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La rutina de cientos de coruñeses: "Tengo 79 años y salgo a caminar cada día por el paseo marítimo"

Vecinos de la ciudad recorren cada día uno de los grandes símbolos coruñeses, un paseo de más de 13 kilómetros que bordea el mar desde el Castillo de San Antón hasta O Portiño

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Pocos lugares representan tanto el día a día de A Coruña como su paseo marítimo. Desde primera hora de la mañana y hasta el anochecer, cientos de personas recorren caminando este trazado junto al mar que envuelve la ciudad y que durante años presumió de ser el paseo marítimo más largo de Europa.

Con más de 13 kilómetros entre el Castillo de San Antón y O Portiño, el paseo forma parte de la rutina de muchos coruñeses que aprovechan cada jornada para caminar, desconectar o simplemente sentarse frente al mar.

Antonio Martínez Lastres, de 79 años, es una de esas personas que no falla a su cita diaria con el paseo marítimo. "Salgo a caminar todos los días, dos veces al día. Por la mañana por la parte de la hípica y por la tarde por la zona de Riazor y Orzán", cuenta.

Aunque no sabe exactamente cuántos kilómetros recorre cada jornada, sí calcula el tiempo que dedica a caminar. "Camino dos horas por la mañana y dos por la tarde. Tengo 79 años y estoy en plena forma porque camino mucho", asegura.

Para Antonio, el paseo marítimo es además uno de los grandes atractivos de la ciudad. "Este paseo es maravilloso y sus playas también. Me encanta observarlo", añade.

Fernanda y Mari son otras dos de esas personas. Vecinas de la zona del Paseo de los Puentes, llevan décadas paseando prácticamente a diario por la fachada marítima coruñesa. "Llevamos muchos años saliendo a pasear por aquí, muchísimos", cuentan entre risas mientras caminan a la altura de la playa del Orzán.

Su recorrido habitual empieza cerca de la avenida de Santa Margarita y suele llegar hasta más allá de la fuente de los surfistas antes de regresar contemplando las vistas de Riazor y Orzán. "Si me apetece me siento un rato en un banco, miro el mar y después sigo caminando", explica Fernanda.

Ambas recuerdan además que cuando eran más jóvenes recorrían el paseo marítimo prácticamente entero. "Antes hacíamos toda la vuelta. Llegábamos hasta la Marina y volvíamos otra vez. Aquellos años maravillosos de jóvenes", añade Mari.

Una rutina diaria haga el tiempo que haga

El paseo marítimo también se convierte en refugio para quienes encuentran en caminar una rutina imprescindible. Es el caso de María Josefa Díaz, que no vive todo el año en A Coruña pero aprovecha cada estancia en la ciudad para bajar a caminar junto al mar. "No me pierdo ni un día sin salir a caminar. Da igual el tiempo que haga", cuenta.

Cuando llueve, reconoce que acorta el recorrido, pero los días de buen tiempo suele caminar desde el Orzán hasta el Obelisco Millenium. "Ya no soy tan joven como me gustaría y me cuesta un poco más", comenta entre sonrisas.

Paseos diarios y generaciones caminando junto al mar

Para Agustín García, de 72 años, caminar forma parte de su rutina diaria. Aunque asegura que ya no es capaz de completar los 13 kilómetros del paseo marítimo, continúa recorriendo alrededor de diez kilómetros diarios. "Si me canso me siento un rato y cuando recupero energías sigo otra vez", explica mientras avanza a buen ritmo por el paseo.

También Pedro Martínez y Luisa Alonso mantienen desde hace años esa costumbre de caminar cada día junto al mar. Tienen 58 y 54 años y llevan 26 casados. Entre risas, cuentan que llevan "unos 20 años" haciendo prácticamente la misma ruta y esperan seguir haciéndola mucho tiempo más. "Ojalá nos queden otros 20 años paseando por aquí, aunque sea más despacio", comentan.

Más allá del ejercicio físico, muchos vecinos coinciden en que recorrer el paseo marítimo forma parte de la vida cotidiana de la ciudad y de una rutina que se mantiene generación tras generación.