La afición del Deportivo durante un partido.

La afición del Deportivo durante un partido. RCDeportivo

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Polémica en A Coruña por los "controles sorpresa" en Riazor: "Me llevaron prácticamente a empujones"

Aficionados denuncian esperas, falta de información y posibles sanciones tras someterse a pruebas de alcoholemia en los accesos al estadio

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Los controles de alcoholemia realizados este domingo en los accesos a Riazor durante el partido entre el Deportivo y el Andorra han generado malestar entre varios aficionados, que cuestionan tanto la forma en la que se desarrollaron las pruebas como la ausencia de criterios claros sobre los límites permitidos para acceder al estadio.

Uno de los asistentes que fue sometido al control relató a Quincemil cómo vivió una situación que califica de "agobiante" desde su llegada al recinto.

Según explica, tras superar el primer filtro de acceso en la puerta 9 y disponerse a esperar a un amigo ya dentro del estadio, fue interceptado por personal de seguridad y conducido a la zona habilitada para realizar las pruebas.

"Me llevaron prácticamente a empujones. La sensación era la de que te estaban metiendo en un cuartel", asegura. El aficionado describe un dispositivo con presencia de distintos cuerpos de seguridad y un recorrido delimitado por vallas y cordones policiales que obligaba a los seleccionados a esperar turno hasta someterse al test de alcoholemia.

Según su relato, el procedimiento provocó largas esperas que hicieron que varios seguidores accediesen al partido cuando este ya había comenzado. En su caso, calcula que entró al estadio cuando se habían disputado ya cerca de 15 minutos de encuentro.

"Perdí el himno y el arranque del partido. Para alguien que vive estos partidos como una fiesta, fastidia muchísimo", lamenta.

Los criterios, difusos

El aficionado también cuestiona los criterios empleados para escoger a las personas que debían someterse al control, al considerar que no existía un patrón objetivo y que la selección parecía responder a percepciones estéticas o prejuicios.

"Daba la sensación de que elegían al azar, o por la apariencia. Había perfiles muy concretos, pero ningún criterio claro", señala.

Durante el proceso, explica, a quienes arrojaban un resultado positivo se les solicitaba el DNI, se les realizaban fotografías junto al alcoholímetro y sus datos quedaban registrados en un listado para una posible propuesta de sanción.

A quienes daban negativo, en cambio, se les retenía durante varios minutos más hasta recibir autorización para abandonar la zona acompañados por agentes.

"Era una sensación de presunción de culpabilidad constante. Incluso dando negativo no podías irte libremente", critica.

Uno de los aspectos que más indignación genera entre los afectados es, según este testimonio, la falta de una referencia pública sobre qué nivel de alcohol puede implicar una sanción o la prohibición de acceso, a diferencia de lo que sucede en la normativa de tráfico.

"Conducir tiene unos límites perfectamente establecidos. Aquí no sabes si por haber tomado una cerveza, un postre con licor o cualquier mínima cantidad ya te expones a una propuesta de sanción", apunta.

El aficionado considera que la redacción actual de la normativa genera una importante inseguridad jurídica, ya que hace referencia a acudir "bajo los efectos del alcohol", pero sin fijar una tasa concreta que permita determinar objetivamente cuándo se incumple esa condición.

Además, cuestiona lo que considera una contradicción evidente: "No tiene sentido que se venda alcohol a escasos metros del estadio o incluso en zonas vinculadas al evento y que luego puedas acabar sancionado por haber consumido".

El seguidor explica que en su caso dio negativo porque debía regresar conduciendo a Ribadeo y optó por no beber absolutamente nada, pero asegura que muchas de las personas retenidas con él mostraban preocupación real por el posible alcance económico de las sanciones.

"Había gente muy nerviosa. Hoy una multa de este tipo puede fastidiarle el mes o incluso el año a cualquiera", sostiene.