Any Voinea, taxista en A Coruña: "A los clientes les suele gustar más ir con mujeres al volante"
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Any Voinea, taxista en A Coruña: "A los clientes les suele gustar más ir con mujeres al volante"
Esta coruñesa de adopción llegó desde Rumanía hace 25 años, aprendió español viendo telenovelas y desde hace siete años conduce un taxi en un sector donde las mujeres siguen siendo minoría
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Any Voinea llegó a A Coruña hace 25 años desde Rumanía y lleva siete años trabajando como taxista independiente en la ciudad. "Aprendí a hablar español con las telenovelas y me vine como turista", confiesa a Quincemil. Se enamoró de Galicia y decidió quedarse, donde también regentó un hostal y una cafetería. Para ella el 8M, más allá de simbolizar la lucha de las mujeres, es un día especial porque en su país natal se celebra el Día de la Madre.
"Decidí hacerme taxista porque siempre me gustó conducir y relacionarme con la gente", cuenta. "Quise dedicar los últimos años de mi vida laboral a hacer algo que me llena", añade. Una profesión que históricamente ha estado muy masculinizada y en la que Any asegura "sentirse una mujer en un mundo de hombres". En A Coruña calcula que el número de mujeres taxistas ronda la treintena.
Frente a los estereotipos
"Cuando conseguí la licencia no fui bien recibida por los compañeros. Además de por ser mujer, también por ser de fuera", recuerda Any. Lejos de quedarse conforme, la taxista luchó por hacerse un hueco en el mercado: "Creé mi página web y aposté por ofrecer un servicio que siempre trata de ir un paso más allá".
Su taxi, el 240, es conocido por ser uno de los más modernos que circulan por la ciudad: "Puedo decir orgullosa que en mi coche las madres pueden llevar a sus hijos tranquilas. Tengo sillas para bebés y elevadores infantiles y no les cobro suplemento".
"¿Has vivido alguna injusticia en tu trabajo?", le pregunto. "Sí, pero sobre todo por parte de los compañeros. A los clientes les suele gustar más ir con mujeres al volante, dicen que somos mucho más precavidas y cuidadosas con el coche y a la hora de hablar", cuenta.
Además, también ha tenido que hacer frente a los prejuicios hacia su país de origen: "La gente tiende a meternos a todos los rumanos en el mismo saco y hay diferentes etnias dentro de la comunidad".
Conflicto del taxi con los VTC
En los últimos meses su sector se ha visto especialmente afectado por la llegada de los vehículos de transporte con conductor (VTC) que operan de manera irregular dentro de A Coruña, a la espera de que el Concello establezca una regulación. "Me gustaría mandar un mensaje a la alcaldesa, Inés Rey, de mujer a mujer porque ha dejado al taxi de lado. Los VTC nos roban dinero todos los días realizando viajes en el casco urbano cuando sus licencias no se lo permiten", denuncia Any.
"Entiendo que todos tenemos que trabajar para poder vivir, pero al igual que si una cafetería tiene licencia para las 22:00 horas, por muchos clientes que tenga, no puede estar hasta las 02:00 de la mañana haciendo ruido, lo mismo ocurre con los VTC que no tienen licencia para operar dentro de la ciudad", añade la taxista. La falta de una regulación firme la ha llevado a tomar la decisión de unirse a la aplicación de Uber, donde opera como taxi.
Aún queda camino por recorrer
Para ella, a España todavía le queda mucho camino por recorrer en materia de feminismo. "En Rumanía antes había mucho machismo, pero las cosas han cambiado. El saludo de un hombre a una mujer es un beso en la mano porque nos agradecen que gracias a que existimos ellos están en el mundo", explica. "Somos las únicas que arriesgamos nuestra vida para traer a otra al mundo e, incluso, aceptamos perderla en el parto para salvar a nuestros bebés", reflexiona.
Hoy, Any forma parte de la treintena de mujeres taxistas que trabajan en A Coruña. Un sector que durante décadas fue casi exclusivamente masculino y en el que, poco a poco, empiezan a abrirse paso más mujeres al volante.