El pulpo á feira es uno de los platos más típicos para compartir entre comensales.

El pulpo á feira es uno de los platos más típicos para compartir entre comensales. Turismo da Coruña

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Los platos para compartir, una tradición en la cultura gastronómica de A Coruña: "Es más divertido"

Poder probar más opciones y ahorrar en el gasto son los dos principales motivos detrás de esta costumbre

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Raxo, tortilla, pulpo á feira o propuestas más innovadoras como ensaladillas reinventadas y carnes a la brasa. En A Coruña, cualquier opción es susceptible de convertirse en un plato para compartir entre los comensales, una costumbre que distintos hosteleros de la ciudad observan desde hace años.

Lo ven así desde Greca, donde Alma García reconoce que "desde hace tiempo es raro ver que se pida cada uno un plato". En este restaurante, ubicado a unos metros del parque de Santa Margarita y abierto hace algo más de una década, la carta ya está ideada para compartir.

"Tenemos arroz o costillar que está pensado por lo menos para dos personas", indica Alma García, explicando además que también asesoran a los comensales en cuanto a las cantidades. "Un tartar para seis personas no llega. Hay raciones que solo dan para dos personas y también tenemos la opción de medias raciones", comenta.

En Os Mallos, la Pulpeira de Lola, que trabaja como un mesón y está especializada en el pulpo a feira, tiene toda una carta que sirve para compartir. Aquí Carmen Rodríguez detalla que desde hace más de 30 años la gente pide raciones para comer entre tres o cuatro personas, tanto del pulpo como de lacón cocido, empanada o pimientos de Padrón.

Plato de pulpo de la Pulpeira de Lola.

Plato de pulpo de la Pulpeira de Lola. Carmen G. Mariñas

El también mesón de O Chicote, en Cuatro Caminos, observa el mismo fenómeno. "La mayoría pide para compartir y no necesariamente por ahorrar, sino para probar de todo", reconoce Mercedes Sánchez antes de añadir que en este local abierto hace 17 años "siempre ha sido así".

Algo similar indica Álvaro Victoriano, del Grupo Peculiar. "En nuestros restaurantes inducimos a compartir los platos. El 80% de la gente pide para compartir", reconoce. Para el cocinero, la gastronomía se ha orientado hacia este formato, con un modelo menos formal pero más fluido.

Con esta idea nació hace ya siete años Pracer. El restaurante, ubicado en Zalaeta, está pensado para dar la oportunidad de "probar más platos. La sinergia y la energía es más divertida", reconoce uno de sus responsables, Javier Freijeiro, resaltando que esta alternativa facilita que los comensales comenten entre sí los platos.

"Moncho y yo somos ese perfil de cliente y el compartir es más asequible también. Hace que no se infle el precio del ticket", añade. Ese perfil de comensal que prefiere compartir es muy variado. "Cuando abrimos nos sorprendió porque esperábamos un cliente de entre 25 y 50 años pero la gente mayor también encaja mucho en este punto de vista. Muchos repiten".

Más opciones

En Greca la gente "comparte por variar. Quieren probar más platos de la carta y poder tapear. Como también tenemos sugerencias además de la carta, la gente quiere probarlo todo". Aquí entre los favoritos están el costillar de black angus a baja temperatura con patatas fritas que "se comparte muy bien. Como es una cocción lenta de 18 horas en el horno, es una elaboración que la gente no hace en casa y a la que le da valor".

También triunfa la ensaladilla, otro plato muy pedido para compartir en los restaurantes del Grupo Peculiar, donde también tienen éxito las croquetas, la tortilla o los entrantes. "La gente quiere probar más cosas. Es indiferente si es a la hora de la comida o la cena, quieren compartir siempre", señala.

En Pracer, donde trabajan con una carta "pequeña" y un menú degustación, la croqueta chilly crab. su clásico, es la opción predilecta, aunque aquí también se comparten mucho platos de costilla de cerdo BBQ con crema de aguacate, maíz frito y cebolleta fresca o los mariscos a la brasa.

Y en O Chicote, la clientela habitual echa una mano así a la cocina. Mercedes Sánchez explica que "tenemos una cocina pequeña y los clientes lo saben, así que pedir para compartir facilita el trabajo", con opciones como pescadito frito, salpicón o raxo.

"Tenemos una cultura de compartir. Cada vez se ve en más locales pequeños y con rotación", señala Javier Freijeiro. Con él coincide Carmen Rodríguez. "Incluso en los restaurantes pides para compartir. Salir a picotear es la tradición", añade desde la Pulpeira de Lola.