Miriam Rios en su etapa en el RC Deportivo.
Miriam Ríos, su anécdota con la liga del Dépor del 2000 y su chándal presumiendo de A Coruña
Una de las primeras jugadoras en formar parte del equipo femenino, que desde 2016 hace historia, recuerda aquel 19 de mayo del 2000 y sus anécdotas con un chándal que, ni siquiera el calor y el sol, le impidió usar como elemento para presumir de su Dépor
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Hablar del Dépor ABANCA es hablar de un sentimiento, de un equipo que ha ido forjándose con el paso de las temporadas. Desde su inicial exilio en Ponte dos Brozos, en Arteixo, tras absorber al Orzán SD (ahora filial) hasta su traslado a Abegondo y, desde este curso, al estadio municipal de Riazor, el equipo femenino se ha ido forjando a sí mismo con un aumento de recursos paulatino y una apuesta decidida del club.
La sección femenina también tiene sus ligas. En concreto, una de la segunda categoría, que le acabó otorgando vía promoción en las Islas Canarias ese tan preciado ascenso de la mano de Manu Sánchez. Fue el preludio de una temporada de ensueño que solo la pandemia de COVID-19 pudo frenar.
Una de las jugadoras con acento koruño y más arraigadas fue Miriam Ríos. La excapitana, que tuvo que dejar el fútbol tras una serie de lesiones de rodilla, disfruta ahora con su faceta de árbitra, pero fue una de las múltiples aficionadas deportivistas que un 19 de mayo del 2000 sintieron que, por fin, el Dépor consiguió exteriorizar aquella afirmación de Augusto César Lendoiro de "Barça, Madrid, ya estamos aquí".
"Yo tenía doce años y vi el partido en un bar con vecinos y amigos y familia. Recuerdo que iba vestida de arriba a abajo con chándal, camiseta, gorra y bufanda del Dépor. Con cada gol salíamos a la calle a gritar y saltar y escuchábamos a la gente en el estadio gritar a lo lejos", recuerda la futbolista en conversación con Quincemil.
El pitido final levantó toda una ola de ilusión en una ciudad que ansiaba poder celebrar un título que se le resistía. "Con el pitido final recuerdo que no paraba de correr y cantar de arriba a abajo por la calle del barrio donde vivía en ese momento, en el Edificio Mediodía de As Lagoas, en Monte Alto", rememora ahora con una sonrisa en la boca.
Ese chándal tuvo más historia, porque el orgullo de A Coruña por su Dépor no se borra ni con calor. "Recuerdo que un par de semanas después me fui de viaje a Barcelona con mi familia y pese al calor que hacía yo me iba con mi chándal, mi camiseta, mi gorra y mi bufanda del Dépor en la ciudad condal. Me monté así en el avión y todo el primer día fui de paseo con la cabeza bien alta por toda Barcelona", explica la futbolista.