Azalea del Canto, gallega en la acampada de Madrid.
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Azalea, gallega acampada por la vivienda en Madrid: "La sensación es de victoria agridulce"
La concentración continúa en la Puerta del Sol sin fecha de finalización prevista
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Las últimas horas en la Puerta del Sol de Madrid han sido todavía más intensas, si es posible. La acampada iniciada el pasado sábado en defensa de la vivienda digna continúa pese a la votación este martes en el Consejo de Ministros del Decreto Maricarmen, que finalmente se ha dividido en dos, y la previsión es que esta acción pueda convertirse en indefinida. Así lo ve Azalea del Canto, una coruñesa de 27 años que lleva casi una década viviendo en la capital y desde el pasado domingo forma parte del mar de tiendas de campaña que ocupan la plaza.
"Me parece una manera súper directa y potente de llevar la manifestación más allá. Venir a la acampada era lo menos que podía hacer", admite.
Fue aquí donde, anoche, supo como el resto de asistentes que Maricarmen, la mujer discapacitada de 87 años desahuciada de su casa la semana pasada, podría regresar finalmente a su vivienda.
"La sensación fue de victoria agridulce", comenta, explicando que "en los últimos días vimos que Urbagestión decía que se habían sentido presionados y echaron balones fuera, responsabilizando al Sindicato de Inquilinas. Es agridulce porque, por un lado, esta señora puede volver a su casa, pero el motivo es porque ha habido una presión social enorme".
La de Maricarmen, recuerda, es una de las miles de escenas de desahucios que se producen anualmente en España. Sin ir más lejos, este mismo martes los manifestantes frenaron uno en Callao. Para esta coruñesa, la mujer de 87 años "se ha convertido en un mártir necesario, pero hay mucha gente que no tiene este beneficio. Su situación no debería haberse producido".
El sabor agridulce continuó esta mañana, mientras en Sol se conocía que el Decreto Maricarmen serían finalmente dos escritos que se votarán por separado. Hoy han recibido luz verde en el Consejo de Ministros, pero el próximo viernes deberán pasar por el Congreso de los Diputados.
Azalea siguió el desarrollo de la negociación y la votación a través de los medios de comunicación y explica que una vez se supo el resultado, "la gente reaccionó con resignación y cierta decepción".
Lo que se piden son unos mínimos que no deberían ser negociables
Azalea del Canto, gallega acampada en Madrid
Que el texto se haya dividido en dos partes se interpreta entre los manifestantes con la sensación "de que priorizan las medidas fáciles. La temporalidad no sirve. Lo que se está reclamando es que se transformen fundamentalmente los cimientos de cómo se concibe la vivienda y que pase de ser un bien de mercado a ser un bien social. La temporalidad nos deja con el culo al aire y no sabemos qué puede conllevar a futuro", lamenta.
Sobre el segundo decreto, que define como "más ambicioso", temen que no vaya a pasar la siguiente votación. Este es el que contempla la reivindicación del Sindicato o una nueva Ley de Suelo y blindar la vivienda, cuestiones que podrían no entrar en las nuevas medidas.
"Lo que era el Decreto Maricarmen, algo muy necesario, se queda a medias. Lo que se piden son unos mínimos que no deberían ser negociables", incide.
Ella vive en primera persona esta situación. Actualmente paga unos 600 euros por una habitación en Madrid, más de un tercio de lo que cobra, la recomendación habitual sobre el límite a destinar en vivienda.
"Cuando nos hemos planteado mudarnos, te encuentras con alternativas de 500 euros como muy poco que son cuartos directamente insalubres", añade.
Desde el lado contrario, ofreciendo habitación cuando se ha quedado alguna vacía, explica que "cuando vivía en un piso de 5 habitaciones que era un zulo, mucha gente se iba y las que nos quedábamos teníamos que buscar nuevos compañeros. Cuando publicábamos la habitación, no dábamos abasto. En un día recibía 40 o 50 mensajes y solo una persona puede entrar en el piso. Decides quién tiene casa y quién no. Es deprimente".
Posible llegada de ultras
La intención en Sol es continuar con la acampada, por el momento, de manera indefinida, pese a que tanto el Ayuntamiento de Madrid como la Comunidad Autónoma han pedido que se levante.
Sobre todas las administraciones, Azalea critica que "las instituciones conservadoras buscan desacreditar este movimiento y echar balones fuera respecto a sus propias carencias y, por otro lado, hay carencia por parte de las instituciones centrales a la hora de llevar a cabo las acciones que proponen".
Esta tarde ha tenido lugar una asamblea del Sindicato de Inquilinas que ha ido más allá de la bienvenida habitual y de cómo se organizan a nivel nacional y también internacional, con una posible huelga general en el horizonte.
Hace unas horas, el líder de un movimiento ultra ha alentado en redes sociales a acudir a Sol contra los manifestantes. Desde entonces, cuenta Azalea, "hay más presencia policial en la plaza y en los accesos. Los ultras instaron a "limpiar" la plaza, que es una retórica neofascista bastante común. Se está planteando una organización de protección y una especie de cordón alrededor de la acampada ante su posible llegada".
Irene Termenón, una viguesa que también está en la acampada, explica que la sensación general es de alarma pero que mucha gente se ha acercado "a facer bulto e apoiar".
Los acampados se están organizando haciendo turnos para seguir acudiendo al trabajo y también están repartiendo botiquines con distintos enseres por todas las tiendas de campaña, en previsión de que pueda haber incidentes.
En todo caso, subraya Azalea, "se busca resistir de manera en que podamos garantizar nuestra seguridad y, al mismo tiempo, no ser partícipes de esta violencia. No es el mensaje que queremos mandar. Responder con violencia nos pone a su nivel y no es por lo que estamos aquí. Hay gente mayor y niños con familias y esta no es la situación que se quiere generar".
En Sol, "cada vez hay más gente, más tiendas y más personas dispuestas a quedarse aquí. La plaza nunca ha estado tan llena. El sentimiento general es de que esto se va a alargar con intención de que sea indefinido", apunta.
A corto plazo, se convocarán manifestaciones a nivel nacional este fin de semana.