Cristina Velasco Mora, creadora de Anaquiños de Papel, trabaja con una de sus piezas de papel trenzado

Cristina Velasco Mora, creadora de Anaquiños de Papel, trabaja con una de sus piezas de papel trenzado Miriam Barral

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La gallega que convirtió el papel en arte y llegó a Loewe: "Los sueños se cumplen"

Cristina Velasco Mora, creadora de Anaquiños de Papel, ha convertido un material cotidiano en piezas únicas para firmas como Simorra, Pull&Bear o Loewe

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No empezó como un proyecto profesional ni como una marca. Empezó en casa, entre papeles y pruebas, casi sin intención de llegar más lejos. Fue su hermana Bea, arquitecta, quien abrió en 2012 un blog para compartir sus creaciones de origami, un espacio al que llamó Anaquiños de Papel y en el que el papel ya no era solo un material, sino una forma de crear con cariño y cuidado.

Con el tiempo, Cristina Velasco Mora se sumó a aquel proceso. "Yo empecé haciendo flores de papel y todo fue surgiendo como un hobby", recuerda. Lo que parecía algo pequeño fue creciendo poco a poco, hasta convertirse en un proyecto que hoy trasciende lo doméstico y se mueve entre el diseño, la artesanía y el arte.

Aquel blog, que nació como una ventana íntima, es hoy el origen de un recorrido que ha terminado llevando su trabajo hasta firmas como Loewe. "Era uno de mis sueños. Me escribieron directamente para diseñar unos talleres vinculados a su colección y fue una experiencia increíble", cuenta.

Apostar por lo propio

El salto de hobby a profesión no fue inmediato, pero sí inevitable. Dos años después de la creación del blog, comenzaron a llegar los primeros encargos, sobre todo vinculados al mundo de las bodas y los eventos. Fue entonces cuando Cristina tomó una decisión que cambiaría su rumbo. "Yo era abogada y trabajaba en un despacho, pero estaba muy quemada. Las condiciones eran muy malas y decidimos que preferíamos trabajar para nosotras", explica. En 2014 apostaron por convertir Anaquiños de Papel en su proyecto profesional.

No fue un camino sencillo. "Fue dificilísimo. No había prácticamente referentes en artesanía con papel y tuvimos que hacer camino desde cero", recuerda. A esa dificultad se sumaba otra: la necesidad de que el público entendiese su trabajo. "No es una artesanía habitual, cuesta visualizarla", insiste.

Con el tiempo, ese esfuerzo ha dado sus frutos. Más de una década después, el proyecto entra en una nueva etapa. "Estamos en un punto de madurez. Ya no es un hobby, es mi profesión", afirma. Una evolución que también se refleja en su identidad, con la intención de dar paso progresivamente a Velasco Mora Studio.

El papel como materia artística

En su trabajo hay una idea constante, el papel no es un material menor. No es solo algo frágil o efímero, es una base sobre la que construir. "El papel está muy infravalorado. Todos valoramos la cerámica o la madera, pero el papel se queda en algo manual, casi como una manualidad. Yo trabajo para que se entienda como una materia artística", defiende.

Ese cambio de mirada pasa por el tiempo, por procesos que no se ven. "Hay piezas que llevan meses elaborarlas. La escultura que presenté en Contemporania, en Barcelona, la estuve haciendo durante un año entero, por las noches", cuenta. Un año de trabajo silencioso que contrasta con la inmediatez de otros ámbitos, pero que define el resultado final.

Cristina Velasco Mora posa con una de sus flores de papel de gran formato

Cristina Velasco Mora posa con una de sus flores de papel de gran formato Susana Ríos

De lo artesanal a las grandes marcas

Ese cuidado por el detalle ha encontrado también su espacio en el ámbito profesional. Las marcas han empezado a mirar hacia la artesanía como una forma de aportar valor y singularidad, y ahí el papel ha encontrado un lugar propio.

Cristina ha trabajado con firmas como Simorra, con quienes desarrolló desde piezas más pequeñas hasta esculturas de gran formato para la pasarela de la 080 Barcelona Fashion. "Fue un reto enorme, porque era la primera vez que trabajaba a esa escala", recuerda. Aquella experiencia supuso un punto de inflexión, llevándola a analizar el papel desde una dimensión más ambiciosa, donde el volumen, el espacio y la puesta en escena cobraban protagonismo.

También ha colaborado con Pull & Bear, para quienes creó flores XXL que acompañaban una colección inspirada en la naturaleza. Un proyecto que le permitió seguir experimentando con el material, llevándolo a formatos más grandes y visuales, alejados de la delicadeza más tradicional asociada al papel.

El paso más reciente en ese recorrido ha sido su colaboración con Loewe, una experiencia que resume como uno de esos momentos que justifican el camino recorrido. "Era un sueño. No es fácil que una marca así apueste por este tipo de trabajo", reconoce. En su caso, desarrolló y dirigió talleres vinculados a una de sus colecciones, trasladando el trabajo artesanal a un contexto completamente distinto y acercándolo al público de la firma.

Pero más allá de los nombres, lo que define su día a día es la diversidad de proyectos. "Las marcas me piden desde escaparates hasta piezas en directo o talleres. Cada proyecto es distinto y te obliga a adaptarte", explica.

Detalle de una de las creaciones en papel realizadas por Cristina Velasco Mora para una colaboración con la firma Swarovski.jpg

Detalle de una de las creaciones en papel realizadas por Cristina Velasco Mora para una colaboración con la firma Swarovski.jpg Iara Onac

Crear, investigar, compartir

A pesar del peso de los encargos, Cristina sigue dedicando tiempo a su obra personal. Investiga técnicas, prueba materiales y explora nuevas formas de trabajar el papel más allá de lo decorativo.

También imparte talleres, una parte esencial de su proyecto. "Es muy bonito ver cómo la gente descubre lo que puede hacer con sus manos. Hay algo especial en ese momento", dice. Esa combinación entre creación, investigación y enseñanza es la que mantiene vivo el proyecto, la que evita que se convierta en algo repetitivo.

El valor de lo que no se ve

En un momento marcado por la velocidad, su trabajo insiste en lo contrario: en lo lento, en lo manual, en lo que requiere tiempo. "Quiero que la gente entienda que con algo tan sencillo como el papel se pueden hacer cosas increíbles", afirma.

Anaquiños de Papel trata de cambiar la forma en la que miramos los materiales y de dar valor a lo cotidiano. De recordar que, cuando algo pasa por las manos adecuadas, deja de ser simple para convertirse en algo único.