Panorámica del embalse de Cecebre.

Panorámica del embalse de Cecebre. Quincemil

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Sostenibilidad

¿Qué es el ecoturismo, una tendencia al alza en Galicia? "No es simplemente una moda pasajera"

Las Mariñas Coruñesas, las Illas Atlánticas y los Ancares Terra de Burón son los destinos de ecoturismo de la comunidad gallega reconocidos por el Club de Ecoturismo de España. Esta forma de viajar se caracteriza por promover la conservación del medio natural, generar beneficios para las comunidades locales e incorporar una dimensión interpretativa del territorio

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Hacer una pausa. Relajarse. Romper con la rutina. Son algunos de los condicionantes a la hora de pasar el fin de semana o disfrutar de las vacaciones, algo que hacemos cada vez más en plena naturaleza mientras nos integramos en el entorno. Y Galicia dispone de muchas opciones para hacer este tipo de turismo, el ecoturismo, que está en auge y se ha convertido en una espectacular manera de pasar unos días en paz con uno mismo y el lugar en el que se encuentra.

"El ecoturismo tendría como objetivos minimizar el impacto ambiental y promover la conservación del medio natural, al tiempo que incorporar una dimensión interpretativa del territorio (educativa), buscando generar beneficios para las comunidades locales", explica Antonia Pérez García, profesora en Sociología del Turismo en la Facultad de Turismo de la UDC y doctora en Análisis Económico y estrategia empresarial por la UDC, USC y UVigo.

La definición de esta forma de turismo, sin embargo, tiene cierta controversia y se solapa con otras modalidades más tradicionales como el turismo de naturaleza o el turismo rural, que no implican la conservación del medio natural; con el turismo responsable, que pone el foco en el comportamiento de los visitantes; o con el turismo alternativo, opuesto al de masas.

"Su delimitación conceptual, frente a estas modalidades que se mencionan, es difusa. Creo que esta ambigüedad es la que ha favorecido su expansión, pero también su banalización, pues ha generado debates sobre su autenticidad o el alcance real de sus objetivos", explica Antonia Pérez García.

Las Mariñas Coruñesas, las Illas Atlánticas y los Ancares Terra de Burón están reconocidos por el Club de Ecoturismo de España como destinos de ecoturismo en Galicia. Tres enclaves mágicos en los que la naturaleza y la tradición se fusionan con alternativas para los visitantes, que pueden disfrutar de los espectaculares espacios que esconden.

Los tres se caracterizan, además, por los beneficios que aportan a la comunidad local, donde generan empleo, y cuentan con proyectos en los que "se busca transformar al visitante, no solo entretenerlo". Así, los proyectos en entornos naturales deben "integrar de forma coherente la sostenibilidad ambiental, social y económica en la práctica" para poder ser denominados ecoturismo.

"El proyecto tendría que basarse en una planificación transparente en cuanto a sus objetivos e impactos, así como apoyarse en certificaciones de sostenibilidad. Una de las características clave de máxima importancia es la coherencia que debe existir entre el discurso y la práctica real del proyecto para evitar contradicciones de actividades que se ofertan como sostenibles tras la estrategia publicitaria del término 'eco'", indica Antonia Pérez García.

Un impulso al desarrollo

"La implantación de proyectos de ecoturismo puede generar beneficios relevantes para un territorio, siempre que se gestione de forma coherente con sus principios. Estas ventajas se pueden analizar en varios niveles, aunque no son ventajas de alcance automático ni a corto plazo, todo depende del nivel del proyecto y del grado de participación de la comunidad local", explica la profesora en Sociología del Turismo.

Las ventajas a nivel económico, social y ambiental que este tipo de iniciativas pueden brindar son muy amplias, sobre todo en territorios rurales en los que diversifican la economía, generan empleo local y favorecen el entorno. Antonia Pérez García añade que también contribuyen a reforzar la identidad territorial y a promover modelos turísticos menos intensivos o masificados.

Pero no todo son ventajas. El ecoturismo puede derivar en tensiones sociales o una distribución desigual de los beneficios, así como en "impactos ambientales acumulativos no deseados", la creación de infraestructuras inadecuadas en el entorno en el que se ubican o una excesiva dependencia económica de la actividad turística.

Esta forma de conocer nuevos lugares, además, se ha vuelto muy popular, lo que favorece el greenwashing (práctica de marketing engañosa que hace parecer que algo es respetuoso con el medio) y una cierta banalización del concepto. Por ello, sus efectos positivos dependen en gran medida de una planificación rigurosa y de la implicación real de la comunidad local, según señala Antonia Pérez García.

Más allá de una moda

"Creo que el ecoturismo no es simplemente una moda pasajera, aunque sí ha experimentado un fuerte auge discursivo en los últimos años que pueden dar esa impresión", explica la doctora en Análisis Económico y estrategia empresarial por la UDC, USC y UVigo, que añade que el uso del término ligado a una estrategia de mercantilización de lo sostenible puede generar desconfianza en el usuario: "Se legitiman tras la etiqueta 'eco', en ocasiones, sin cumplir estándares reales, lo que dificulta diferenciarlo de proyectos realmente sostenibles".

"El ecoturismo no es tanto una moda como la expresión de un cambio hacia modelos turísticos más sostenibles. Sin embargo, su popularidad ha favorecido también el uso de etiqueta comercial, lo que genera tensiones entre prácticas realmente sostenibles comprometidas con la conservación y prácticas que simplemente se han apropiado del discurso 'eco'"

Antonia Pérez García, profesora en Sociología del Turismo en la Facultad de Turismo de la UDC y doctora en Análisis Económico y estrategia empresarial por la UDC, USC y UVigo

Antonia Pérez García lo tiene claro: "El ecoturismo no es tanto una moda como la expresión de un cambio hacia modelos turísticos más sostenibles. Sin embargo, su popularidad ha favorecido también el uso de etiqueta comercial, lo que genera tensiones entre prácticas realmente sostenibles comprometidas con la conservación y prácticas que simplemente se han apropiado del discurso 'eco'".

La profesora del Departamento de Sociología y la Facultad de Turismo de la UDC y doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la UDC, Iria Caamaño Franco, señala por su parte que es preciso entender que el turismo sostenible no puede reducirse únicamente a campañas de promoción 'verde' ni banalizarse el concepto de 'sostenibilidad', reduciéndolo a una etiqueta de marketing.

Iria Caamaño, que al igual que Antonia Pérez es miembro del grupo de investigación GET- UDC (Grupo de Estudios Territoriales), defiende que las instituciones tienen un papel "clave" para evitar que esto pueda llegar a suceder porque son las que ordenan, coordinan y establecen límites: "A veces hablamos mucho de crecimiento turístico, pero menos de capacidad de carga, de equilibrio territorial o de cómo garantizar que la actividad turística no degrade precisamente aquello que la hace atractiva".

"No basta con promocionar destinos sostenibles; es necesario planificarlos, gestionarlos y evaluarlos desde parámetros realmente sostenibles"

Iria Caamaño Franco, profesora del Departamento de Sociología y la Facultad de Turismo de la UDC y doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la UDC

El ecoturismo, por tanto, no debe entenderse solo como una visita a espacios naturales, sino como una forma de relacionarse con el territorio. Algo que es fundamental hacer desde el respeto y la educación ambiental, trabajando desde la sensibilización y la participación, teniendo en cuenta el diseño de las infraestructuras y la comunicación con otros destinos.

"Aspectos como la movilidad intermodal, la accesibilidad universal, la eficiencia energética, la gestión hídrica, la adaptación al cambio climático o la integración paisajística deberían formar parte estructural de cualquier política turística contemporánea", señala Iria Caamaño Franco, que añade: "No basta con promocionar destinos sostenibles; es necesario planificarlos, gestionarlos y evaluarlos desde parámetros realmente sostenibles".

Galicia, destino de ecoturismo

"Galicia tiene unas condiciones extraordinarias para posicionarse dentro del ecoturismo y una oportunidad muy interesante para desarrollar un modelo propio de ecoturismo vinculado no solo a la naturaleza, sino también a la cultura atlántica, al mar, a los oficios tradicionales y a la identidad local. Ahí existe un enorme potencial diferencial", señala la profesora del Departamento de Sociología y la Facultad de Turismo de la UDC y doctora en Dirección y Planificación del Turismo por la UDC.

Iria Caamaño añade que existe una relación "muy fuerte" entre paisaje y 'paisanaje, entre naturaleza y cultura, algo que encaja a la perfección con las tendencias del turismo experiencial y sostenible. La Reserva de la Biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo, considerada el primer destino gallego certificado dentro del Club de Ecoturismo de España, es un ejemplo claro.

Y es que en este espacio se desarrollan proyectos "muy interesantes" relacionados con el senderismo interpretativo, la movilidad sostenible, el turismo agroalimentario, la educación ambiental o la recuperación de espacios naturales degradados. Todos ellos se cierran mediante la planificación científica, la colaboración institucional y la participación ciudadana, logrando abordar retos ambientales, sociales y económicos de forma coordinada.

La Reserva das Mariñas Coruñesas se caracteriza, además, por promover la conservación de los recursos locales para permitir la sostenibilidad económica del tejido agroempresarial implicado en la producción, garantizando su origen y calidad. Los más pequeños, por otro lado, pueden conocer más sobre este espacio a través de un programa que los acerca al arte y al patrimonio cultural, a la naturaleza, al cambio climático y a la alimentación saludable, entre otros.

Son muchos los programas que ofrece el primer destino de Galicia certificado como ecoturismo, al que se sumaron posteriormente las Illas Atlánticas o Ancares Terra de Burón, que representan modelos distintos entre sí pero comparten la conexión entre patrimonio natural, identidad territorial y apuesta por un turismo más responsable y experiencial.

Parque Nacional das Illas Atlánticas.

Parque Nacional das Illas Atlánticas. shutterstock

La entidad define a las Illas Atlánticas como un "auténtico paraíso para el ecoturismo" y destaca su flora, "tan variada como los diferentes entornos de las islas", y su fauna, entre la que es posible encontrar aves marinas como la gaviota patiamarilla, la pardela cenicienta, o el cormorán moñudo, así como otras migratorias como el alcatraz, el águila pescadora, o las pardelas baleares.

Este espacio natural también esconde animales terrestres como conejos, nutrias o murciélagos, siendo muy característico el lagarto ocelado, con un tamaño medio de unos 20 centímetros sin contar la cola que lo convierte en el más grande de Europa. A todos ellos hay que sumar el gran tesoro que se esconde en el océano Atlántico que baña las islas.

Más allá de la naturaleza, las Illas Atlánticas disponen de una amplia variedad de actividades para que quien las visita pueda conocerlas haciendo una inmersión plena. Desde visitas guiadas hasta un paseo bajo las estrellas en el que observar el cielo (están certificadas como Destino Turístico Starlight desde 2016) hay mucho que hacer en este entorno.

Comarca de Os Ancares

Comarca de Os Ancares Casa Quindós

Ancares Terra de Burón está en pleno corazón montañoso de Galicia y alberga, en su totalidad o en parte, tres Reservas de la Biosfera: Os Ancares Lucenses, Terras do Miño y Río Eo, Oscos y Terras de Burón. Aquí el oso pardo y el lobo conviven en un entorno de bosques, praderas y alta montaña en el que se conservan aldeas, castros o pallozas, testigos de una forma de vida ancestral.

Este destino ofrece un espacio natural espectacular que combina con la conservación de los modos de vida. Los visitantes, de esta forma, pueden realizar una experiencia inmersiva en las tradiciones, historia y paisaje de la zona a través de diversas experiencias. Una de ellas son las rutas temáticas, que permiten explorar y comprender el paisaje a través de experiencias inmersivas en las tradiciones locales.

"En muchos casos, las certificaciones y distinciones valoran aspectos como la existencia de espacios protegidos, la conservación de la biodiversidad, la limitación de impactos ambientales, la movilidad sostenible, la implicación de empresas locales, la interpretación ambiental o la creación de experiencias vinculadas al conocimiento del territorio. También suele ser importante que exista una gobernanza coordinada entre administraciones, empresas y agentes locales, así como estrategias claras de sostenibilidad turística", concluye Iria Caamaño.