Elisa Romero, propietaria de O Lagar da estrella y José Mago, jefe de cocina
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El restaurante de A Coruña que transforma productos simples en experiencias únicas
Este restaurante lleva trabajando diez años con una cocina basada en el producto local, la creatividad y la confianza del cliente
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Situado en el número 14 de la calle de la Estrella, en pleno centro de A Coruña, Elisa Romero y su marido, José Manuel, abrieron O lagar da estrella con la idea de que fuese una taberna urbana donde tomar un vino acompañado de un picoteo. Con el tiempo, el local evolucionó hasta convertirse en el restaurante que es hoy.
En este local cada detalle importa, por eso nada más cruzar su puerta destaca su decoración moderna y cuidada, que aporta a los clientes una experiencia íntima. "Al principio teníamos mesas altas, pero como los clientes nos pedían reservar mesas bajas, terminamos por eliminarlas", explica Elisa Romero.
La cocina, dirigida por José Mago, se basa en el producto de temporada y, siempre que es posible, de origen gallego. "No se trata de hacer cosas raras, sino de darle una vuelta a lo de siempre, con los pies en la tierra. Por ejemplo, si trabajamos con bonito, no hacemos simplemente bonito con tomate: buscamos una versión moderna, distinta, pero sin perder la esencia", explica el cocinero.
"Buen producto con toques sencillos"
Ambos coinciden en que su clave ha sido siempre ofrecer algo distinto sin complicarse en exceso. "Nuestro ADN ha sido ese desde el principio: buen producto, sencillo, con toques diferentes", apunta Mago.
Sin embargo, hay dos platos que se mantienen desde el primer día: la tosta de sardina ahumada con crema de queso del país y mermelada de tomate, y el pan bao con churrasco y mayonesa de kimchi coreano. "Esas dos cosas no se tocan ni se tocarán", asegura el jefe de cocina.
La carta de vinos, con más de 150 referencias, refuerza esa apuesta por la variedad y la calidad. Pero, más allá de la oferta gastronómica, lo que define al restaurante es la manera en la que proponen compartir. "Nuestra idea es que todo se pueda probar. No somos un restaurante de primero, segundo y postre. Queremos que la gente venga, pruebe varias cositas, que disfrute", explica Elisa.
Por último, Elisa apunta que este formato ha creado una relación de confianza con muchos clientes habituales: "Hay quien ya viene y nos dice: 'sacadme lo que queráis'. Y eso es lo que más nos gusta, que el cliente se deje llevar". Porque muchas veces, los platos que no pedirías al ver la carta son precisamente los que más te conquistan cuando te los ponen delante.