Receta de cocido gallego.
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La mejor receta de carnaval para reunir a la familia alrededor de la mesa: cocido gallego tradicional
Tatiana, de Ruido en la Cocina, nos trae una receta de cocido gallego tradicional donde el Aceite de Oliva Virgen Extra Abril se convierte en el hilo conductor que une y realza todos los sabores
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Hay platos que no se cocinan: se viven. En Galicia, el cocido es uno de ellos. Un ritual de invierno (aunque no solo), una excusa perfecta para sentar a muchas personas alrededor de una mesa, alargar la sobremesa y volver a casa con la sensación de haber comido algo que va mucho más allá de una receta.
Este cocido gallego tradicional es de esos que huelen a cocina de pueblo, a olla grande, a paciencia y a producto de verdad. No tiene trucos modernos ni atajos, pero sí una combinación perfecta de carnes, legumbres, verduras y caldo que lo convierte en uno de los grandes platos de la gastronomía española.
Y lo mejor: aunque impresiona por su lista de ingredientes, no es complicado. Solo necesita tiempo, mimo, buena planificación y unas Gotas de Abril.
Ingredientes (para 6–10 personas)
Carnes y embutidos
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1 trozo de morro de cerdo o media cachola
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1 oreja de cerdo o media cachola
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200–400 g de panceta desalada
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1 trozo de costilla de cerdo desalada
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1 lacón de cerdo desalado
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600 g de carne de ternera para cocer (morcillo, jarrete o falda)
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3 chorizos
Legumbres y verduras
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500 g de garbanzos secos
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4 patatas medianas, peladas y enteras
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1 manojo de grelos (aprox. 1 kg)
Para la sopa
- 1–2 litros de caldo del cocido
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Fideos finos
Otros
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Sal al gusto
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Aceite de oliva virgen extra Abril
Preparación previa (el día anterior)
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Como todo buen cocido, este empieza el día antes.
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Lo primero es desalar las carnes saladas: morro, oreja, panceta, costilla, lacón y cachola. Se cubren con agua fría y se dejan en remojo, cambiando el agua cada 5–6 horas.
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En paralelo, se ponen los garbanzos en remojo durante al menos 12 horas, también en agua fría.
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Este paso es clave para que todo quede en su punto al día siguiente.
Elaboración de la receta.
Al día siguiente: la magia empieza en la olla
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En una olla grande se colocan todas las carnes y los garbanzos (mejor en una bolsa de malla para poder sacarlos fácilmente). Se cubren con agua fría y se lleva al fuego sin añadir sal.
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Cuando rompa a hervir, se espuman las impurezas que suben a la superficie y se baja el fuego para que hierva de forma suave y constante.
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Mientras tanto, en otra olla se pone agua a hervir y se escaldan los grelos durante un minuto. Este paso es opcional, pero elimina parte del amargor y los deja mucho más suaves y agradables. Se escurren y se reservan.
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Tras aproximadamente una hora y media de cocción, algunas carnes y los garbanzos ya estarán en su punto. Se pueden ir retirando a fuentes, tapándolos con papel de aluminio o manteniéndolos calientes en el horno a 50 ºC.
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Cuando todo esté cocido, el caldo que queda en la olla es oro líquido: con él se harán las patatas, los grelos y, por supuesto, la sopa.
Cómo preparar la sopa del cocido (dos formas de hacerlo)
Aquí entran en juego los gustos personales.
Opción 1
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Se separan 1–2 litros de caldo, se cuelan y se llevan a ebullición. Se añaden los fideos y se cuecen durante un minuto. Se ajusta de sal y se mantiene caliente.
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En el resto del caldo se añaden los grelos, las patatas enteras y los chorizos, retirándolos a medida que estén listos para servir.
Opción 2 (la más sabrosa)
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En el caldo donde se cocieron las carnes y los garbanzos se añaden directamente los grelos, los chorizos y las patatas. Cuando todo esté en su punto, se cuela el caldo y con él se prepara la sopa de fideos.
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Así, el caldo recoge también el sabor del chorizo y de la verdura, quedando aún más intenso y aromático.
Cómo servir el cocido gallego
Como manda la tradición, primero se sirve la sopa bien caliente y después llegan las fuentes: las carnes por u lado, los garbanzos junto a los chorizos y los grelos con las patatas por otro.:
Y entonces, el toque final: unas Gotas de aceite de oliva virgen extra Abril, gallego y de calidad, para regar las carnes, los grelos y las patatas. Un gesto sencillo que lo cambia todo.