Socios de ARAC en su circuito de Elviña con sus vehículos.

Socios de ARAC en su circuito de Elviña con sus vehículos. Quincemil

Coruña Secreta

Coruña Secreta: los bólidos teledirigidos que rugen y compiten en un circuito oculto en Elviña

La asociación de aficionados al radiocontrol RC A Coruña ARAC tiene desde 2011 un trazado junto al campus universitario donde sus socios pilotan vehículos a escala y que desde hace dos años acoge pruebas locales, autonómicas y nacionales

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En A Coruña hay un circuito automovilístico, pero no para que corran bólidos de competición de gran cilindrada sino pequeños coches eléctricos teledirigidos por radiocontrol. Sus motores, más que rugir, zumban y ronronean en la zona más rural del campus universitario de Elviña.

Casi oculto a la vista de los usuarios y alumnos del campus, el circuito de la Asociación RC A Coruña ARAC, con sus rectas y curvas, pianos y protecciones, su grada de pilotaje y sus podios y una pequeña nave cubierta, aparece al final del Camino de As Carballeiras tras dejar atrás los edificios del CICA y el Citic.

Cerca de 40 socios hacen uso de este circuito desde hace quince años, cuando se fundó la entidad de aficionados al radiocontrol, que solicitó una parcela al Ayuntamiento para poder disponer de una superficie donde dar rienda suelta a su fiebre por la velocidad con vehículos de pequeña escala que en sus entrañas tienen todas las piezas y mecanismos de cualquier máquina de competición.

Vista del circuito de radiocontrol de ARAC junto al campus universitario de Elviña en A Coruña.

Vista del circuito de radiocontrol de ARAC junto al campus universitario de Elviña en A Coruña. Quincemil

El Concello cedió a ARAC en 2011 un área que usaba Protección Civil entre la facultad de Informática y el Edificio de Servicios Centrales de Investigación. Los socios limpiaron la zona, diseñaron el circuito, lo mantuvieron y soltaron el "gusanillo" de teledirigir coches.

"Teníamos esa afición de cuando éramos niños, también de jóvenes, la fuimos olvidando con la madurez al casarnos y tener hijos y la recuperamos más adelante. Por eso la mayoría peinamos canas", explica el presidente de ARAC, Jacobo Pérez.

Interior de tres vehículos de radiocontrol.

Interior de tres vehículos de radiocontrol. Quincemil

"De 40 años para arriba", cifra la edad media. Aunque también hay algún veinteañero al que la pasión contagió hace poco e hijos de socios que cuando el tiempo, el trabajo y el clima se lo permiten acuden a hacer circular a gran velocidad sus diferentes vehículos de radiocontrol, a hacer "pachangas" de conducción.

Hasta una competición nacional

El circuito de Elviña se abandonó durante unos años en la década pasada. Creció maleza, vegetación, se fue la pintura, se desgastó el asfalto. Pero "otra gente" se juntó más adelante para "darle otra vida". No querían citarse en campos o grandes aparcamientos como el del Coliseum, sino volver a probar sus coches en mejores condiciones competitivas.

Limpieza, pulido, rediseño, reasfaltado, protección. La pandemia frenó la actividad en 2020, pero hace dos años regresó con más ambición: con carreras locales, pruebas regionales y hasta una cita del Campeonato Nacional que incluso A Coruña "le ha quitado a Vigo", ciudad con gran afición y con un excelente circuito muy próximo a la playa de Samil.

Ahora en la pista del coruñés, "técnico y divertido a la vez" pueden celebrarse al año cuatro carreras propias, una prueba autonómica y otra nacional y una docena más para las distintas escalas de vehículos. Todas siguiendo las normativas oficiales de competiciones de motor y con pilotos procedentes de varias zonas de España y de Portugal.

No son juguetes y no son baratos

En Vigo, el único lugar en Galicia, hay un par de negocios especializados que surten de piezas y elementos para coches de radiocontrol. Según las escalas varían los precios, que pueden alcanzar algunos miles de euros en los modelos más sofisticados.

Un piloto y un bólido a escala y los socios de ARAC en el circuito de Elviña.

Un piloto y un bólido a escala y los socios de ARAC en el circuito de Elviña. Quincemil

"No son juguetes", recalca Jacobo Pérez. "Solo el chasis de un modelo de iniciación vale más de 100 euros; con ruedas, motores y otros elementos, llega a 400 euros como poco". Ese coche es como la palma de la mano. Según aumenta de tamaño sube el precio (1:10, 40 centímetros, 1:5, entre 80 y 90).

"Si tienes un solo modelo, lo normal es que te dejas hasta 800 euros", señala Pérez. "Yo, por ejemplo, tengo varios y he calculado que me habré gastado unos 14.000 euros en estos coches en mi vida... y no soy de los que más", ríe.

Iago, de 22 años, pone a prueba su bólido antes de hacerlo correr en el circuito de ARAC.

Iago, de 22 años, pone a prueba su bólido antes de hacerlo correr en el circuito de ARAC. Quincemil

Un jueves por la tarde hay quedada, y eso que algún socio se presenta casi todos los días. Iago, de 22 años, pilotó su primer coche hace dos. "Ahora solo le falta dormir aquí", bromean sus compañeros. Una docena se han reunido para hacer carreras, liberar sus rayos con ruedas y motor, enfilar a 80 kilómetros por hora la recta principal del circuito o girar con calculada destreza en los ángulos de las curvas.

Tras la sesión, apagan motores y limpian las máquinas, levantan la carrocería para comprobar que no hay averías. Las miman como criaturas humanas, "no juguetes", insisten. Pasión por la velocidad a pequeña escala en un circuito apartado de A Coruña.