Ramón Santos y Nico Clouston
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Cómo Ramón y Nico conquistaron a los coruñeses: Del "¡Vamos a buscar un botón!" al "Hoy venimos a visitar"
Dos referentes coruñeses de las redes sociales comparten cómo el algoritmo cambió sus vidas, su relación con los haters y los límites que marcan para no perder su esencia
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Anoche Quincemil estrenó un nuevo formato de eventos bajo el nombre de Encuentros Creativos Quincemil. Y, como no podía ser de otra forma, los primeros invitados fueron Ramón Santos, dueño de La Mercería La Crisálida, y Nico Clouston, creador de contenido en A Coruña.
Juntos suman casi 2,5 millones de seguidores en TikTok y unos 800 mil en Instagram. Lo que demuestra que están plenamente cualificados para hablar de redes sociales y cómo les han cambiado sus vidas desde que el gran algoritmo llegó a ellos.
En el caso de Nico Clouston, en Quincemil nos hemos atrevido a nombrarlo "Coruñés del año 2025". Este joven de 24 años apareció de la nada en todas las plataformas sociales hablándonos de açaí, cuando muy pocos antes habían escuchado hablar de esta fruta brasileña.
¿Y quién le iba a decir a él que ese simple vídeo sería el salto de su carrera? Y es que, aunque ya tengas la cara de Nico Clouston grabada en tu cabeza, lo cierto es que su gran aparición en redes sociales fue hace menos de un año, en abril de 2025: "El de açaí fue el primer vídeo en formato vertical que subí a Insta", cuenta.
En 24 horas esa publicación alcanzó unas seis mil visualizaciones, y fue entonces cuando se dio cuenta de que en las redes había un hueco entre los creadores de contenido locales de A Coruña que podría ser para él.
"Empecé con mis amigos un día tomando algo y, de un día para otro, decidí documentarlo. Toda la experiencia de forma natural", cuenta. Y es que la naturalidad es lo que más caracteriza a Nico en sus vídeos. Él mismo lo considera su sello de identidad. Hoy suma 31,4 mil seguidores en Instagram y 35,2 mil en TikTok.
"Es muy raro ver a un pequeño comercio con cola"
Encuentro Creativo
Un año antes de que Nico diera el salto, también en abril, pero en este caso en 2024, Ramón también se haría conocido en redes, aunque en su caso el objetivo era algo diferente: "Yo, como dueño de un comercio pequeño, lo que quiero es vender, así que empecé con los vídeos con ese objetivo: vender", comentaba Ramón ayer entre risas.
Tenía una cuenta de Instagram muy sencilla: "Seguía, pues a lo típico, a mis vecinas del barrio, a otras mercerías o a amigos", pero de un día para otro eso cambió. Muchos lo conoceréis por su frase de "¡Vamos a buscar un botón!". Y gracias a ese simple gesto, su negocio hoy ya suma 84 años abierto y 10 bajo su gestión.
Aun así, fue mucho más lo que creó. Ramón hoy cuenta con una comunidad de 2,2 millones de seguidores en TikTok y más de 740 mil en Instagram. Sin contar el medio millón que alcanzó en Facebook y las decenas de miles que suma también en YouTube en formato horizontal.
"Al principio no te gustas"
Encuentro Creativo
No fue fácil. "Al principio te ves en el teléfono, no te gustas, pero tienes que hacer de tripas corazón", cuenta. Pero, al parecer, eso que no le gustaba a Ramón ver en la pantalla le empezó a gustar a miles de personas y, después, a millones. "Vimos que llegábamos a 1 millón de visualizaciones en 24 horas y después 25 millones. No te lo crees", añade. A día de hoy, la gente hasta le considera relajante: "Fíjate que ni me gustaba escucharme en los audios de WhatsApp y ahora la gente ve mis vídeos porque soy ASMR", ríe.
Lo que está claro es que logró su cometido: "El día que peor tiempo hace es aquel en el que la gente entra diciendo que ha visto algo en TikTok y lo quiere", explica Ramón. Las ventas aumentaron hasta el punto de llegar a tener cola: "Es muy raro ver a un pequeño comercio con cola".
Cómo exponerte cuidando tu imagen
Desde que Nico subió aquel vídeo, no solo empezó a grabar contenido de gastronomía, donde se especializó, sino que también le empezaron a llamar para grabar contenido publicitario. Ejemplo de ello fue un vídeo que grabó con Vazva en clave de parodia. La campaña fue un éxito: "La gente se rió mucho. Eso a mí me beneficia, porque me profesionaliza de cara a otras empresas", cuenta Nico.
Pero lo cierto es que, si en algo coinciden Nico y Ramón, es en saber marcar los límites. "Una vez me llamaron de Torre de Núñez para salir en la pantalla de la Kiss Cam de Riazor, de forma pactada, dándome un beso con mi novia. Ahí dije que no", explicaba Nico.
Y es que el joven afirma que siempre ha preferido mantener al margen su vida privada y no "ser el centro de atención". "No voy a ser el chico del albornoz", aseguraba, a la vez que reconocía que "igual por eso tengo 30 mil seguidores y no 300 mil".
Ramón ahí le daba la razón: "Hay que tener cuidado de no perder el norte... Yo, cuando empecé, tenía claro que no quería hacer humor, porque no soy gracioso ni autohumillarme. Hay que tener claro no perder lo que queremos ser. Controlarlo es muy inteligente".
Los haters
En cualquier encuentro con influencers, el tema de los haters no se puede obviar. Nico incluso confiesa que ha tenido momentos en los que se ha llegado a cuestionar si quería seguir con los vídeos. "En el que te expones recibes comentarios negativos. Antes respondía de forma irónica, ahora ya ni respondo".
Ramón en eso, ya lo dice él, es menos políticamente correcto. "Si me quieren llamar maricón, que me lo llamen, me lo llevan llamando toda la vida". De hecho, hay comentarios sobre su orientación sexual que le han llegado a hacer gracia. "Me decían mucho que me iba a resbalar en el almacén, hasta que entendí que lo decían porque perdía aceite", reía con humor.
Pero hay comentarios que no se pueden pasar por alto: "Hay gente que hace referencias nazis, que si hacemos los botones con judíos, y eso sí que lo eliminamos y denunciamos", añade.
Desde México a A Coruña para visitar La Crisálida
Ramón Santos y Nico Clouston
A pesar de todo, hay momentos dignos de recordar. "Un periodista jubilado de Madrid me reconoció en El Olivo, se levantó y me dijo: "Enhorabuena por lo que haces"", reconocía Nico. Lo de pedir fotos ya forma parte del día a día: "Pero más que fotos, te reconocen el trabajo".
En el caso de Ramón, lo más 'loco' que le ha pasado fue una vez que aparecieron una abuela y su nieta en La Crisálida asegurando que se habían cruzado el charco solo por conocer la mercería: "Vinieron desde México solo para conocer La Crisálida y a las 19:00 horas de ese mismo día se iban a Sevilla. O sea, su objetivo principal era la mercería y luego ya después Andalucía".
El futuro que venga, será
Para estos dos influencers, aunque a ninguno de los dos les guste esta denominación, las redes sociales les abrieron un camino totalmente desconocido pero que les ha acogido con los brazos abiertos. En cuanto al futuro, ninguno prefiere pensar en él. Como bien respondió Ramón a la pregunta de nuestro director Pablo Grandío, moderador del evento: "Como mi negocio funciona, no me planteo muchas cosas. Lo que venga será".
Y en el caso de Nico, podemos estar tranquilos porque tenemos recomendaciones gastronómicas para rato. Tiene claro que quiere quedarse en A Coruña, la ciudad que le descubrió y que hoy le agradece tantas sobremesas en una ciudad en la que gusta disfrutar como a nadie.