Alessandro Perfini, propietario de Basilico

Alessandro Perfini, propietario de Basilico

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El restaurante de Riazor, en A Coruña, que lleva casi 30 años sin perder la esencia: "Hacemos lo mismo desde 1999"

Basilico abrió en 1999 y, casi 27 años después, sigue combinando la base italiana con el producto gallego

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En los soportales de la calle Manuel Murguía, frente al estadio de Riazor, hay un restaurante que ha sobrevivido a modas, tendencias y cambios en la hostelería sin alterar su esencia. Basilico abrió en 1999 y, casi 27 años después, sigue defendiendo la misma idea: una cocina pensada para que el cliente vuelva.

El proyecto está en manos de sus propios dueños, Alessandro Perfini y Michelle Benoit, que siguen implicados en el día a día del restaurante. "Seguimos la misma línea desde el principio, adaptándonos a los tiempos. Nuestra cocina es simple, de mercado y para todos los gustos", afirma el chef.

Platos que definen la casa

Su propuesta combina la base italiana con el producto gallego, con presencia constante de vegetales y una carta que se ha mantenido fiel con el paso del tiempo. Los risottos se han convertido en uno de los pilares del restaurante. "Es lo que más sale", reconoce. Entre ellos, el de langostinos con chipirones fritos sigue en carta desde el primer día, pero no es el único: también destacan el de magret de pato con verduritas, parmesano y soya, junto a otras versiones que van variando según temporada.

A esto se suman pastas artesanas -como los tagliolini al nero di sepia con langostinos y mejillones, los tortiglioni con mozzarella, rúcula y tocineta o los ravioli caseros rellenos de rape, langostinos y verduras asadas-, carnes y pescados que varían según temporada. "Trabajamos también con platos fuera de carta, que cambian a diario. Compramos pescado fresco todos los días en el mercado, ofrecemos alguna carne que no está en carta y también pastas rellenas, que gustan muchísimo", añade Alessandro Perfini.

El equipo humano

Más allá de la cocina, las personas que forman el equipo son un factor clave en su recorrido. El restaurante se sostiene sobre un núcleo estable en el que destaca la figura de Mory, ayudante de cocina que lleva más de 16 años trabajando junto a ellos. "Lleva muchísimos años con nosotros. Siempre ha sido fiel, en los momentos buenos y en los malos. Es uno más de la familia", señala Alessandro.

En sala, Michelle Benoit es una pieza fundamental. "Ella da la cara y, por muy mal día que tengamos, lo soluciona todo con su trato y su sonrisa", concluye.