Pablo y Jorge en un partido del Dépor.

Pablo y Jorge en un partido del Dépor.

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La historia de cómo Jorge hizo del Dépor a Pablo, su hijo: "Nació con el centenariazo"

Padre e hijo, integrantes de la Peña Deportivista de Verín, han convertido su amor por el Deportivo en un vínculo que va mucho más allá del fútbol

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"El Dépor es parte de nuestra vida". Esa frase resume la historia de Jorge y Pablo, padre e hijo, vecinos de Verín y miembros de la peña deportivista de la localidad, unidos por una pasión que nació casi al mismo tiempo que uno de los capítulos más gloriosos del club.

Pablo llegó al mundo "con la Copa del Centenariazo". Apenas dos años después, Jorge y otros aficionados fundaron la Peña Deportivista de Verín, y desde entonces el pequeño empezó a crecer entre viajes a Riazor, bufandas blanquiazules y fines de semana marcados por el calendario del Deportivo.

"Ya con nueve años era abonado y accionista, y desde ahí ya siempre", recuerda Jorge, que reconoce entre risas que "ahora ya viaja él más que yo".

La pasión ha ido creciendo hasta el punto de que Pablo ha hecho del Dépor una prioridad absoluta. "Este año hizo igual la mitad de los desplazamientos", cuenta su padre. "Reestructura las vacaciones en el trabajo entre el Entroido y los viajes con el Dépor". Lo dice con una mezcla de orgullo y admiración hacia un hijo al que define como "muy buen rapaz".

"Nunca dio ningún quebradero de cabeza. Ahora ya es mayor, aunque sigue pareciendo un cativo, y da gusto con él. Y que sea tan fan del Dépor es un orgullo para un padre deportivista como yo".

Pablo y Jorge junto a otros peñistas.

Pablo y Jorge junto a otros peñistas.

Pablo lo tiene claro: todo empezó en Jorge

Para Pablo, todo empezó gracias a Jorge. "Yo me hice del Dépor a través de mi padre. Él empezó llevándome a Riazor, y a mí, que me gustaba mucho el fútbol, me encantó ir al campo y verlo en directo". No era lo habitual en su entorno.

"Era difícil. Ahora los equipos locales tienen más fuerza, pero entonces yo era el único cativo de la clase que no era del Barça o del Madrid". Nunca dudó. "No me importó. Soy bastante terco con las cosas, y con el Dépor no es distinto".

Esa fidelidad, explica, fue consolidándose hasta convertirse en algo que trasciende lo deportivo. "Con el tiempo diría que ahora me gusta más el Dépor que el fútbol. Es toda la comunidad que se genera y todas las amistades que haces. Es pertenencia y legado para siempre".

Una conexión que, admite, pudo no haberse dado. "Todo pudo ser distinto, porque con mi hermano no funcionó lo de llevarlo a Riazor".

Este domingo, ambos festejaron el ascenso a Primera División. Lo hicieron juntos, en familia, con la convicción de que ahora, por fin, Pablo podrá vivir algo similar a Jorge. Los ocho años fuera de Primera División le han hecho callo.