Blanca, acuarista del Aquarium de A Coruña: Cuando acaricié una foca sentí el corazón por la boca

Blanca, acuarista del Aquarium de A Coruña: "Cuando acaricié una foca sentí el corazón por la boca" Miriam García

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Blanca lleva casi 20 años cuidando a las focas del Aquarium de A Coruña: "Distinguen la voz de quien les da de comer"

Esta coruñesa forma parte del equipo de ocho profesionales que cada día cuidan y entrenan a las nueve focas que viven en la Casa de los Peces de la ciudad

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El vínculo de Blanca Fernández con los animales marinos es un flechazo en toda regla, especialmente con las focas. Esta coruñesa lleva trabajando como acuarista en el Aquarium Finisterrae de A Coruña desde hace casi 19 años. "Trabajar con las focas es muy gratificante. Es como repetir mi primer día una y otra vez, porque lo primero que procuramos hacer es empatizar mucho con ellas", apunta a Quincemil.

"En el acuario cada persona trabaja en un área, independientemente de que todos tenemos que bucear y saber hacer otras cosas. Yo suelo ir a las focas", explica la profesional, que forma parte de un equipo de ocho acuaristas que velan por el bienestar de las nueve focas que viven en las piscinas exteriores del acuario.

Blanca confiesa que decidió estudiar Biología animal y marina por su afición a los documentales de animales acuáticos: "El mar me gustaba mucho. Cuando estaba en bachillerato vine al acuario a hacer un trabajo para el colegio y cuando estaba en la carrera volví para hacer otro sobre las focas". También cuenta con el Certificado Profesional de Buceo y dos másteres en Acuicultura y Biología Marina: "Empecé también Veterinaria, pero lo tuve que dejar en stand by porque a todo no da".

Blanca alimentando a las focas en el Aquarium de A Coruña

Blanca alimentando a las focas en el Aquarium de A Coruña Miriam García

Lo que no se llegaba a imaginar es que, tras esa segunda visita, conseguiría hacerse un hueco en el equipo del acuario. "El director que había por aquel entonces, Paco Franco, fue quien me dio pie. Me llamó a su despacho junto al técnico jefe encargado de las focas y dijo que quería que las entrenase con el compañero que estaba de aquellas con ellas", evoca. "Para mí fue como si me saliese el corazón por la boca y salí de aquel despacho encantada de la vida", recuerda con una sonrisa.

Entrenamientos con cariño

Su rutina gira en torno a Deneb, Lara, Petra, Paula, Vega, Lucía, Sabela y Antía, las ocho hembras, así como a Hansi, el único macho, que además es el ejemplar de mayor edad, con nada menos que 29 años. "Distinguen el tono de voz de la persona que les da de comer y el color de las neveras con el pescado de su comida", dice esta acuarista.

"Hay focas a las que se les acumula mucho sarro. De hecho, les cepillamos los dientes para quitárselo"

Blanca Fernández, cuidadora de las focas en el Aquarium de A Coruña

La primera vez que acarició una foca, Blanca asegura que sintió "el corazón por la boca" y que fue impresionante situarse frente a ellas sin saber cómo iban a responder. "Ahora es algo innato. Lo mejor de este trabajo es mantenerlas con salud y entretenidas porque si no pueden desarrollar estereotipias, que son comportamientos de cautividad", comenta. En el caso de las focas este comportamiento consiste en regurgitar el pescado y volverselo a tragar.

Cada día, la gallega se coordina con sus compañeros para trabajar con ellas durante la hora de la comida: "Intentamos entrenarlas desde el cariño, nunca con castigo siempre utilizando el refuerzo positivo. Si te responden, les das el pescado. ¿Qué no? Haces una parada, no las atiendes, y se dan cuenta de que no respondieron bien. Al cabo de un rato les vuelves a pedir y responden".

Cepillado de dientes y nadar entre tiburones

Hansi es el padre de todas las focas que han nacido en el acuario coruñés, las últimas en hacerlo fueron Sabela, Antía y Lucía hace 17 años. "Todas las crías son muy parecidas a sus madres en comportamiento", señala Blanca.

Antía fue la primera en nacer y es hija de Petra, una de las veteranas llegada de un zoológico de Alemania, y al igual que su madre no le gusta hacer juegos y ha heredado una mala genética bucal. "Hay focas a las que se les acumula mucho sarro. De hecho, les cepillamos los dientes para quitárselo", comenta entre risas.

"Trabajar con las focas es muy gratificante. Procuramos empatizar mucho con ellas"

Blanca Fernández, cuidadora de las focas en el Aquarium de A Coruña

Cuenta la coruñesa que una foca puede vivir de media entre 30 y 35 años, en el caso de las hembras, y entre 25 y 30, en el de los machos, pero incide en que es extrapolable: "En el acuario de California tienen una que el año pasado hizo 50. Eso es rarísimo. Te puede llegar a 40 en cautividad, pero es muy raro porque se acaban quedando cieguitas".

El trabajo de Blanca en el acuario no se limita solo al cuidado de las focas, pues también lleva a cabo labores de saneamiento de las instalaciones y del material que se utiliza para alimentar a los animales.

Además, cuida y alimenta a otros ejemplares del acaurio, como el tiburón Gastón. "Bucear en la sala Nautilus es muy relajante. Recuerdo que el primer día iba con algo de respeto porque, jolín...ahí con el tiburón..., pero al final te habitúas y sabes cómo tienes que hacer. Nunca hay que cruzarse por delante de él, siempre hay que ponerse de lado para que te vea", concluye. Una rutina que, como el cuidado de las focas, ya forma parte de su día a día en este museo de la ciudad herculina.