Javier Losada y Cristina Souto de La Bodeguita del Corazón Chiflado.
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La bodeguita de A Coruña sin televisión en la que la música es la protagonista
Desde hace 10 años, este bar situado junto al antiguo río Monelos es un lugar que invita a la conversación con vinilos como banda sonora
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En este local, como indica en su puerta, se permite la entrada con perros, gatos, jirafas pequeñas y cebras. Situado en la calle río Monelos, junto al puente de la avenida de Oza y con el verde del parque Europa como vecino, se encuentra La Bodeguita del Corazón Chiflado, un bar regentado por Javier Losada y Cristina Souto desde hace 10 años.
El nombre viene de un anterior bar de esta misma pareja. En la calle Fernández Latorre se situaba La Bodeguita del Corazón Loco, un local que mantuvieron abierto durante un par de años.
"Teníamos música en directo, pero era muy grande y era difícil mantenerlo", cuenta ahora Javier. Por ese motivo decidieron quedarse en el barrio pero mudándose a esta nueva ubicación donde el directo dio paso a los vinilos y donde el nombre vivió una ligera modificación.
Entrada de La Bodeguita del Corazón Chiflado.
Javier, con experiencia como DJ en distintos pubs de la ciudad, explica que el nombre es un homenaje a Corazón Loco de Antonio Machín: "Por no llamarle igual cambiamos loco por chiflado. Nos mudamos a este local que es muy bonito y empezamos a decorarlo a nuestro estilo".
Al entrar en esta bodeguita, mientras un vinilo de Donny Hathaway gira en el tocadiscos, lo primero que llama la atención son tres grandes murales. Uno de ellos recrea un cartel de fiestas de A Coruña de 1927 enmarcado bajo un arco de pared de ladrillo. Este y los otros dos, de Campari y de Vermouth Guerra, son obra de Antonio Fraga.
Al fondo un póster de Conchita Piquer está rodeado por billetes de distintos lugares del mundo, desde Cuba hasta Tanzania, que los propios clientes regalan al bar.
La decoración se completa con fotografías, como la Torre de Hércules rodeada del humo del Mar Egeo de Óscar París, figuras de Lego, o pinturas de Correa Corredoira.
En las propias paredes se puede ver también una pizarra con las tapas de la Bodeguita. Aquí hay bravas, croquetas o calamares pero la tortilla, que ya empieza a prepararse por la mañana, es la gran estrella.
El público, "gente de 30 a 80 años", está compuesto por vecinos del barrio o conocidos de locales anteriores de su responsable que, como él mismo cuenta, pasó "de la noche al día" en esto de la hostelería.
"Aquí no tenemos tele. Es un espacio que te invita a hablar", subrayan Javier y Cristina. Ambos coinciden en que poco ha cambiado aquí en la última década, en una bodeguita "con buena música y un ambiente muy de barrio".