Joven conductora mostrando su placa L tras aprobar el examen práctico de conducir.
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Esperas de hasta seis meses para sacarse el carné en A Coruña: autoescuelas y DGT discrepan sobre las causas
La Autoescuela San Martín apunta al sistema de reparto de los exámenes, mientras que Tráfico sostiene que la falta de profesores también condiciona los tiempos
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Conseguir el carné de conducir puede convertirse en un proceso de varios meses en A Coruña. La Autoescuela San Martín, una de las de mayor tamaño de la ciudad, sitúa actualmente entre cuatro y seis meses el tiempo que puede transcurrir desde que un alumno aprueba el examen teórico hasta que completa su formación práctica y consigue presentarse a la prueba de circulación.
La situación forma parte de un problema que ha provocado quejas del sector en toda España. La propia Dirección General de Tráfico (DGT) puso en marcha este año un Plan de Refuerzo Operativo de Exámenes en algunas de las provincias con mayores dificultades para incrementar la capacidad disponible. Sin embargo, Tráfico cuestiona que todas las personas contabilizadas habitualmente en las denominadas listas de espera estén realmente preparadas y quieran examinarse inmediatamente. En las provincias donde se probó el plan, la DGT aseguró que las autoescuelas presentaron a menos del 10% de los alumnos que previamente figuraban como preparados y pendientes de examen.
La situación en A Coruña enfrenta dos diagnósticos diferentes. Desde San Martín explican que los tiempos varían en función de cada autoescuela y del número de profesores de los que disponga. En cualquier caso, aseguran que la situación ha mejorado durante el último año y destacan la colaboración de la Jefatura Provincial de Tráfico.
"La verdad es que en A Coruña tenemos buena colaboración por parte de la jefatura y ahí sí que estamos mejorando", reconocen.
La responsable de la DGT en Galicia, María Victoria Gómez, rechaza, por su parte, que exista actualmente una espera de varios meses atribuible a la capacidad de examen de Tráfico. Asegura que en ocasiones ocurre precisamente lo contrario: "A veces nos quedan huecos en examen y las escuelas no presentan alumnos".
Doce examinadores en A Coruña
Gómez sitúa uno de los principales problemas en la capacidad de las propias autoescuelas para impartir la formación. "Sabemos que hay problemas en las escuelas porque no tienen suficientes profesores para formar a los alumnos y, a veces, les dicen: 'Hasta dentro de tres meses no te puedo dar clases prácticas'".
La falta de profesores de formación vial es una cuestión distinta a la plantilla de examinadores de la DGT. Para ejercer como profesor de autoescuela es obligatorio contar con el certificado de aptitud correspondiente expedido por Tráfico, para cuya obtención hay que superar las pruebas, el curso y las fases establecidas en las convocatorias.
Según los datos aportados por Gómez, A Coruña cuenta actualmente con 12 examinadores, mientras que Santiago dispone de tres después de la marcha de otros tres trabajadores. Para compensar esa diferencia, explica que personal de A Coruña se desplaza a Santiago los días en los que se celebran pruebas.
La responsable de la DGT niega que en Santiago exista actualmente una espera de hasta un año para realizar el examen práctico, como han denunciado algunas autoescuelas. Incluso durante agosto, asegura, hubo jornadas en las que estas no cubrieron todos los huecos disponibles.
"Sí que es verdad que en verano es lógico pensar que se acumula, porque también los examinadores tienen vacaciones", señala Gómez. Esto puede producir cierto retraso coincidiendo con una mayor demanda y una menor disponibilidad de personal, pero sostiene que en septiembre la actividad recupera una situación de mayor normalidad.
La repartición del tiempo, bajo escrutinio
Para San Martín, sin embargo, reducir el problema a una falta de profesores no explica completamente las esperas. La autoescuela considera que el origen del cuello de botella está en la capacidad que históricamente han tenido las jefaturas para ofrecer exámenes y, especialmente, en cómo se distribuyen los minutos disponibles entre los centros.
Desde la escuela sostienen que existe una asignación mínima que puede perjudicar proporcionalmente a los centros con más profesores y alumnos. "Una escuela de un profesor ya tiene el mismo mínimo que una con veinte profesores", explican.
Su planteamiento es que "una distribución más acertada y mejorada de los tiempos de examen" permitiría aprovechar mejor la plantilla existente.
También cuestionan la asignación del tiempo entre los diferentes permisos. Como ejemplo, señalan que los aspirantes a determinados permisos profesionales pueden necesitar más minutos de examen que los candidatos al permiso B, pese a contar previamente con experiencia al volante. A su juicio, debería darse mayor prioridad a estas pruebas cuando la preparación necesaria es menor y las posibilidades de aprobar son elevadas.
La DGT, por el contrario, advierte de que tampoco puede equipararse automáticamente el número de personas que han aprobado el teórico con el de candidatos que esperan inmediatamente un examen práctico.
"La bolsa está formada por aquellas personas que aprueban el teórico y están en condiciones de poder hacer el examen de circulación, pero no todos están interesados en hacer el examen en el momento", explica Gómez. Algunos aspirantes, añade, aprueban la parte teórica y deciden retrasar las prácticas hasta periodos como Navidad o Semana Santa.
De hecho, la prueba teórica superada conserva su validez durante dos años, según establece la DGT. Si en ese periodo el aspirante no consigue el permiso, debe volver a realizar las pruebas.
¿Hay que cambiar el examen?
San Martín plantea además un debate diferente: la adaptación de la prueba práctica a la conducción actual. La autoescuela considera que algunas maniobras y criterios deberían revisarse ante los cambios tecnológicos experimentados por los vehículos.
Uno de los aspectos que cuestiona es el peso que continúa teniendo el cambio manual durante el aprendizaje. Según argumenta, los alumnos con poca experiencia se enfrentan en el tráfico urbano a conductores que utilizan cada vez más vehículos automáticos o electrificados, lo que puede incrementar la dificultad en determinados puntos de circulación intensa.
"Hay que ajustar el examen a las necesidades actuales, eliminando las maniobras que a día de hoy no tienen sentido", concluyen desde la autoescuela.