compartiendo su vida y buena parte de su carrera artística. Más de medio siglo después, aquel encuentro continúa siendo uno de los recuerdos que más cariño le despiertan. "A Coruña tiene mucho atractivo para mí. Allí conocía a Ana", reconoce a Quincemil.

Con clásicos como Solo pienso en ti, El abuelo Vítor o Quiero abrazarte tanto todavía presentes en su repertorio, el artista afronta esta nueva gira con la misma ilusión por encontrarse con el público. Antes de su regreso a Galicia, reflexiona sobre el paso del tiempo, la evolución de la música y las razones por las que todavía no se plantea abandonar los escenarios.

El próximo 12 de diciembre regresas a A Coruña con la gira "Solo a Solas Conmigo". ¿Qué se va a encontrar el público en este concierto?

El repertorio clásico de toda la vida, canciones que van desde los años sesenta hasta ahora, y alguna canción nueva también. Yo canto porque escribo canciones y periódicamente sigo escribiendo. Me gusta que la gente las conozca. Es verdad que el público quiere escuchar las canciones que ya conoce, pero entre ellas vas introduciendo cosas que crees que también pueden interesarle.

El título de esta gira resulta muy personal. ¿Qué significa "Solo a Solas Conmigo"?

Me refiero al hecho de componer y escribir canciones, que es un ejercicio muy solitario, muy duro y muy agradecido al mismo tiempo. Cuando te sale algo, ya no digo si es bueno o malo, crees que acabas de inventar el hilo negro. Te da un subidón. Es un oficio bellísimo y muy difícil de explicar a quien no compone. No tiene tanto que ver con cuánto sabes de música, sino con ese impulso de querer escribir algo y hacerlo.

Después de tantos años sobre los escenarios, ¿qué te sigue ilusionando al ir de gira y encontrarte con el público?

El público es un veneno. Hace muchos años que me preguntan hasta cuándo voy a seguir. Pero a mí me gusta muchísimo cantar. No conozco ningún otro oficio en el que te aplaudan cada tres minutos y es algo de lo que resulta muy difícil prescindir. A veces te retira la mala salud o el hecho de poner entradas a la venta y que la gente no vaya. Entonces sabes que tienes que irte a casa. Pero, mientras eso no ocurra, es muy difícil dejarlo.

"No conozco ningún otro oficio en el que te aplaudan cada tres minutos"

Víctor Manuel, cantautor y productor musical

¿Qué tiene esa conexión con el público para resultar tan adictiva?

Engancha muchísimo. Sientes que estás contando cosas y que existe una comunión con el público. No se trata de convencer a nadie, porque muchas veces ya vienen convencidos de casa. Vienen a corroborar algo que conocen y que quieren escuchar de nuevo. Ese intercambio funciona muy bien. A veces también hay discrepancias, pero son las mínimas.

Sus canciones han acompañado a varias generaciones. ¿Cómo consigues conectar tanto con quienes llevan décadas escuchándole como con los más jóvenes?

Porque vas haciendo capas. En diferentes décadas has tenido canciones conocidas que han interesado a un número suficiente de personas y vas sumando público. Al final tienes una mezcla de edades que funciona muy bien. Como puedes imaginar, los de mi edad son los menos. Hemos bajado muchísimo la edad de asistencia a los conciertos en estos años.

¿Hay alguna canción de tu repertorio que siga emocionándote especialmente cada vez que la interpreta?

No siempre son las mismas. Un día estás más predispuesto para una canción y otro día para otra. Pero hay canciones que, entre comillas, son eternas, porque han atravesado generaciones. Es el caso de El abuelo Vítor, que es de los años sesenta, o Solo pienso en ti, de los ochenta. Por las cosas de las que hablan y por lo que tienen dentro, conectan con mucha gente y consiguen aguantar el paso del tiempo.

El cantautor Víctor Manuel

El cantautor Víctor Manuel Cedida

Y entre esas canciones también hay mensajes que siguen teniendo vigencia.

Hay canciones que tienen muchos años y que sirven tanto para este momento como para hace décadas. Para mí, el máximo ejemplo es Solo pienso en ti. Es una canción inspirada en la historia de un hombre y una mujer con discapacidad intelectual que se conocen y se enamoran. Cuando la escribí, desconocía que dos personas con discapacidad podían enamorarse como tú y como yo.

La pareja consiguió casarse y tener tres hijos. Aquello, hace casi cincuenta años, parecía una historia caída de Marte, porque la discapacidad no tenía entonces la visibilidad que tiene ahora. Que esa canción haya atravesado el tiempo y siga sirviendo para dar visibilidad a la discapacidad es algo maravilloso. Aunque el trabajo duro lo han hecho las familias y las asociaciones. Yo solo he puesto la música.

Has actuado en numerosas ocasiones en Galicia. ¿Qué recuerdos guardas del público gallego y, especialmente, de A Coruña?

Siempre muy buenos. He cantado en muchísimos sitios de Galicia, incluso en lugares donde seguramente ya no se canta. En los años ochenta actuábamos en medio del campo, en discotecas donde regalaban coches... Ese mundo se acabó de alguna manera y ahora está cubierto por las grandes orquestas. Yo participé en todo aquello y canté muchísimo en Galicia.

Pero A Coruña, especialmente, tiene mucho atractivo para mí. Allí conocí a Ana. Estaba haciendo un concierto con Julio Iglesias, que compartíamos a medias, en 1971, en el Pabellón de Deportes que estaba junto a Riazor. Fue en el hotel donde una amiga común nos presentó a Julio Iglesias, a Ana Belén y a mí. Y ella eligió muy bien.

"A Coruña tiene mucho atractivo para mí. Allí conocía a Ana"

Víctor Manuel, cantautor y productor musical

Es un recuerdo muy especial de la ciudad.

Sí, porque siempre está asociado a eso. Son imágenes que no puedo borrar. Yo digo a veces que la vida rima.

Ana iba a rodar una película con Gonzalo Suárez, Morbo, y me lo había comentado. Después me fui a Barcelona y estaba tomando un café cuando entraron dos señores que me reconocieron. Se acercaron y me preguntaron si quería rodar una película con Ana Belén. ¡Imagínate!

Me dieron el guion aquella misma tarde y me dijeron que, si me gustaba, fuera al despacho al día siguiente a las once de la mañana. A esa hora ya había firmado el contrato. Todo ocurrió en 24 horas. Es increíble cómo suceden las cosas.

Y aquel encuentro terminó marcando su vida.

Estábamos destinados a encontrarnos en 1971 y a sobrevivir hasta el presente. Lo cuentas y parece increíble, pero fue así de sencillo.

Si pudieras hablar con el Víctor Manuel que comenzaba su carrera, ¿qué consejo le darías?

Es muy difícil. Teniendo en cuenta que nunca he dado consejos a mis hijos, imagínate si tuviera que dármelos a mí mismo. Aquel que empezaba era una pieza en bruto que había que pulir y de la que podía salir algo o nada.

Yo siempre cuento que los veinte años me dieron para mucho. Hice un montón de canciones que funcionaron muy bien y también tuve mucha suerte. Me presenté a concursos de canciones y recuerdo que un verano gané 125.000 pesetas. En aquella época, con ese dinero podías comprarte un piso.

Pero yo me encerré en casa a escribir canciones. Escribí El abuelo Vítor, La romería, Paxarinos... Y, de repente, me encontré metido en una carrera que no había previsto.

¿Cómo recuerdas aquellos primeros conciertos?

No tenía ni idea de nada. Hacía conciertos de 45 minutos porque no tenía más canciones. Llegaba un momento en el que se acababa el repertorio y me iba para dentro. Era todo muy elemental.

Ahora, después de tanto tiempo, sé muchísimo más sobre cómo se compone, cómo se escriben canciones y cómo hay que presentarse en el escenario. Todo eso lo vas aprendiendo mientras haces camino. Creo que ahora soy muchísimo mejor que cuando tenía 20 años, y ese también es un proceso bonito.

La industria musical ha cambiado muchísimo. ¿Cómo ves la música actual? ¿Hay algo que eches de menos?

Yo siempre digo que cualquier tiempo pasado fue peor. Y en muchos aspectos realmente lo fue. La industria ha cambiado tanto que, para alguien de mi generación, es irreconocible.

Antes comprabas un disco y quizá no comprabas otro hasta seis meses después. Tenías mucha menos información, menos posibilidades de elegir y también menos dinero para escuchar música.

Ahora un chaval tiene Spotify y millones de canciones a su alcance. Creo que es mejor tener más estímulos que menos, pero también tiene sus inconvenientes. La gente picotea muchísimo entre canciones y es difícil que preste atención a una canción completa, a menos que le interese mucho. Creo que ese picoteo es malo para la música.

"Yo siempre digo que cualquier tiempo pasado fue peor"

Víctor Manuel, cantautor y productor musical

¿Crees que la música sigue teniendo la misma capacidad para transmitir mensajes y hacer reflexionar?

Sí, tiene un poder inmenso. A veces la gente de cierta edad desprecia lo que viene detrás, pero yo nunca me arriesgo a hacer eso. En todas las épocas ha habido música buena y mala.

Ahora hay canciones con miles de millones de reproducciones. Algunas son estupendas y otras no me gustan nada, como ha ocurrido toda la vida. Yo escucho música actual también por curiosidad profesional, para saber qué está escuchando tanta gente. Después decido si me gusta o no.

Cuando acabes el concierto del 12 de diciembre en A Coruña, ¿qué te gustaría que el público se llevase a casa?

Creo que se va a llevar lo que espera. Tengo la sensación de que la gente sale con un subidón. Y eso es lo que más alegría me da.

El concierto es muy energético. Me importa mucho que la gente encuentre aquello por lo que ha ido, que escuche las canciones que quiere escuchar y se marche con el ánimo más alto.

Que puedan seguir enamorándose, emocionándose o reflexionando sobre las cosas que contamos en las canciones. Si consigues eso y la gente se va a casa con esa sensación, ¿qué más puedes pedir?

Entonces, ¿tienes ganas de volver a A Coruña?

Muchísimas. Estoy deseando que llegue el 12 de diciembre y encontrarme de nuevo con A Coruña, esa ciudad que tanto quiero y que siempre recuerdo.