La gallega que hizo su primer viaje mochilero a los 21 y que vive como ciudadana del mundo
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La gallega ciudadana del mundo que hizo su primer viaje mochilero con 21: "Adoro viajar despacio"
La joven coruñesa Laura Pensado, a sus 30 años, está actualmente en un voluntariado en Tailandia donde enseña inglés a niños y ayuda en una granja. Se fue de casa para explorar el mundo persiguiendo su sueño de surfear en Australia y su estilo de vida fuera de lo convencional le ha llevado a Sudamérica, el sureste asiático, Turquía o Cuba y la lista seguirá creciendo
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La curiosidad por experimentar y salir de su zona de confort ha llevado a la coruñesa Laura Pensado, de 30 años, a vivir actualmente en la pequeña localidad tailandesa de Kalasin haciendo un voluntariado con una familia local que tiene un colegio de verano para niños de la zona a los que ayuda en su granja y enseña inglés.
Pero no es el primer destino internacional en el que pasa tiempo, debido a que por su particular estilo de vida su casa son y han sido muchos rincones distintos del mundo, a miles de kilómetros de su Coruña natal, donde periódicamente vuelve cuando le aprieta la morriña y porque reconoce que "la tierra tira".
Su espíritu ha sido viajero desde muy joven, cuando con 15 años fue de intercambio a Estados Unidos, aunque el giro definitivo que le llevó a tomar la decisión de vivir de manera distinta y nada convencional fue su viaje mochilero con 21 años a Chile.
Es fisioterapeuta y tiene formación en Osteopatía, aunque también tiene experiencia en hostelería, jardinería y terapias manuales. A esto se unen cursos de Vipassana (meditación) y ha ejercido de instructora de pilates, además de masajista, y otras de sus aficiones son cantar, bailar, bucear, la fotografía o acampar en la montaña, entre otras.
Pensado en Tailandia.
Asegura que ha elegido esta manera de vivir porque sigue su propio camino y considera que Coruña no se le ha hecho pequeña, porque apunta que siempre ha vivido en lugares más pequeños que la ciudad herculina, sino que lo que le empuja a ser diferente es que desde siempre ha tenido mucha curiosidad por experimentar distintas cosas.
Otro de los momentos clave de su vida fue cuando en 2019 se marchó sola a Australia con 24 años y ella misma confirma que "ahí empezó todo".
"Estoy agradecida de poder tener este estilo de vida, de poder viajar"
Ahora tiene 30 años y recuerda con cierto vértigo que hace seis se marchó de A Coruña y no ha vuelto más que un par de veces para ver a los suyos en todo este tiempo. "Siento mucha libertad y ligereza con mi modo de vivir, pero tienes que estar dispuesto a dejar atrás ciertas comodidades. Ganas diversidad y estímulos pero a veces viene la soledad, que no es tan bonito, y tienes que solucionar los problemas tú solo y ha habido momentos de confusión, de estar perdida", muestra sin tapujos.
Esta ambiciosa experiencia vital asegura que le ha ayudado a conectar consigo misma e iniciar un camino espiritual hacia dentro, que es lo que reconoce que "realmente le da sentido al viaje y al lugar donde está en cada momento", porque ve lo que necesita y lo que quiere. "Estoy agradecida de poder tener este estilo de vida, de poder viajar, que no todo el mundo puede, además del aprendizaje personal e interno que todo conlleva", cuenta.
Pensado se define como "una persona muy curiosa a la que le gusta hacer muchas cosas" y recuerda que desde niña su atención iba a muchos lugares. Siempre le ha gustado bailar, la música, el deporte, las artes plásticas (dibujar, la escultura...) y admite que se ve como una persona polifacética, apoyando su argumento en que en los años que lleva viajando ha trabajado en distintos sectores que le han demostrado que puede hacer muchas cosas.
Pensado en un viaje.
"Tengo curiosidad por la vida pero no se me da todo bien", dice divertida, aunque cuenta que con la música ha ido evolucionando hasta el punto de formar parte de un proyecto musical colectivo durante su anterior etapa en Australia, en el que cantaba, componía y tocaba la guitarra. A su vez, fue precisamente esta curiosidad la que confirma que le hizo salir de casa y estar en lugares remotos dando masajes, trabajar en granjas "en el medio de la nada" o recogiendo fresas.
En Galicia hacía bodyboard y ama el surf, tanto que fue la razón principal por la que se marchó por primera vez a Australia: "Surfear ha sido mi vida y ha girado en torno a eso mucho tiempo", dice, mientras defiende que su idea original y que mantiene tras irse de casa "es disfrutar, vivir de diferentes maneras y conseguir explorarme, no centrar mi tiempo solo en el trabajo".
Sobre su largo viaje del que desconoce su fin y regreso definitivo a Galicia si se produce, aunque ahora mismo es remoto, asegura que lo marca "la gente que conocí, experiencias mágicas que me hacen creer en la vida que he experimentado en lugares lejanos y por eso quiero vivir de una manera distinta y sigo fuera de casa", se sincera.
"Me gusta viajar despacio y siempre tengo morriña"
Laura cantando con su banda.
Pensado puede presumir de haber visitado medio mundo y su ritmo es complicado de seguir. En sus inicios en Australia, donde estuvo tres años, se movió por todo el territorio buscando las mejores olas y trabajó de paisajista y jardinera, una labor que posteriormente cambió a recoger manzanas en una granja en plena pandemia y que continuó con "la marcha al norte para perseguir el sol".
También trabajó de masajista y limpiando, combinando ambos con una vida de buceo y surf, todo ello durmiendo en su 4x4 al que llamó casa durante mucho tiempo. También estuvo en un eco-resort dando masajes a pie del mar y viviendo en una tienda de campaña en la playa junto con más personas que por la noche se juntaban entre hogueras y guitarras.
Los siguientes meses los empleó recorriendo Australia en coche y hasta trabajó limpiando en un camping en la considerada como isla de arena más grande del mundo. A esto le siguió también una etapa trabajando en el centro de Australia en unas cabañas en medio del desierto.
En este periodo, aprovechó para serpear en Indonesia y conocer el sureste asiático, además de conocer Turquía, Cuba y parte de Sudamérica. Concretamente en Argentina estuvo un año formándose en artes nutriendo sus aficiones "y viviendo barato", mientras que estuvo a su vez en Uruguay, Paraguay, Chile. El siguiente destino fue Canadá, donde trabajó en un café ayurveda unos meses. Tras este periplo, se instaló temporalmente en Nueva Zelanda, que reconoce que le robó el corazón y a eso le siguió dirigir sus pasos a Tailandia sin billete de salida.
Expone que le gusta "viajar despacio", pero gracias a un trabajo de fisioterapeuta que le ha salido en Nueva Zelanda volverá próximamente allí y retomará su proyecto musical. A pesar de este apasionante itinerario, la joven coruñesa afirma que echa de menos comer un pulpo a la gallega, tomar cañas con amigos y hablar el mismo idioma: "Nací en Galicia, aunque soy medio vasca, y la considero un paraíso", opina, mientras es consciente de que muchas veces le cuesta estar lejos, pero tiene claro que todavía quiere explorar fuera y "encontrar una manera de vivir que resuene conmigo".
Pensado en la montaña.
Asimismo, deja claro que "no hay que idealizar ningún estilo de vida", sino que hace un llamamiento a "apartarse a un lado y que cada uno se pregunte qué ritmo le resuena y qué vida quiere llevar, y cuando se encuentre la respuesta caminar ese camino".
Sobre esto, matiza con buen criterio que "no por salir de tu lugar de origen tus problemas se van a acabar, sino que puedes ser feliz en A Coruña mismo o en cualquier lado porque la felicidad es un estado interno que depende de cómo te tomes las cosas", concluye satisfecha con sus decisiones vitales y sus próximas aventuras, que seguirán llenando su mochila de recuerdos y aprendizaje.