Bar Seijo, en Canido

Bar Seijo, en Canido

Ofrecido por:

Ferrolterra

La suerte se detiene en Canido, en Ferrol: “Te llevas una alegría tremenda cuando sabes que tocó aquí”

El bar Seijo, abierto desde 1960, reparte cuatro décimos del segundo premio de la Lotería Nacional del jueves 23 de abril y vuelve a sembrar ilusión entre su clientela habitual

Te puede interesar: El dulce equilibrio de las confiterías de Ferrol: "Apostamos por la tradición sin dejar de adaptarnos a las tendencias"

Publicada

La fortuna volvió a llamar a la puerta de Canido y, como en otras ocasiones, lo hizo en un lugar de siempre. El bar Seijo, un establecimiento con décadas de historia a sus espaldas, repartió el pasado jueves 23 de abril cuatro décimos del segundo premio de la Lotería Nacional, dotados con 6.000 euros cada uno. En total, 24.000 euros que, en buena medida, se quedan en el barrio, entre clientes habituales que cruzan a diario la puerta del local.

El momento de descubrirlo fue tan cotidiano como inesperado. “Me enteré por la mañana, cuando miré la página de loterías y ya ponía que habíamos repartido el premio”, relata Emilio, el propietario, todavía con la satisfacción reciente. La noticia corrió rápido entre parroquianos y vecinos, convirtiendo una jornada cualquiera en un pequeño acontecimiento local.

Un bar con historia y buena estrella

“Te llevas una alegría tremenda”, reconoce el dueño. Y no solo por haber vendido los décimos premiados, sino por saber que la suerte cayó en gente cercana. “Al final es gente que conoces, que viene aquí todos los días o de vez en cuando, y saber que les tocan 6.000 euros… igual no es una fortuna, pero oye, ayuda mucho y hace ilusión”, explica. Para muchos, ese dinero supone un respiro en las cuentas y una anécdota que recordar toda la vida.

El bar Seijo no es un recién llegado a estas historias. Abierto desde 1960, forma parte del paisaje cotidiano de Canido y ha sido testigo de generaciones enteras. En sus más de seis décadas de vida, no han sido pocas las veces que la suerte ha pasado por su mostrador. “No es la primera vez que damos premios importantes”, apunta el propietario. “En Navidad dimos el segundo y el quinto hace un par de años, y también han caído premios de Bonoloto, Primitiva y alguna Lotería Nacional de jueves”.

Esa continuidad ha hecho que muchos clientes compren sus décimos allí casi por tradición, confiando en esa especie de buena suerte que parece acompañar al local. “La gente ya viene con la broma de que aquí toca”, comenta entre risas. Y aunque insiste en que todo es cuestión de azar, reconoce que repartir premios siempre genera un ambiente especial.

Más que un premio, una historia compartida

Tras conocerse la noticia, el bar vivió más movimiento del habitual. Vecinos que se acercan a comentar la jugada, clientes que preguntan por los números o simplemente curiosos que quieren ver el lugar donde tocó. “Se nota más ambiente, la gente entra, pregunta, comenta… se crea un poco de revuelo”, señala.

Algunos de los agraciados ya han pasado por el local, aunque sin grandes celebraciones. “Vienen, te lo comentan, te dan las gracias… y poco más”, explica el dueño. Esa cercanía, precisamente, es una de las señas de identidad del Seijo: un bar donde cada premio tiene rostro conocido y cada historia se comparte casi como propia.

En Canido, mientras tanto, queda la sensación de que la suerte no siempre llega en grandes titulares, sino en pequeñas alegrías repartidas entre vecinos. Y que, a veces, basta con entrar a tomar un café para salir con algo más que la rutina: una historia que contar… y, quién sabe, un décimo premiado.