Una factura de una terraza.
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El gesto de pagar 'todo junto' se consolida en la hostelería de A Coruña: "Solo le veo ventajas"
Diferentes locales cobran una única cuenta por mesa y descartan los pagos individuales por comensal. Cadenas de restauración rápida ya lo tienen aplicado en sus protocolos desde hace años
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Llega el momento de pagar la cuenta en una mesa en un local de A Coruña y la pregunta a la que los comensales están acostumbrados ya no es solo si efectivo o tarjeta, sino todo junto o separado. No obstante, cada vez hay una tendencia mayor a que cada mesa lleva una sola cuenta, desechando la opción de pagar cada persona su parte, bien sea en proporción o por producto consumido.
Roberto López, responsable de la Garimbota, pone voz a una problemática que, según explica, afecta de forma directa al ritmo de trabajo diario en bares y cafeterías: la creciente tendencia a dividir las cuentas por comensal.
López es claro al valorar esta práctica y no oculta su postura crítica. "A la cuenta separada no le veo ninguna ventaja, sinceramente. Para nosotros es todo lo contrario, es un problema constante", afirma. Según explica, el proceso de cobro se complica especialmente cuando cada cliente solicita pagar de forma individual y con distintos métodos de pago.
"Cada uno quiere pagar lo suyo, cada uno con tarjeta. Al final se generan problemas porque hay cosas que quedan sin pagar o discusiones de eso no era mío o yo ya me fui", relata.
En su experiencia, este tipo de situaciones no solo ralentizan el servicio, sino que también generan fricciones innecesarias tanto para el personal como para los propios clientes.
El tiempo perdido
Uno de los principales inconvenientes, señala, es el tiempo que se pierde en cada operación. "Te retrasa muchísimo el trabajo. Uno saca la tarjeta, no funciona, otro mira el móvil, otro cambia de método… y al final para cobrar 20 o 30 euros puedes tardar muchísimo más de lo normal", explica.
"La cuenta separada no le veo ninguna ventaja, sinceramente. Para nosotros es todo lo contrario, es un problema constante"
Roberto López, Hostelero
En la Garimbota, como en muchos otros locales de la ciudad, han optado por intentar ordenar este tipo de situaciones siempre que el servicio lo permite. "Si no estamos muy apurados, intentamos adaptarnos, pero cuando hay prisa lo decimos claramente: tiene que ser una sola cuenta", comenta López.
Según apunta, esta no es una problemática aislada, sino una tendencia generalizada en la hostelería actual. "El 90% de los locales están igual. Es un despropósito en muchos casos porque complica todo el sistema de trabajo", asegura.
Un pago de cuatro euros por comensal y con tarjeta
Para ilustrarlo, recuerda una anécdota que le trasladó otro profesional del sector en la zona de Santa Cristina. "Me contaron el caso de un local donde reservaron una mesa de 14 personas para un cumpleaños. Estuvieron más de dos horas y el gasto medio por persona fue de apenas cuatro euros. Y cada uno pagó lo suyo, con tarjeta", relata.
La situación, según explica, llegó a saturar el servicio. "El encargado me decía que tardó unos 15 minutos solo en cobrar esa mesa. Y mientras tanto, el resto de clientes esperando. Es una cadena que se rompe completamente", añade.
"Si no estamos muy apurados, intentamos adaptarnos, pero cuando hay prisa lo decimos claramente: tiene que ser una sola cuenta"
Roberto López, Hostelero
Más allá del caso concreto, López insiste en que el impacto no es solo económico, sino también organizativo. "El problema no es solo cobrar, es todo lo que arrastra: colas, esperas, estrés en cocina y barra… todo se ralentiza", apunta.
Por ello, defiende la necesidad de volver, en la medida de lo posible, a un modelo de pago más unificado en grupos. "Ventaja para nosotros, que paguen en conjunto. Desventajas de las cuentas separadas, todas las que te puedas imaginar", resume.
Ninguna ventaja cobrar a cada persona
Otro local donde se apuesta por el ticket por servicio y no por comensal es uno de los emblemáticos en la zona centro. Se trata de la Bombilla, recientemente condecorado con un solete de Repsol. "Las ventajas para el hostelero, a mi modo de ver, no es ninguna. Cobrar a cada persona por separado requiere tiempo y más atención de que nada se quede sin cobrar", explica Diana, una de sus responsables.
"Nosotros lo que hacemos cuando la gente lo pide, pero hay locales reacios a hacerlo y cada vez son más", concluye.
El ejemplo de las cadenas de comida rápida
La dinámica de trabajo de los restaurantes de comida rápida ha adaptado esa tendencia a un ticket único por petición desde hace años.
Así, comprobado por Quincemil, las principales cadenas de este sector de fast-food presentan todas un único ticket por encargo, aunque esta sí es cierto que puede hacer una petición cada comensal. Cada vez, de hecho, se popularizan más los kioscos de autopetición, en detrimento de la atención personal.
No obstante, si un grupo pide todo en un único encargo, deberá abonarse por parte de una persona.
Una tendencia cada vez mayor
Héctor Cañete, presidente de la asociación provincial de hosteleros, explica que "el gran problema que nos genera el cobro separado es la pérdida de tiempo para los camareros, que al final tienen que ponerse a contar y apuntar uno a uno lo que ha consumido cada persona en mesas de 12 o 15 comensales".
En este sentido, añade que "incluso se dan situaciones muy complejas, con raciones a medias y clientes que piden dividir cada plato, lo que alarga muchísimo el proceso".
Además, subraya que "esto hace que un camarero pueda perder fácilmente entre cinco y diez minutos solo en cobrar una mesa, algo que no tiene mucho sentido desde el punto de vista del servicio".
Por ello, defiende que "poco a poco hay que tender a que las mesas que consumen juntas paguen también de forma conjunta", recordando que "hoy en día, con herramientas como Bizum, es mucho más sencillo organizarse entre los propios clientes".