Paloma Anca
Cómo acabé abrazando a un desconocido
La experiencia de Paloma Anca viendo el partido de la final del Mundial
Las finales del Mundial, oficialmente duran dos horas, pero en la práctica empiezan mucho antes del pitido inicial.
Domingo 19 de julio.
19:35: El partido todavía no ha empezado, pero la previa sí. Pedimos la primera ronda.
20:33: Aparecen en la pantalla Robbie Williams, Laura Pausini y otra cantante que mis amigos identifican al momento mientras yo asiento con seguridad. Después, Dudamel con Los Teleñecos. No ha empezado el partido y ya llevamos dos cervezas y y un festival de música internacional.
20:58: Todavía somos personas normales que hablan sobre el trabajo, las vacaciones o si la cerveza está fría. En unos minutos todos seremos seleccionadores nacionales.
21:25: Llevo un rato peleándome con un pistacho atascado entre mis dientes mientras escucho a uno decir que España tiene que tener paciencia. Otro dice que presionemos más arriba.
21:48: Pensaba que el descanso servía para ir al baño, pero Justin Bieber, Madonna con ‘Los Ronaldos’ y Shakira, tienen otros planes para nosotros. Trump los americanos serán lo que sean, pero convierten cualquier ‘Pausini’ publicitaria en un acontecimiento histórico.
22:15: Llega la tortilla. A partir de ahora me da miedo que marquemos justo cuando tengo la boca llena.
23:03: Expulsan a un jugador de Argentiza Enzo. “Se lo merecen, por sucios”. En menos de dos horas he desarrollado opiniones futbolísticas muy firmes.
23:13: España marca. Lanzo por los aires el trozo de tortilla que estaba a punto de llevarme a la boca. Nos levantamos. Gritamos. No. Al final no ha marcado. El chico que está delante de mí tiene tortilla por el pelo insulta al árbitro.
23:16 ¡Gol del guapo de Ferrán! Un desconocido me abraza. Yo le devuelvo el abrazo. Si en ese momento me hubiera pedido que le donase un riñón, probablemente se lo hubiese donado.
23:33. Segundo gol anulado. Yo, que hasta hace un mes no sabía quién era Luís de la Fuente, tengo clarísimo que el árbitro nos está robando.
23:47: Fin del partido ¡España es campeona del Mundo! Hay noches tardes en las que sales de casa pensando que vas a tomar unas cervezas sin más y al final, vuelves queriendo muchísimo a once desconocidos.
00:30: Llegamos a casa. Las RRSS están llenas de banderas de España y seleccionadores nacionales personas que aseguran que nunca dudaron. Mi lavadora está con la ropa mojada dentro.
Lunes 20 de julio
07:30: España sigue siento campeona del mundo, pero el despertador suena con la misma falta de empatía de todos los lunes. Y la lavadora sigue esperando a que alguien la vacíe.
10:30: El café sigue estando demasiado caliente al principio y demasiado frío después. Outlook continúa convocando reuniones de cuarenta y cinco minutos para resolver cosas que caben en un email. La vida no se deja impresionar por ganar el Mundial.