El interior del restaurante Detomás en A Coruña

El interior del restaurante Detomás en A Coruña Quincemil

Ofrecido por:

GastroCoruña

La subida de costes aprieta a la hostelería de A Coruña: "Cada vez trabajamos con menos margen"

Pese al encarecimiento de materias primas, energía, salarios e impuestos, muchos locales de A Coruña optan por no trasladar toda la subida al cliente y reducen sus márgenes para mantener precios

Te puede interesar: El clásico de Cuatro Caminos, en A Coruña, que lleva medio siglo triunfando con su tortilla

Publicada

Salir a comer o cenar en A Coruña es hoy más caro que hace unos años, aunque muchos restaurantes de la ciudad están optando por asumir ellos mismos el incremento de costes para no trasladarlo todavía al cliente.

La inflación, el encarecimiento de materias primas y el aumento de gastos energéticos siguen presionando al sector hostelero, pero buena parte de los locales coruñeses están optando por contener precios para no perder competitividad ni clientela.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el grupo de restaurantes y hoteles cerró 2025 con una subida del 4,3 %, por encima del IPC general, que se situó en el 2,8 %. En este contexto, el precio medio del menú del día en España ronda ya los 14,2 euros, una cifra que en A Coruña se mueve en parámetros similares.

El presidente de la Asociación Provincial de Hosteleros, Héctor Cañete, confirma que la presión sobre el sector es generalizada: "La cesta de la compra está totalmente disparada. Hay productos que han subido un 50 %, y no estamos repercutiendo ni muchísimo menos toda esa subida porque sería imposible". A ello suma otros costes añadidos: “Han subido la energía, los seguros sociales, los salarios, los impuestos… Todo eso ha ido contra márgenes, y estamos trabajando con unos márgenes muy pequeños”.

En muchos establecimientos de la ciudad, sin embargo, la estrategia sigue siendo resistir. En La Taberna del Arriero, situada en la calle Capitán Troncoso, mantienen su menú diario en 14 euros en interior y 14,30 en terraza, pese al aumento continuado de costes. "Nosotros, por ahora, no hemos subido los precios, entendemos que es temporal", explica Cristina Rodríguez González, propietaria del local. "Si subes los precios, después no los bajas, así que solemos aguantar bastante", añade.

Rodríguez pone como ejemplo el aceite de oliva, uno de los productos que más impactó en sus cuentas: "Llegó a costar más del doble y fue una temporada bastante ajustada para nosotros, sobre todo en el menú del día". Para compensar, asegura que han intensificado la búsqueda de proveedores más económicos: "Voy haciendo un poco de peregrinaje buscando buenos precios. Si puedo comprar tomates a 2,30 euros en lugar de 4, voy a por ellos".

Mantener precios, la prioridad

En La Herculina, ubicado en Juan Flórez, la situación es similar. El restaurante mantiene este año el mismo precio que en 2025: 14,90 euros el menú del día. "Hemos notado que la compra es más cara, pero por ahora seguimos con el mismo precio. Asumimos nosotros los costes", explican desde el establecimiento.

También en Orballo, en la calle Olmos, han optado por incrementos mínimos. "Llevábamos muchos años sin subir precios y este año lo hicimos muy poco", señalan. En su caso, la subida ha sido de apenas 50 céntimos en la mayoría de platos y, como máximo, un euro en algunos casos. Las bebidas apenas aumentaron diez céntimos. "No tocamos mucho los precios y, por suerte, no notamos que bajase la afluencia de gente", añade.

La clientela recorta gasto, no salidas

Desde el sector hostelero coruñés apuntan que el consumidoraún no ha percibido plenamente el impacto inflacionario en los precios finales, pero sí muestra mayor prudencia en el gasto. Álvaro Victoriano, fundador y CEO de Grupo Peculiar y presidente de Coruña Cociña, considera que la incertidumbre económica pesa más que la subida de precios en sí misma.

"El cliente final todavía no ha notado esa inflación en los locales. Lo que sí hay es una cierta reticencia, una sensación de prevención: la gente está más pendiente de ahorrar y de lo que pueda pasar", explica.

Victoriano apunta que esa incertidumbre se refleja incluso en el comportamiento de las reservas: "Cuando ves una noticia positiva en televisión, de repente empiezan a entrar reservas. Hay una relación directa entre el estado de ánimo económico y el consumo en hostelería".

Cañete coincide en ese diagnóstico y advierte de un cambio claro en los hábitos de consumo: "No estamos notando tanto una bajada de afluencia como una bajada del gasto por persona. Si antes se pedían determinados productos, ahora con un par de tapas y un par de cañas se soluciona. Igual que en el supermercado, la gente baja gama: en vez de jamón ibérico compra pollo. Eso está pasando también en la hostelería".

Un equilibrio cada vez más difícil

Mientras el coste de productos como verduras, aceites o bebidas sigue tensionando los márgenes, los restaurantes coruñeses se debaten entre mantener precios o asumir subidas que puedan repercutir en la demanda. Por ahora, la mayoría aguanta. Pero el margen se estrecha.

"Estamos en situación de aguante una vez más y peleando. Si la cosa sigue subiendo, no nos quedará más remedio que subir los precios", resume Cristina Rodríguez, desde La Taberna del Arriero.

El presidente de los hosteleros coruñeses alerta de que el escenario empieza a ser insostenible: "Se está haciendo una tormenta perfecta. La vivienda está carísima, la cesta de la compra también, y cuando hay que recortar en algo, lo primero que se recorta es en ocio y hostelería. Cada vez cuesta más salir a comer o cenar fuera".